Año 4 Número 41 Agosto 2006

Mario Laborín
Dir. Gral. Nacional Financiera

En un sexenio, Nacional Financiera se ha convertido en una exitosa historia de transformación de la banca de desarrollo bajo la batuta de Mario Laborín. Sin embargo, aún quedan retos que afrontar para eficientar su operatividad
Tradicionalmente la banca de desarrollo nacional ha padecido de descapitalización, de falta de esquemas financieros y de unificación para impulsar el crecimiento de la pequeña y mediana empresas. Pero Nacional Financiera, en el año 2000 técnicamente quebrada, se ha convertido en un milagro sexenal al lograr una dramática utilidad de 600 millones de dólares, un incremento porcentual de 4,200  para el fortalecimiento de las PyMEs y un crecimiento anual a un ritmo del 35%. Latitud 21 sostuvo un encuentro con el actor principal en esta exitosa historia de transformación financiera, Mario Laborín, quien sin embargo deja entrever los retos institucionales aún por afrontar para eficientar su operatividad y entrar en igualdad competitiva con los países en desarrollo.
          
Latitud 21.-  ¿Cuáles son las fortalezas con las que Nafin concluirá el presente sexenio?
Mario Laborín.- Se ha hecho un esfuerzo serio en muchos sentidos. Primero, teníamos un problema de balance, traíamos 6.5 de capitalización cuando el mínimo para operar un banco es ocho por ciento, estábamos técnicamente quebrados. De hecho, la Comisión Nacional Bancaria, dirigida por Jonathan Davis, nos mandó un oficio donde nos decía que no podíamos seguir operando si no teníamos un permiso temporal del secretario de Hacienda. Así empecé, con un permiso temporal por 120 días.
Afortunadamente conformamos un equipo de reconocidos técnicos profesionales, y eso nos permitió capitalizar la institución. Pudimos subir los ingresos y bajar los gastos; hemos bajado la estructura de personal en 60%, de dos mil  200 a alrededor de 900 gentes. Eso nos da que se atendían ocho empresas por empleado, cuando en el mundo la banca de desarrollo eficiente atiende cerca de 600 empresas por empleado, y hemos llegado casi a ese modelo.
Nosotros arrancamos con alrededor de 15 mil PyMEs, y cerramos el año pasado con 650 mil; estamos creciendo a ritmo de 35 % anual. También hemos vendido cerca del 70 % de los metros cuadrados que teníamos en inmuebles; incluso Nafinsa ha tenido utilidades todos los años, alcanzando durante 2005 poco más de 500 mdp de utilidad, que por primera vez, en cerca de 15 años, permitió el reparto de utilidades a los trabajadores, consiguiendo para los niveles de salarios bajos el equivalente a casi un año de sueldo.
Tenemos una empresa donde el siguiente director general de lo que se va a preocupar es de prestarle dinero a las pequeñas empresas y no de arreglar el balance, traemos 12 % de capitalización.
Hay un pendiente, que es fondear el fondo de pensiones, al que le hemos ido metiendo dinero durante tres años pero no ha sido suficiente. Tenemos 1.7 jubilados por cada activo; Bancomer tiene el cinco por ciento. Con ese tema ya resuelto tendríamos un balance 100 % limpio y comparable al mejor del mundo en cuanto a transparencia.

L21.-  ¿Cuál es la importancia de las PyMEs en la economía nacional?
ML.- Es muy importante y vital. Como referencia, en EU, que es la economía más grande del mundo, el 53 % del Producto Interno Bruto y el 55% del empleo son PyMEs, son más de 20 millones de pequeñas empresas, igual que en todos los países desarrollados, ahí se empezó a atender este sector después de la década de los 70´s hasta convertirlo en motor de la economía mundial, pero en México no lo hemos podido embonar, nunca lo atendimos, y hablar de PyMEs tradicionalmente se convirtió en discurso político en cada proceso electoral.
El compromiso con el Consejo del BID con respecto de triplicar el apoyo a las PyMEs no se ha hecho. ¿Por qué? Porque no hay esa cultura, y por años ni siquiera los vehículos. Sin embargo, Nafin ha buscado crear esos vehículos, estructurar mecanismos e instrumentos para impulsar el crecimiento de este sector a través de la integración de cadenas productivas y atender sus necesidades prioritarias. Fue así que en 2001 encuestamos a mil 400 empresarios para conocer de sus urgencias, y en la generalidad no querían recibir dinero para equipamiento sino liquidez para capital de trabajo y capital para proveedores, esta última con 62% de demanda, dado que teníamos una banca comercial inestable, cara. Eso fue el antecedente y soporte para armar el esquema de factoraje electrónico a fin de canalizar financiamiento a proveedores de gobiernos estatales y municipales, así como de grandes empresas públicas y privadas, descontándola a través de la red en menos de 24 horas, y a tasas del 11%.

L21.- Pero no ha sido suficiente. ¿Qué ha obstaculizado el crecimiento de las PyMEs en México?
ML.- Lo que hacen en todo el mundo es meter recursos fiscales cada año para impulsar las PyMEs desde Estados Unidos a través de la Small Business Administration, pero en México no existe ese concepto. De repente se nos olvida que los bancos comerciales privados “no prestan a los chiquitos”, son un negocio como cualquier otro, que van a prestar donde tengan un riesgo que vaya ligado a una mayor rentabilidad, por eso existe la banca de desarrollo, a la que falta se le asigne una partida presupuestal anual, pero lamentablemente eso no se ha concretado todavía.

L21.-  ¿Nafin ha elaborado instrumentos para créditos semilla en respaldo a la creación de empresas?
ML.- Uno de los grandes problemas de México es precisamente que no ayudamos a los emprendedores, no tenemos el crédito semilla, pero no es exclusivo del país sino de América Latina en general, con el uno por ciento del capital de riesgo del mundo. Dentro de la región descubrimos que México tenía en 2001 la tercera parte de lo que tenía Brasil y Argentina y nos metimos a ver las razones. Trabajamos con Trade Development Agency, banca de desarrollo estadounidense que ayuda y financia investigaciones, y detectamos varias cosas por las que en México el capital de riesgo no funcionaba.  
Por un lado, teníamos un problema de transparencia fiscal con riesgo de que el dinero termine en un off shore; el funcionamiento de las Sociedades de Inversión de Capital (Sincas) como operaban en el país limitaban a las pequeñas empresas, y era camisa de once varas entrarle, pero algo también muy importante es que no había dinero para apoyar a las PyMEs.
Nafin hizo un par de cosas al respecto. Creó un concepto de inversionista ángel, basándose en el modelo más exitoso del mundo, el de EU, donde personas con soporte económico financian y desarrollan ideas, sacan un piloto y se acercan a las instituciones financieras, lo que ha resultado en la generación de 500 mil empresas al año.
Segundo. Contrató a un asesor en San Diego, California, para desarrollar e instrumentar el concepto, el cual ha conectado a 82 universidades a poco más de 500 mil consejeros nacionales y extranjeros, quienes revisan y promueven los proyectos, respaldando Nafin al uno a uno la inversión, y tenemos un poco más de dos mil inversionistas ángeles viendo los proyectos. Hemos analizado tres mil 500, de este análisis 350 ya pasaron por nuestro filtro para ver cuál promovemos, y de esos ya hemos invertido en más de 10, con alrededor de 30 millones de pesos.
Es poco, pero lo importante es echar a andar un instrumento, ese semillero; estamos en un proceso de funcionamiento, de incorporar a cámaras, y prevemos consolidarlo quizá en alrededor de dos años con una masa crítica importante que nos permitirá movernos a un segundo nivel, lo que se conoce como capital de riesgo para empresas ya existentes, las cuales requieren de dinero para su crecimiento.

L21.-  En ese sentido, ¿por qué se ha visto imposibilitado el capital de riesgo en la banca de desarrollo nacional?
ML.- En el país tenemos dispersos los esfuerzos en lo que a capital de riesgo se refiere. Tenemos dinero en Bancomext, dinero en Banobras,  Focir, en Nafinsa, sin ninguna estrategia clara por parte del gobierno. De hecho cualquiera llegaba a Nafin, a Banobras y sacaba dinero para capital de riesgo.
Pero Nacional Financiera propuso, con aceptación, juntar todos esos recursos en lo que llamamos Fondo de fondos para manejar el capital de riesgo, captando inicialmente 250 mdd, más otra cantidad igual que aportó nuestra banca de la venta de acciones de su portafolio, alcanzando actualmente los 500 mdd. Pero en este proceso se requirió cambiar los mecanismos a la hora de invertir, lo cual hacemos mediante fondos profesionales, de los que revisamos su plan récord, y si nos convence le metemos el dinero, para que éstos a su vez inviertan dinero en México condicionando además a que tengan que dar un múltiplo de lo que nosotros invertimos en empresas mexicanas pequeñas y medianas. El múltiplo histórico que traemos es 10 a uno, lo que quiere decir que los 500 mdd captados en el Fondo de fondos nos deben de generar alrededor de cinco mil millones de dólares en empresas pequeñas y medianas de capital de riesgo, lo que nos coloca como los inversionistas individuales más grandes en el país.

L21.-  ¿Por qué no se ha fusionado la banca de desarrollo nacional?
ML.- Nosotros hicimos todo el esfuerzo, pero no lo conseguimos. El haber fusionado Bancomext nos hubiera ahorrado alrededor de 200 mdd al año; de tener una empresa endeble, y otra al rato a lo mejor también endeble, hubiéramos tenido una empresa fuerte, bien capitalizada y con un ahorro de ese tamaño.
Pero nos pararon en el Congreso; fui varias veces y nunca nos aceptaron la fusión, argumentando que en el país ya hay muchos bancos extranjeros como para quitar los pocos nacionales que hay. Pero el único que tiene privilegios para tener un monopolio es el Gobierno, y la verdad sigo sin entender; si yo puedo hacer más con menos, ¿para qué quiero tres, cuatro o cinco bancos si lo puedo en uno? Aquí desgraciadamente existen ese tipo de ideas, y lo único que hacen es que estemos compitiendo dos del mismo dueño.
De hecho cuando Martín Werner, que era subsecretario de Hacienda, salió, me dijo: ´Mario, yo traté de fusionar y no pude, espero que tú puedas´. Entonces dejo ese paquete para el que venga.

L21.-  ¿Cómo ha afectado a las PyMEs la falta de un consenso para lograr una Reforma Fiscal?
ML.- Está afectando mucho, porque dentro de la Reforma Fiscal parte de lo que se pretendía era que las PyMEs pagaran en una forma muy simple, a través de flujo efectivo,  y en base a eso se pagaba en criterios devengados, era una de las grandes simplificaciones que se podían hacer bien. El pagar impuestos para una PyME en los procesos actuales se ha vuelto muy complicado, y es en ello donde se atoran muchas de éstas, porque a lo mejor tienen una utilidad fiscal sin flujo efectivo, es decir ´gané X, pero no me lo han pagado y quieren que pague impuestos´.

L21.- ¿Cuántas PyMEs se han beneficiado en Quintana Roo?
ML.- Durante el 2000 para efectos de Quintana Roo se atendían 203 PyMEs, y al cierre de 2005 acabamos atendiendo dos mil 300, colocando 650 millones de pesos. Habría que mencionar que con la reciente instalación de la cadena productiva del gobierno estatal y del gobierno municipal creemos que debemos de superar por mucho lo que hemos colocado en el primer semestre de lo que va del año, 465 millones de pesos.
Con esta cadena los proveedores del estado van a poder conseguir dinero a tasas muy baratas, estamos hablando a TIE +4, 12%/13%, sin comisiones, sin buró de crédito, sin tener una garantía adicional. Ese es el tipo de cosas que tenemos que hacer para que las PyMEs tengan acceso al financiamiento, es decir créditos paramétricos, ligados a alguna fuente de pago, en este caso es el factoraje. Tenemos ya 24 gobiernos estatales metidos. (Mariana Orea)

 
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