Año 4 Número 41 Agosto 2006

Sal y Pimienta
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Sal y Pimienta
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*Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo. Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico.

-¡Guay Sal! Esta obra de Cholo sí que me dio hambre.
-Pues a mí francamente me la quitó… no me puso de humor ni de apetencia tanto proselitismo postelectoral.
-¿Te parecen suficientes 180 tipos de martinis para devolverte el humor y con suerte hasta el apetito?
-Si estás sugiriendo La Madonna tocaste mis fibras más sensibles Pimienta. ¿Pero en verdad crees que tengan tanta variedad de martinis?
-Estaría dispuesto a bebérmelos todos para matar tu curiosidad Sal, pero lo que no quiero es matar mi cuerpo… Pero es muy sencilla la ecuación, de todo su universo de martinis selecciona algunos que te plazcan, y con la primera negativa saca tu conteo; que no electoral, ¿eh?
-No regreses a la pesadez política… Mejor miremos su espectacular decoración, la cual me recordó aquellos restaurantes teatrales que estuvieron de moda a finales de los 90´s.
-Pues claro Sal, ¿no ves que pertenece a la cadena de restaurantes conceptuales El Grito, de Guadalajara y San Miguel de Allende? De veras Sal que con toda tu pesadez te falta conocer más mundo, y mexicano.
-Lo sé Pimienta, pero en estas latitudes no deja de asombrar cualquier decoración monumental… Pero a lo que venimos.
-¡Qué carta Sal! No sé por dónde empezar: si uno clásico o uno extravagante, o tal vez uno conservador o uno locochón, lo que sé es que mucha azúcar me puede poner medio a girar.
-Ja ja, tú sí que pones pretextos para decir que te gustan secos; yo por supuesto haré honor a la casa y elegiré un martini La Madonna, que apuesto me pondrá de humor. ¿Y de comer? ¡Me vino el apetito, Pimienta, con sólo mirar!
-Muy interesante la carta, pero por qué insiste tanto el mesero en recomendarnos los camarones. Ya es la tercera vez que insiste, ¿serán tan buenos?
-Oye Pimienta, tengo un poco de calor, creo que está fuerte este martini…
-Me iré por lo clásico esta vez. Unos antipastos y algo ítalo-suizo, porque eso de camarones con chile ni que estuviéramos en un restaurante de comida mexicana o fusión.
-A mí lo que me atrae es este tagliolini con trufa negra. ¿Será trufa de verdad? Suena delicioso.
-La carta de vinos es muy agradable Sal, pero no sé. ¿Cómo quieren vender un Vino de Piedra o un Petrus por un buen precio (justo) sin poner la añada? Tache, tache, tache. Mira qué bien, muy variada la carta de súper toscanos. ¿Te atrae?
-Mmmm, ¡unas burbujitas mejor! A ti siempre te ha gustado empezar con un vinito espumoso, porque ya pedí al centro el carpaccio con obleas de queso parmesano y tapenade de aceituna; se me antojó.
-Ya dijiste, este espumoso de Villa Sandi es sencillo pero agradable y precio-calidad es perfecto. Pero no perdono mi vino tinto con la comida, y no me veas con cara de “ya es mucho de tomar”. A ver, yo voy a pedir un risotto a las finas hierbas. Oye, ¿funcionará el aire acondicionado o a mí también me pegó el martini? ¡Qué calor!
-Mi hambre creo que llega a un ossobuco con rissotto al azafrán, además con el vino tinto que vas a pedir estoy segura le ha de ir de maravilla. Pásame las brusquettas de pomodoro que nos dieron, en verdad muero de hambre… ¡y de calor!
-Qué bueno estuvo el antipasto, pero mi risotto no llegó, sólo me trajeron un puré de arroz bien sazonado…
-Ya, ya, no es para tanto Pimienta, aunque el mío también estaba batido. Yo creo que no era arroz alborio o se les olvidó en la estufa, realmente estaba sobrecocido, pero la pasta está muy buena y tiene bastante trufa, ¡le atiné!
-¿Me invitas de tu pasta o de tu ossobucco? Creo que te has excedido en tu dieta Sal, y este vinito Primitivo Lapaccio está con el cuerpo y taninos exactos para comer ambas opciones.
-La verdad, prueba el ossobucco Pimienta…
-La sobrecocción de los rissottos que le sirvieron a la carne está que se deshace de suave. ¡No te comas el arroz y pruébalo!
-Mmmm..... La verdad tu rissoto –batido- se lleva la noche Pimienta…
-Pero a todo esto, Sal, el del hambre era yo. ¿No me digas que te vas a comer hasta esos quesitos que sobraron del antipasto? 
-Tú lo dijiste, a su modo, los martinis me devolvieron el humor y la apetencia, ¡aunque con mucho calor!


 
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