Año 6 Número 66 Septiembre 2008

Sal y Pimienta
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Sal y Pimienta
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*Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo.
Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico.

 

No es una modalidad gastronómica que figure entre mis predilectas. Me apetece para gente de un apetito, digamos, voraz…
-Es una cuestión más bien cultural, que ha embonado en muchas capitales del buen comer… y celebro que un lugar que contribuya al enriquecimiento gastronómico internacional se haya instalado en Cancún. Pero independiente, Sal, a tus afectos, Río Churrascaría creo que ha entendido la apertura culinaria más allá de su especialidad, las espadas brasileñas, y no me lo puedes negar.
-Definitivamente no, Pimienta. Creo que desde sus inicios ha procurado a la gente del buen comer, y no lo digo por petulancia sino por aquella que no ha encontrado el gusto a los placeres de la carne…
-¡Válgame! Ahora sí que no tienes perdón… Creo que te ofuscaste, y no encuentro mejor calificativo para tu detallada descripción que para aquella “gente que no ha encontrado el gusto a los placeres carnívoros”, no de la carne Sal, entre una y otra acepción hay un abismo infernal…
-Reconozco, me ofusqué; este espantoso calor estropea todos mis sentidos.
-Calla boca mujer, y entrégate sin condición al placer de esos cevichitos, de esos camarones frescos pa´ pelar y de todo lo que dé a tu cuerpo… potasio y alegría Macarena.
-¡Pimienta!
-¡Vaya humor el tuyo con esos calores!...
-Hacía rato que no veníamos, tres años, y me ha gustado lo que he visto; ya no es ese galerón frío que alguna vez nos ahuyentó… Su nueva imagen me es más cálida, más abrazadora, y mucho tiene que ver el uso de madera por todos los rincones, hasta en las paredes; realmente fue un acierto su remodelación, aunque debo confesar que me seducía su terraza…
-¡Qué va! ¿En época de calor, como ahora? No, Sal, no me lleves la contra, muchos apetecemos el aire acondicionado, no dirás que no, así que déjate de lamentos ¡y que empiece el desfiladero de carnes!
-Deseo esos corazoncitos de pollo para integrarme a tu festín; son una delicia única…
-¡Maminha mía! Uno de esos cortes nobles y muy sabrosos… Mmmm...
-Por favor, sírvame la maminha y el sirloin… Encuentro certeras estas dos recomendaciones, aunque siempre me ha cabido la pregunta, ¿no reservan para el final lo mejor de la selección de cortes? Porque si fuera el caso, ¿no es un atrevimiento culinario?
-Perdón, Sal, pero me vuelvo loco con ese picanha, la reina del churrasco…
-¿Arrachera? Me la salto. Podría intentar con la picanha… Tiene mérito, lo acepto, aunque no por contradecirte, me resultó más atractiva la picanha….
-Al paladar lo que le encante, así que, Sal, aligérate de pose… ¡New York y corazones de pollo por favor!
-Con este Rib eye concluyo el desfile, mi delirante Pimienta. ¿Y tú no tienes llenadero?
-Sabes que no; soy un amante de todo tipo de carnes…
-¡Pimienta!
-Mujer, mujer, sabes mi devoción; soy un carnívoro empedernido, culinariamente hablando cielo.
-Sabes Pimienta, siento que este lugar no le saca el debido provecho a su cava. Si bien cuenta con un personal atento y educado, no hay quien siquiera nos ofrezca la carta de vinos, que dada la especialidad de casa se amerita como ninguna otra bebida.
-Es cierto.
-También apuntaría: no es un buffet que podríamos llamarle barato, 325 pesos más impuestos, así que no considero correcto el cobro independiente de bebidas sin alcohol… como tampoco de los postres.
-Es cierto.
-A todo esto, me siento verdaderamente satisfecha, y no tengo cabida para el postre.
-Quizá para el próximo encuentro en este rincón culinario, del que me apetece su variedad, su calidad, pero sobre todo su comodidad, pues se encuentra a unos cuantos pasos del centro de la ciudad, y a unos más del centro de Zona Hotelera.
-Pero de esos de los que sin querer se olvidan.
-Es cierto, pero amerita siempre la visita.



 
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