Réplica de una obra de ingeniería sustentable

Fue en un paseo de reconocimiento de don Juan-Miguel Villar Mir a un pequeño poblado de pescadores en la costa sur de Cancún, allá por finales de los 80s, cuando descubrió un terreno al cual le vio grandes posibilidades. Pertenecía al portafolio de propiedades de la empresa española Huarte, que por aquella época, coincidentemente, adquirió. Le gustó tanto, que tomó la decisión de que ahí haría un importante proyecto algún día. Dos décadas después concretaría Mayakoba, el complejo de lujo de mayores dimensiones en Latinoamérica y todo un referente en materia de sustentabilidad en el ámbito mundial.

Juan-Miguel Villar Mir, nuestro personaje de portada, se reconoce como un conductor en temas turísticos, por el gran auge del turismo español a escala mundial y por la importancia económica que el sector conquistó en su tierra de origen, donde empezó a desarrollar con maestría ingeniería sustentable, en la Costa del Sol. Sin embargo, Mayakoba, como él mismo reconoce, fue el umbral de OHL dentro de la industria turística inmobiliaria internacional y la más ambiciosa de sus obras.

A partir de aquel descubrimiento del predio concretó otros negocios en el territorio, pero lo que más, un modelo sustentable ejemplar, de baja densidad, con una universalidad pocas veces lograda, donde la arquitectura y la ingeniería conviven plácidamente con el hábitat de la región, integrando manglar y selva a un sistema lagunar navegable como impronta de comunicación de todo el proyecto, que honra su rúbrica Mayakoba (ciudad sobre el agua) y a la peculiar geografía de la Península de Yucatán.

Esos canales, nueve kilómetros, los logró extrayendo medio millón de metros cúbicos de tierra para formar los caminos de agua, mismos que se utilizaron para formar el campo de golf y la construcción del bulevar a lo largo de la carretera Cancún-Tulum a manera de donación.

Mayakoba se logró con el respaldo de grandes expertos de ecología. OHL envió a 65 biólogos a vivir en ese pedazo de tierra para identificar sus características, su hábitat, y aún más importante sus vulnerabilidades. Delimitaron las áreas lejanas a la playa para construir y comenzaron desde los 90s la increíble tarea de preservar las ciénegas del manglar.

La sustentabilidad la replicó consecuentemente en su campo de golf, El Camaleón (by design Greg Norman), en el cual se utilizó césped paspalum elegido por expertos ecólogos y el equipo de especialistas a fin de ser regado con agua salobre.

En frioleros números. OHL invirtió en Mayakoba entre cinco y seis millones de dólares tan solo para la investigación, que se efectuó seis años antes de que las autoridades mexicanas otorgasen los permisos, por allá de 1999. Y ahí están los resultados, a la vista.

Y es decisión de Juan-Miguel Villar Mir replicar ese modelo de sustentabilidad, de clase mundial, en la segunda fase de su pedazo riverense a través de Ciudad Mayakoba, la primera comunidad residencial planeada y sostenible de la Riviera Maya. La inversión en el proyecto, de mil millones de dólares, es lo de menos. Su aportación es construir un modelo ejemplar en una zona que ha carecido de planeación, dotar de productos inmobiliarios residenciales y comerciales integrales inexistentes, incorporar un nuevo campo de golf de 18 hoyos como plus para promover el deporte entre residentes y procurar espacio de vivienda para la masa laboral que da soporte a Mayakoba.

La visión del marqués Villar Mir -a quien presumen como el amigo más cercano e incondicional de quien hasta hace poco tiempo fue el  rey Juan Carlos-, ha tenido esa visión de preservar lo que le ha dado al destino su poderío en la geografía turística internacional, su espectacularidad natural. Ha marcado las pautas medioambientales, incluso en lo que a leyes se refiere, para el desarrollo de otros complejos turísticos. Ha traído el único PGA Tour fuera de EU y Canadá para impulsar el producto golfístico en el destino… Pero sobre todo, ha sentado raíces para pertenecer, para ser parte de este suceso turístico, con un respetable compromiso que quisiéramos repliquen otros grupos hoteleros e inmobiliarios, llámense nacionales o internacionales, que han descubierto la mina de oro llamada Caribe mexicano con la firme intención de sobreexplotarla a cualquier costo…

 



 

 

 

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