En la actualidad muchas mujeres empiezan a aceptar su madurez con mucha más satisfacción y con la sensación de una nueva independencia, resurgiendo su erotismo como un sentido muy liberador
La aparición en la mujer de la primeras canas, arrugas, llantas o celulitis la hacen entrar en una crisis en cuanto a su sexualidad y erotismo; muchas se deprimen ante la posibilidad de ya no parecer jóvenes ni atractivas, no sólo por el mero gusto de conservar su imagen sino por el qué dirán y las posibles reacciones de indiferencia o rechazo de los hombres que las rodean.
Otros factores que potencializan esa crisis son: el periodo perimenopáusico y los años del climaterio en la que los bochornos, disminución de la elasticidad y lubricación de la vagina, así como la osteoporosis debida a la disminución de estrógenos las hacen sentir enfermas decadentes, disminuyendo en ellas su autoestima.
Todo lo anterior, aunado a los factores de orden cultural, religioso, psicológicos y los mitos de que el fin único de las relaciones sexuales es el de la reproducción y que cuando se llega a la etapa de la menopausia ya no tendría razón de ser el erotismo, ahondan más a la mujer en esta crisis.
Sin embargo, actualmente se ha notado un repunte y un mayor interés en este grupo de mujeres por disfrutar el ejercicio sexual, así como también un aumento de la potencialidad orgásmica.
El erotismo entendido como todo aquello que conduce a surgimiento de deseo sexual, excitación y orgasmo no está mediado exclusivamente por las hormonas sexuales; además otros factores favorables para la mujer es que a esa edad muchas de ellas ya han concluido sus ciclos reproductivos, sus hijos ya están grandes y ya no requieren de todos los cuidados y atenciones que les proporcionaban. Esto hace que muchas mujeres empiecen a ver esta etapa con más satisfacción y con la sensación de una nueva independencia, teniendo más tiempo para ellas mismas y resurgiendo su erotismo como un sentido muy liberador.
Reivindicamos el derecho al placer de la mujer madura, y si llega a esta etapa y desea y decide ejercitar su potencial erótico, no sólo tiene el derecho a ello sino también puede ampliar sus posibilidades de disfrutarlo como parte irrenunciable de su salud sexual.