Eso de tus benditas dietas me tiene loco, y textualmente muerto de hambre, Pimienta. Y tengo tanta que me comería hasta una vaca.
-O sea, Sal, ¿me estás tratando de sugerir que te encuentras apetitoso por saciarte con un buen corte de carne? Guárdate las culpas; estoy dispuesta a enmendarme, y de a de veras.
-¿Me estás invitando a Ruth’s Chris, Pimienta? ¿Te sientes curiosa tanto como yo de conocer su nueva imagen? De otra forma no veo cómo te harías de mi perdón.
-¿Tengo opción? No. Pero sí, Sal, me siento curiosa por reconocerle, pues se rumora que ya cuenta con aire acondicionado en cada rincón de sus instalaciones y que su decoración es soberbia. Tanto o igual que todas las de los Ruth’s Chris de alrededor del mundo. ¿Sabías que esta enorme cadena comenzó en Nueva Orleáns en 1965 por necedad de una mujer graduada en Ciencias, quien repeló a su abogado para comprar un viejo restaurante?
-No me tomes por machista, Pimienta, pero ¿cómo alguien que estudió Ciencias terminó con un exitoso restaurante?
-¡Ah!, Sal, pues gracias a su enorme conocimiento justamente en Ciencias y que aplicó a su negocio, hasta convertirse en una excelente cocinera. Y lo del servicio le viene por naturaleza, pues por todos es conocido que la gente sureña estadounidense se destaca por su increíble hospitalidad.
-Terminemos con la historia y entremos en materia mi querida Pimienta. ¿Estará abierto a la hora de la comida? Desde aquí se ve medio vacío.
-Sí, Sal, lo que pasa es que su hora pico es la cena, a esa hora más vale asegurarse con una reservación.
-Como lo vaticinabas, luce sencillamente excepcional, y su menú a mi entero antojo. Mmm… no sé por cuál de sus maravillosas carnes me dejaré seducir: costillas o costillar de cordero, la chuleta de ternera, el Ribete o el Porter House. Difícil elección, Pimienta.
-Cualquiera da para dos personas. Entonces, Sal, supongo que quieres compartir conmigo, ¿no es así? Porque si estoy en lo correcto, puedo ser yo quien elija la guarnición: papas en puré, al horno, a la francesa, estilo Lyonesa o gratinadas con queso; pero esto es de mucha engorda, y conociéndote mejor me voy por algo más ad hoc con mi dieta: una orden de verduras en cualesquiera de estas presentaciones: espárragos con salsa holandesa, brócoli al vapor, aros de cebolla, jitomates asados u hongos…
-La verdad, Pimienta, no estoy de humor para compartir, así que ya me estoy saboreando una copiosa entrada, tal como mi voraz hambre. Me imagino unos camarones con salsa remoulade, pero quizá los cambie por los hongos con carne de cangrejo o el Ahí tuna.
-Pide lo que se te antoje, Sal, yo me iré entonces a discreción con la versión pequeña de los maravillosos cortes, como un Petite filete o un Mar y Tierra. Pero conociendo de tu envidia, a lo mejor reconsidere y opte por alguna de sus opciones de mariscos, langosta, pescados o la increíble opción vegetariana del Hongo Portobello a la parrilla. Todo se lee delicioso, pero creo que voy a pedir el Bisque de Langosta y la ensalada Caesar con camarones, porque voy a guardar espacio para un postre…
-¡Ah!, conque postre, Pimienta; hoy de plano caerás en la tentación.
-Pues sí, Sal, con esta selección no queda de otra, vale la pena. Mira, tienen pastel de queso, crumble de manzana caliente, Pudín de pan súper tradicional de Nueva Orleáns, y creo que esa va a ser la opción.
-Bueno, tú ya hasta postre decidiste y yo todavía no sé con qué vino vamos a acompañar nuestra comida. La selección está de primera, Pimienta, particularmente la de vinos americanos. ¿Viste qué atentos y qué bien conocen su cava todos los meseros?
-Un detalle sensacional que debemos reconocer en el staff de Ruth’s Chris, Sal, pero lamentablemente hoy no te secundaré en el vino, así que te sugiero indagues si aquí sirven en modalidad copeo.
-Lástima, Pimienta… pero por lo que me dicen, sí vale el copeo; tienen todo tipo de vinos y para todos los gustos. Vaya que doña Ruth estudió todas las fórmulas para complacer a su clientela… Ya entendí cómo el olfato, conocimiento y la coquetería de una mujer puede resultar en un negocio apetecible…
-A propósito de coquetería, ¿te has fijado, Sal, cómo insisten en poner veladoras como centro de mesa al mediodía en casi todos los restaurantes de nuestra paradisíaca isla? A mi entender femenino, optaría más bien por un arreglito mono para el mediodía, que intercambiaría por la vela ya en el anochecer…
-Tienes gusto, Pimienta, y no pierdes detalle en nada… coquetería femenina. Lástima que ya te me estés volviendo tan fría y calculadora, culpa toda de tus endemoniadas dietas. Allá tú… Por lo que es a mí, como, bebo, saboreo y disfruto a mis anchas y a mi ¡sancha panza! Mmm… Buen provecho y gracias por lavar tus culpas. Ruth’s Chris fue una sabrosa jugada que te concede mi perdón.