Los sudores nocturnos pueden ser la única manifestación de una enfermedad importante, por lo que es primordial para el médico distinguir entre las causas benignas y significativas
Los sudores nocturnos son una queja frecuente en los pacientes que acuden buscando atención médica.
Estos son sudores que empapan, que se presentan durante el sueño y que requieren que el paciente cambie sus ropas de cama.
Las causas de los sudores nocturnos van desde condiciones comunes típicamente no significativas hasta trastornos importantes relacionados con enfermedades sistémicas con morbilidad y mortalidad.
Dentro de las causas comunes podemos incluir los cambios hormonales relacionados con el embarazo o la menopausia, así como también las enfermedades por reflujo gastroesofágico y los trastornos del sueño.
Algunos medicamentos como los antipiréticos y los antidepresivos también pueden ser causa de sudores nocturnos, así como el sindrome de abstinencia del alcohol o drogas. Aunque también en los pacientes diabéticos una baja de azúcar puede desencadenarlos.
Los sudores nocturnos pueden ser la única manifestación de una enfermedad importante. Es por eso que es primordial para el médico distinguir entre las causas benignas y significativas.
Algunas características que lo ayudarán a hacer esta diferencia será el inicio de los sudores (agudos, subagudos o crónicos), ya que es más probable que los sudores nocturnos crónicos sean benignos, mientras que los sudores recientes pueden sugerir una causa más grave. Asimismo, la duración de éstos (si son durante el día, durante la noche o ambos), su frecuencia (si son aislados, nocturnos, semanales o mensuales), si son desencadenados por la ingesta de alimentos o medicamentos, o si el paciente ha viajado a lugares con infecciones endémicas.
En los pacientes que presentan sudores nocturnos y además pérdida de peso, linfadenopatía, tos crónica, hematuria (sangre en la orina), hemoptisis (vómito de sangre), exantema de la piel, diarrea crónica, conducta sexual de alto riesgo, abuso de drogas, se aumenta significativamente la sospecha clínica de que presenten una enfermedad importante.
Entre las causas principales de sudoración nocturna se encuentran las siguientes:
Menopausia. Los sofocos que acompañan a la menopausia pueden producirse durante la noche y producir sudoración excesiva.
Infecciones. La tuberculosis es la infección que con mayor frecuencia se ha asociado a la sudoración nocturna. Sin embargo, infecciones bacterianas como endocarditis (inflamación de las válvulas del corazón), osteomielitis (infección en los huesos) y abscesos pueden ser causa de sudores nocturnos. También pueden producirse en la infección por VIH.
Cáncer. Algunos tipos de cáncer tienen como síntomas tempranos la sudoración nocturna excesiva, sobre todo el linfoma. Sin embargo, las personas con cáncer no diagnosticado suelen tener también otros síntomas, como fiebre y pérdida de peso.
Fármacos. Los fármacos suelen ser una causa común de sudoración nocturna. Los antidepresivos son los que con mayor frecuencia producen sudoración nocturna como efecto secundario, con una incidencia que sube desde el ocho al 22 por ciento en las personas que los toman.