La nueva fisonomía del Parque de Las Palapas, el patio de recreo del centro de la ciudad, que no es particular, no sólo vino a quitarle su pintoresco encanto sino a adherirle un ejército de ambulantes, quienes no cubren ni la más mínima cuota en ningún tipo de materia (ni salubridad y mucho menos impuestos), compitiendo deslealmente con comercios establecidos con todas las de la ley, y que son hostigados continuamente con toda clase de multas.
Incentivemos el empleo con los negocios que cumplen con sus obligaciones fiscales, no mediante mafias que ponen en riesgo la imagen, las finanzas y la salud pública.