Temporada de huracanes

 

Para los que vivimos en Quintana Roo estamos muy familiarizados con la temporada de huracanes, que en el Caribe – Atlántico inicia oficialmente el 1 de junio y termina el 30 de noviembre. Son seis meses del año en los que implementamos los planes de contingencia y nos mantenemos en alerta ante cualquier posible amenaza de huracán.  La temporada del 2016 concluyó con saldo blanco para el Caribe mexicano afortunadamente, a pesar de que se pronosticaba que este año se formarían más huracanes que en años anteriores. Pero, ¿qué podemos esperar de la temporada de huracanes del 2017? Por lo pronto, no será la típica temporada con duración de seis meses, por el contrario, será una temporada larga de 12 meses, que inició en el primer mes del año.

Y es que el año inició muy activo con las marchas y protestas, como hacía rato no se veían, en contra del incremento a los precios del combustible. Cuando pensamos que las aguas se habían asentado nos llegó el BPM en Playa del Carmen, que convierte por unos días este destino en zona libre del estupefacientes. Un par de días después, la filmación de la última entrega de Misión Imposible (versión mexicana), realizada en el centro de Cancún con escenas de balaceras y persecuciones muy bien logradas, y que inclusive algunos ingenuos creyeron que eran realidad los asaltos a la Comandancia de la Fiscalía y los tiroteos en lugares públicos. Ya veremos cuando se estrene la película en los cines los créditos de principales actores y de reparto quién los recibe, aunque definitivamente no será Tom Cruise en esta ocasión.

Ya para la ultima semana de este mes, que nos ha parecido eterno, el huracán Trump llega a Washington y comienza a twittear amenaza tras amenaza, derribando en esta ocasión más Pinos que palmeras.

Y es apenas el primer mes de un año de intensa actividad que requerirá, como se recomienda para este tipo de contingencias, ciertas acciones de prevención, como la de mantener una reserva de víveres no perecederos, veladoras para cuando se vaya la luz y de paso rezarle un Ave María a nuestra Virgen Morena y, por supuesto, un iwatch para mantenernos conectados al twitter.

Pero no todo son malas noticias, pues, al igual que cuando nos llega un huracán, mientras más fuerte nos ha pegado más unidos hemos respondido y más fortalecidos hemos resurgido. Y seguramente esta ocasión no será la excepción. Gilberto y Wilma fueron duras pruebas que sirvieron para unirnos y renovarnos y el nuevo huracán Donald seguramente traerá los mismos efectos, de unir a los mexicanos en solidaridad, así como para renovarnos y reinventarnos. Me entusiasma observar el resurgimiento de un espíritu nacionalista, contagiado en buena parte por el mismo nacionalismo que llevó a la Casa Blanca a su actual presidente, y la interminable lista de ideas y propuestas que empiezan a surgir ante la necesidad de ser más activos y creativos que lo que habíamos sido últimamente.

Como ocurriera en ocasiones anteriores, al paso del tiempo nos daremos cuenta de los beneficios que nos trajo este huracán llamado Donald y que anticipamos será el más largo de la historia, pero aun así más corto que el último de los Reich.  Y pasado el huracán muchos tendrán que trabajar para hacer América Grande de Nuevo.  God Bless America.

 

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