Titiritero por Arturo Medina

El dicho reza: mal de muchos… consuelo de tontos. Y pareciera que nos tendría que consolar por la mala atención de Migración y Aduanas en las llegadas internacionales del aeropuerto de Cancún en particular.

No, yo no me conformo, somos un destino turístico que genera más de la tercera parte de la derrama económica por turismo en nuestro país, y dependemos en gran medida de la publicidad de boca en boca y del turismo repetitivo.

Es imposible imaginar que después de un viaje de siete o nueve horas desde Londres, Madrid, Múnich, Moscú, o de cuatro o cinco horas desde cualquier destino de los Estados Unidos tengas que tardar de dos a tres horas para que pases Migración.

El consuelo para muchos es que en todo el mundo es igual, en Miami o Nueva York es lo mismo, pero aquí lo único que falta es personal, disposición de las instituciones, particularmente de Migración, que además se queda con una buena parte de los ingresos del Derecho de No Inmigrante (DNI) precisamente para solventar el gasto que genere la atención al visitante.

La versión oficial dice que despidieron a 40 funcionarios de Migración por no acreditar la prueba de confianza. ¡Imagínese! ¡Qué justificación! Se fueron 40, ¿y los reemplazos? Claro, tendremos que esperar al nuevo gobierno que hace unos días tomó posesión, y supongo que los funcionarios de Migración que hacen falta en el aeropuerto de Cancún es un tema que está muy abajo en su lista de prioridades. Ojalá me equivoque.

Por lo pronto, así como estamos, los turistas que lleguen en la temporada alta de diciembre y enero tendrán que soportar el martirio adicional que implica pasar por Migración, porque además habría que abonar que después de dos horas de esperar te encuentras con una persona que ha visto pasar por su ventanilla a 250 gentes en su turno, que lleva ocho horas sin levantarse, y la cola sigue igual de larga, es decir que ese funcionario es incapaz físicamente incluso de sonreír, y esa es la primea cara que un turista ve al llegar a México, al Caribe mexicano.

El gran lujo

Dos de los más constantes señalamientos en contra de Cancún es que dejó al turismo de lujo y que las cadenas mexicanas son las menos. Curiosamente y viendo a Cancún y Riviera Maya como destinos complementarios, debo recordar que uno de los hoteles mas lujosos del Caribe mexicano, ampliamente reconocido a nivel internacional y además de cuna cien por ciento mexicana, es el Grand Velas en Playa del Carmen. Este hotel sin duda reúne una serie de características que lo han mantenido en la cima como un resort Todo Incluido de Lujo a través de los últimos años, se ha convertido en un referente y debo decir que no es un reconocimiento gratuito. Independientemente de sus instalaciones que son impecables, tengo que destacar el servicio, que es de lo mejor. No hay un trabajador que no esté dispuesto a dar su mejor esfuerzo para atenderte. Esta excelencia en el servicio lo ha llevado a la selecta lista de los 10 Coolest All Inclusive Resorts del sitio Forbes.com.

Pero hoy quiero platicarles de Juan Mari Arzak, quien por años fue reconocido como el mejor chef en el mundo, y que fue homenajeado por el Grand Velas hace unas semanas. Tuve la oportunidad de charlar con él por unos minutos en el ambiente relajado de su festejo, en el que se le veía feliz. Francamente se logró un ambiente ameno para este célebre personaje que fue agasajado en el reconocido restaurante Cocina de Autor por sus alumnos Bruno Oteiza y Mikel Alonso, con la presencia del director del Grand Velas Riviera Maya, Fernando García Rossette, quien además lo nombró Embajador Gastronómico del hotel. Es otro gran logro para la firma que por dos años ha recibido el galardón Cinco Diamantes.

El Grand Velas es la prueba de que sí se puede en estas épocas mantener el lujo y el prestigio en este destino turístico. La presencia de Arzak y aceptar el nombramiento lo confirman.

 Fe de erratas

Agradezco infinitamente al Sr. Vicente Madrigal, director de Ventas del Paradissus Playa del Carmen, que me haya sacado de mi error. En mi entrega anterior aseguré que, entre otros, el grupo Meliá no había tenido representante en el Cancún Travel Mart y que su presencia era necesaria para demostrar la unión en el sector.

Bueno, pecado de omisión, en mi recorrido por los stands del Cancún Travel Mart y de acuerdo a la fuente que consulté, esta cadena española no estaba representada, pero ahí estuvieron y lo celebro. Además, el señor Madrigal nos aclaró que para ellos “es de suma importancia apoyar los esfuerzos de promoción que se hacen para nuestro destino, tanto de manera local como internacional”.

Que así sea y que se siga abonando en favor del Caribe mexicano.



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