Pajaritos a volar

 

Quintana Roo, estado donde habitan más de 500 especies de aves, desaprovecha el aviturismo como actividad productiva

Enfocado en el sector de sol y playa, Quintana Roo está dejando pasar un segmento turístico que le podría dar alas. Se trata del aviturismo o turismo ornitológico, que en países como Costa Rica deja una derrama de mil millones de dólares anuales.

Sin embargo, en el estado turístico más importante del país, con una afluencia anual de 13 millones de visitantes, la actividad la realizan solo aficionados y son contados los lugares donde hay condiciones para recibir al turista ornitológico.

El capital natural existe y en cantidad, tomando en cuenta que en una jornada de 24 horas es posible ver hasta 160 aves de diferentes especies, cuando en Estados Unidos, donde la actividad deja una derrama de 20 mil millones de dólares, el promedio de avistamiento es de 30 especies.

Juan Flores, presidente del Club Green Jay, fundado hace dos años en Cancún, explica que un promedio de 11 millones de estadounidenses al año viajan por el mundo para observar aves en su hábitat natural.

“En Quintana Roo se encuentra el 50% de las más de mil aves de las que se tiene registro en México. Hay siete clubes que a lo largo del año realizamos pajareadas en varios municipios; sin embargo, este tipo de acciones no tienen una finalidad económica, nuestro objetivo es acercar a la gente a la observación de aves. Como actividad turística es muy beneficioso, el ingreso de un guía de turistas está entre los 200 y 300 dólares, pero hace falta capacitación”, explicó.

En el puesto número 11 entre los destinos de ecoturismo del país, Quintana Roo aún no explota ni éste ni otros segmentos, como el turismo de aventura que deja en México una derrama anual cercana a los 280 mdd, según cifras de la Adventure Travel Trade Association (ATTA), actividad que capitalizan estados como Veracruz, Chiapas y Oaxaca.

Bárbara MacKinnon, autora del libro Sal a pajarear y pionera de la ornitología en el Caribe mexicano, comenta sobre la experiencia en comunidades de Jalisco, donde sus textos se utilizan para educar a niños sobre el aviturismo. “Estos niños están creciendo y se convertirán en los futuros guías de turistas especializados, porque actualmente el problema es que no tenemos suficientes guías o no están preparados; esta situación puede alejar a las aves de un lugar y luego no llegan los turistas”, detalló.

La investigadora cita a la Reserva Ecológica Yum Balam, colindante con la isla de Holbox, en Quintana Roo, como lugar ideal para el desarrollo de un proyecto que integre servicios de hospedaje y recorridos adecuados para los turistas ornitológicos.

Otros espacios donde hay actividad, pero es incipiente, comenta MacKinnon, es el ejido de Noh-Bec en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde los ejidatarios están tomando conciencia sobre la preservación del patrimonio forestal, al igual que en Chunyaxché, con la participación de dos familias capacitadas para el aviturismo. (Ángela Paredes)


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*