Después de que el meteoro Dean azotó en territorio quintanarroense, las playas del Caribe mexicano vuelven a sufrir otro revés, con pérdidas totales de kilómetros en las costas de Cancún y Riviera Maya. Sin embargo, autoridades e IP minimizan los riegos, se sortean la resolución del financiamiento de 247 mdp para la restitución de arenales y su mantenimiento, y realizan acciones en un intento menudo por preservar el principal activo del destino, no obstante las recomendaciones de la empresa Jan de Nul tras su intervención luego de la afectación provocada por Wilma en 2005.

La segunda fase de este proyecto, la cual se definió con base en los estudios realizados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), determinó la necesidad de imponer una barrera para evitar el deslave de arena. De tal manera que el Fideicomiso de Restitución de Playas de Cancún, presidido por el Gobierno del Estado, acordó como primer paso colocar cuatro mamparas a efecto de detener la erosión de los kilómetros rellenados, las cuales fueron instaladas durante 2007 con un desembolso de nueve millones de pesos, de los 19 mdp del propio fideicomiso. Estas minimizaron la afectación del arenal del área entre los hoteles Yalmakán y Bel Air, y la de la colindancia entre Playa Delfines y el hotel Hilton, con recuperación gradual de playa para el 31 de agosto, de acuerdo con el monitoreo realizado por la empresa Servicios Ambientales y Jurídicos.

Sin embargo, aún hay significativa afectación en las playas Marlín, Gaviota Azul, Ballenas, Chac Mool y Punta Cancún.
Ante esta situación el presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Jesús Almaguer, hizo la propuesta de la creación de un Comité Mixto con la idea de obtener un total de 247 mdp, de los cuales 217 se prevén destinar para colocar una mampara a lo largo de los 12 km ya rellenados, y hacer un segundo relleno en donde sea necesario, considerando los 30 mdp restantes para el mantenimiento anual de todo el litoral de playas, 24 kilómetros, con miras a realizar estos trabajos durante 10 años.
 |
“Buscamos el esquema adecuado. El actual está integrado por dos modelos, uno es la redistribución del 20% que se le destina al municipio del dos por ciento del impuesto al hospedaje, que ya está etiquetado para obras de infraestructura de turismo, y que proponemos se canalice hacia el mejoramiento, ampliación y mantenimiento de playas”, explicó.
Y el otro modelo es conseguir el 30% del impuesto por derecho a la zona federal marítimo terrestre (Zofemat), que en general se reparten en partes iguales (10%) entre el Gobierno del Estado, el ayuntamiento y la federación, que se espera todos cedan para destinarlo al proyecto de recuperación de playas. El dinero restante (el 50% del total) correría a cargo de la iniciativa privada con la idea de iniciar los trabajos en diciembre próximo.
Para la obtención de estos recursos, el sector empresarial buscaría reactivar las propuestas de los créditos ofrecidos anteriormente por los bancos BBVBancomer y Scotiabank, entre otros.
“Hay que tener conciencia de que en el estado si no hay turismo no se mueve nada, por ello es vital la participación de las cúpulas empresariales”.
El Comité Mixto, que será presidido por la AHC, tendría a su cargo el departamento de operaciones que designe las estrategias de trabajo del proyecto en los aspectos permanentes como mantenimiento y limpieza, mientras el Fideicomiso de Recuperación de Playas de Cancún ejercerá los recursos, al ser el órgano ejecutivo, el cual continuará siendo dirigido por el Gobierno del Estado.
Al respecto Hernán Cordero, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana Capítulo Cancún, mencionó que el punto medular de esta problemática recae en los tres niveles de gobierno: “Todo se relaciona con una mala planeación de Cancún desde el principio, por fraudes, por permitir construir en la duna; aún ahora todos concesionan playa, desde la federación, el gobierno estatal y el municipal. Ya es momento que sean responsables de sus errores anteriores. Además ya se paga el impuesto de zona federal y el gobierno debe cumplir con sus obligaciones”, señaló. |
En tanto Rodrigo de la Peña, presidente del CCE, dijo que la asociación está en disposición de participar ante la trascendencia del tema, en tanto estudian y analizan las propuestas de obtención de recursos.
Por su parte el gobierno estatal en busca de obtener recursos utilizó una estrategia global para el territorio quintanarroense, consistente en dar por perjudicados 35 kilómetros de playas afectadas por Dean, para que éstas sean integradas al Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) por medio de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma), con la solicitud de 347 mil 410 mdp para hacer frente a los daños causados por el meteoro a las playas del estado, de acuerdo con Javier Díaz Carvajal, titular de la dependencia, lo cual se resolverá este mes de octubre. (Alejandra Moncisbays).



Tras el embate de Wilma en octubre del 2005, que dejó a 38 mil turistas varados en la zona los cuales debieron refugiarse en inmuebles no aptos, padeciendo desalojos en plena tormenta, los hoteleros anunciaron el proyecto de un refugio masivo de gran capacidad y que funcionara como Centro de Convenciones el resto del año; sin embargo, este plan se quedó ya en el cajón del recuerdo y en espera de inversionistas.
En torno al anunciado proyecto de un refugio masivo, y ante la presente temporada de huracanes, del 1 de junio hasta el 30 de noviembre, Jesús Almaguer, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún (AHC), aclaró que el proyecto se encuentra sin avances, ante la necesidad de hacerlo sustentable. “El tema es que sea un sitio multifuncional, como un centro de convenciones o recinto ferial, que funcione como tal todo el año y en caso de un fenómeno hidrometeorológico sea factible usarlo como refugio, pero faltan inversionistas ya que el sector hotelero no lo puede sustentar económicamente”, explicó el líder hotelero.
Ante ello la estrategia actual es la de reforzar los hoteles para certificarlos como autorrefugios y seguir los pasos del Plan de Contingencia en caso de huracanes. Dicho Plan, acordado con el Comité Municipal en caso de Huracanes, contempla las siguientes medidas a seguir: 1. Cancelar la llegada de más turistas, para lo cual se habla con las agencias de viajes y aerolíneas; 2. Regresar a los visitantes a su lugar de origen lo antes posible en los aviones denominados Ferry; 3. Ofrecerles un paquete de vacaciones para otras ciudades sin afectación climática, y, en último lugar, trasladarlos a un refugio.
De igual forma, Abelardo Vara, presidente de Grupo Omni, expresó que el proyecto está descartado por ser inviable a corto plazo. “Es demasiado costoso y hay otras prioridades antes de realizarlo”, acotó.
Coincidió con Almaguer al sostener que son los propios hoteles los que se ocupan de tener en condiciones adecuadas los refugios a través de acuerdos, ya sea con hoteles del centro de la ciudad o con escuelas particulares y públicas, según el caso.
De igual forma el líder hotelero recordó que los refugios son lugares temporales para que los visitantes pasen un fenómeno meteorológico, “y ninguno en el mundo es el Ritz Carlton”, dijo con respecto a la mala calidad de algunos de los refugios utilizados durante el embate del huracán Wilma.
Por su parte el subdirector operativo de Protección Civil municipal, Amador Fernández Martínez, dijo que este año se certificaron 251 refugios, lo que permite una capacidad para 64 mil 872 personas, y de este total 71 refugios son para el sector hotelero.
En este caso los 73 integrantes de la AHC cuentan con un refugio designado, al igual que 28 hoteles no pertenecientes a la asociación, el resto de los centros de hospedaje de Cancún carecen de refugio.
La revisión de los refugios inicia en febrero de cada año por parte de un cuerpo colegiado integrado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina, Seguridad Pública, Tránsito, Bomberos, Colegio de Arquitectos e Ingenieros, la Secretaría de Salud y Protección Civil, instituciones que verifican aspectos como estructura, servicios sanitarios y de agua potable, ubicación, entre otros.
Por otra parte, son Protección Civil y la Dirección de Desarrollo Urbano los organismo que certificaron este 2007 a siete hoteles que cuentan con espacios para ser denominados como autorrefugios, tras una inspección detallada y el cumplimiento de requisitos como ubicación, planos, estudios barométricos, entre otros, los cuales son el Fiesta Americana Grand Coral Beach, Moon Palace, Royal Sands, Westin Resort, Royal Mayan, Royal Caribean, Royal Highlander.
Por su parte, José Chapur, presidente del Grupo Palace Resorts, reconoció que su grupo lideró el proyecto del recinto a utilizar como refugio masivo, pero ante la falta de otros inversionistas éste ha sido descartado. En tanto el grupo que comanda cuenta con autorrefugios, uno en el Centro de Convenciones del Moon Palace y el Aventura Spa, que disponen de cocina, planta eléctrica, baños, aire acondicionado y normas de seguridad adecuadas para ser considerado como tal.
Al mismo tiempo, en un terreno frente al predio del Moon Palace, construye un centro de distribución para hoteles, de 10 mil metros cuadrados, con bodegas, comisariato, lavandería, oficinas, proyecto que lleva un 80% de avance y cuyo final de obra se tiene programado para diciembre del presente año tras una inversión calculada en 20 mdd. (Alejandra Moncisbays).



Tras el paso del fenómeno más costoso de la historia del Caribe mexicano, Wilma, y un desembolso de dos mil millones de dólares, las empresas de seguros solicitaron al Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas así como la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) un estudio de Riesgos Hidrometeorológicos, el cual deberán utilizar obligatoriamente a partir del 2008 todas las aseguradoras.
Al respecto, José Arturo Morales, presidente de la AMI), refirió que las reaseguradoras internacionales y las nacionales definieron el incremento de sus tarifas en el país este 2007 con base en el estudio realizado en diversas regiones de la República Mexicana, incluido el Caribe mexicano, con la idea de tener un modelo con estadísticas de probabilidad de impacto de un huracán.
Este modelo se empezó a usar este año pero operará obligatoriamente a partir del 2008. “El modelo simula las posibles pérdidas que podrían tener cada una de las compañías. Es una precisión más realista para determinar qué tantos riesgos, qué tanto de reaseguro o protección necesita cada empresa. Este modelo permite simular y modelar huracanes tanto en el Pacífico como en el Atlántico y el Caribe; cuenta con datos históricos de los fenómenos hidrometeorológicos, simula conforme a las carteras de cada una de las compañías para que sepan a qué están expuestos a fin de que tomen medidas preventivas, y al momento de asegurar más clientes cuenten con los reaseguros o reservas necesarias”, enfatizó.
Sin embargo, aclaró que el modelo no predice cuántos huracanes llegarán ni la categoría ni la cantidad o trayectoria. Hace estimaciones con respecto de las pérdidas que pudiera tener cada aseguradora de acuerdo a su número de clientes, tipo de cobertura, en caso por ejemplo de llegar un huracán categoría 5.
Asimismo el modelo se utilizó para hacer recomendaciones de construcción tanto al municipio de Benito Juárez como a los mismos hoteles para reforzar sus medidas de seguridad.
Morales refirió que a finales del 2005 y durante el 2006 el incremento en las tarifas de los seguros fueron volátiles debido a varios factores, como la posición de la propiedad, su cercanía con la costa, así como el tipo de material de construcción, entre otros puntos.
Las tarifas en el 2006 tuvieron un incremento general que fluctuó entre el 30 y el 120% de acuerdo a cada compañía, aunque reconoció que en algunos casos se llegó al 300%. Sin embargo, para 2007 hubo un ligero descenso estimado en un 15% debido a que bajaron los costos de reaseguro, esto determinado por parámetros internacionales, que finalmente son los que rigen las tarifas nacionales: “Esperamos se mantengan los costos actuales, lo cual es factible de continuar la temporada de huracanes con bajas pérdidas, aunque aún faltan dos meses”, advirtió.
El presidente de la AMIS afirmó que en general las empresas aseguradoras no están conformes con aumentar los precios de las pólizas: “Las aseguradoras no incrementamos los costos de las pólizas unilateralmente, porque esta es una decisión que no definimos nosotros. A pesar de ello los hoteles se aseguraron, aun cuando después de Wilma todos los bienes expuestos a la intemperie, como albercas, jardines y palapas, se descartaron de la cobertura, esto para nosotros es un síntoma de su confianza”.
Por otra parte, puntualizó que el aprendizaje después de Wilma les permitió a las empresas aseguradoras tomar previsiones, así que cuando se predijo la posible entrada de Dean a Quintana Roo ya se tenía gente en el estado, incluidos ajustadores para apoyar en caso de un desastre. “De las malas experiencias aprendimos a sacar el mejor provecho. Ahora estamos más cerca de los clientes, con sus necesidades y con las alertas ante posibles eventualidades”, expresó. (Alejandra Moncisbays).