Poderoso caballero es don criptodinero

Pues les cuento, mis queridos lectores, que recientemente he dado un gran paso tecnológico en esa obsesión que traigo por entenderlo todo. Un paso, dicho sea de ídem (de paso), que ni acabo de entender a cabalidad y por lo mismo no podría explicarles cuál será la utilidad práctica que tendrá, en mi caso, aventurarme en estos terrenos desconocidos. Pero me he lanzado temerariamente.

Resulta que en mi Ipad ya pueden ver ustedes la aplicación llamada ‘Jaxx’, que no es otra cosa que una cartera (wallet) digital, en la que a partir de ahora podré manejar lo mismo bitcoins que Ethereum(s), Dash(es), Augur(es), litecoin(s), ZCash(es), Doge(s) y otras varias criptomonedas más.

Así como lo oyen, ‘Jaxx’ es una cartera desarrollada por el equipo de Decentral que puede ser usada en los grandes sistemas operativos disponibles y permite almacenar hasta 10 criptomonedas en un mismo lugar. Con ello el usuario puede tener sus divisas digitales en cualquier lugar. Y es una de muchas opciones para participar activamente en este excitante mundo financiero y tecnológico.

He de confesar que nunca había abordado en este espacio un tema cuya comprensión a detalle me haya resultado tan difícil, por eso los invito a que incursionemos juntos en este fenómeno de las criptomonedas y de los sistemas de blockchain, tan novedosos como disruptivos en el entorno financiero global. Empecemos por mencionar que el bitcoin es la moneda digital (más propiamente conocida como criptomoneda) cuya adopción más extendida como divisa para comerciar ha permitido aumentar su valor. Algunas de sus ventajas son la certidumbre en las transacciones y el pago a través de fronteras. Esta divisa hace posible transferir una cantidad de dinero a otro usuario sin la mediación de una institución financiera.

Bitcoin funciona como una base de datos de firmas electrónicas asociadas a una unidad de valor. Solo existe un número limitado de estas unidades en el mercado que un usuario puede comprar. Al cambiar dinero por estas unidades se establece el tipo de cambio entre la moneda y el bitcoin. El creador del bitcoin, Satoshi Nakamoto, diseñó una ampliación de las firmas electrónicas para hacer una cadena con ellas cada vez que se realiza una transacción. Para realizar una operación, los usuarios unen sus firmas individuales en una sola ‘cadena’. El comprador une su firma privada con la firma pública del vendedor. Los servidores verifican la validez y la solvencia de la transacción con la base de datos de bitcoins.

Las transacciones unen estas firmas a una estampa temporal que les asigna un valor irrepetible. Esta transacción se vuelve un ‘bloque’ de una ‘cadena’ almacenada en el pasado. Esta ‘cadena’ es el historial de transacciones que los usuarios pueden verificar, pero no alterar. A pesar de ser una base de datos pública, como lo dijimos, cada ‘bloque’ es irrepetible. La estabilidad de la divisa se basa en archivos compartidos que todos pueden observar.

Bitcoin ha generado un incentivo para participar en esta red y ser parte de la infraestructura tecnológica que procesa la cadena. La divisa necesita de servidores para operar, por ello algunos usuarios prestan sus computadoras a cambio de un pago en bitcoin.

Bitcoin estabilizó su precio frente al dólar entre 2014 y 2015, pero creció exponencialmente a finales de 2016. El tipo de cambio de un bitcoin representaba 250 dólares en 2015, pero en 2017 un bitcoin representa cuatro mil 379 dólares. Una explicación de la apreciación es el aumento en inversionistas institucionales. Por ejemplo, Japón legalizó las transacciones en bitcoin en abril, mientras que Rusia considera introducir la moneda en su sistema financiero para evitar el lavado de dinero. Sin embargo, esta apreciación no solo se debe al uso extendido, sino a un debate sobre cómo reformar las cadenas para permitir más transacciones. Los compradores han apostado a la estabilidad del mecanismo actual de cadena.

La estabilidad y la apreciación de esta divisa residen en la confianza que genera la irrepetibilidad y verificabilidad de las transacciones más que en la naturaleza electrónica de la divisa. El sistema de blockchain sustituye al tercer partido (el Estado o una institución financiera) que da certidumbre a la transacción por un procedimiento. Bitcoin se sitúa como una alternativa cuando la confianza ciudadana en gobiernos e instituciones financieras disminuyó tras la crisis de 2008. Sin duda, un cúmulo de novedades tecnológicas que parecen amenazar a todas las convenciones anteriores en materia monetaria. Más vale que no quitemos el dedo del renglón para acabar de comprender el fenómeno y sus implicaciones.

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