o estoy dispuesta a asarme Pimienta… pero insisto, tengo antojo de mariscos…
- Lo entiendo como un no al Flamingo. Como un requete no al Cejas. Mejor ni sigo con los de Puerto Juárez. Pero estás de suerte, Sal, he descubierto un lugar que te va a maravillar tanto como a mí. Empecemos con que es de origen jarocho, pero jarocho jarocho, y de harta tradición. Se ubica en un lugar céntrico, tiene una atención ex-qui-si-ta y una operación de primera…
- No me tengas en ascuas, compárteme tu descubrimiento… ¿Cuál es su nombre? ¿Me estás llevando al O? ¡Te dije que yo quiero aire!
- Calma querida. Ahora sí, hemos llegado…
- ¡Guau! ¿Por qué ha pasado tan inadvertido en mi programación restaurantera? ¡Me gusta! Es un lugar que de entrada logra cierta intimidad para el tipo de cocina que ofrece. Su espacio está muy bien manejado. Mmmm, y su música, rindiendo tributo a su tierra.
- Así es querida, la cocina de Gándara está abierta a todos tus antojos… y lo peor que puedes hacer es restringirte. Así que te voy a revelar mis secretos: sashimi de atún, minilla alvaradeña y abulón rasurado para un soberbio comienzo. El encanto de su cocina es la versatilidad de su carta, para conservadores, caprichosos y aventureros, que no se intimidan a las creaciones de una tierra eminentemente gastronómica.
- Mmmm, no sé por cuál decidirme. He probado tus tres sugerencias y tengo la horrorosa necesidad de repetir.
- No, Sal, al hablarte de restricción también aplicaba a que debes probar las delicias de otros capítulos… Quizá podríamos saltarnos los platillos convencionales, como los ceviches y cocteles, para una visita más informal.
- Esto amerita una buena selección de vino, Pimienta… Mira su carta, cuenta con variedad y con una selección equilibrada tratándose de un restaurante de cocina tradicional. Apuesto por un Cypress Chardonay o un Cypress White Zinfandel o un Sutter Home, White Zinfandel… o por el Cavit Pinot NoirÖ
- No mi querida Sal, acompañemos la hueva de lisa con un tequila… Frita en aceite de oliva acompañada de salsa pico de gallo y tortillas; démosle valor a lo nuestro.
- Mi pescado entero a la sal y al acuyo créemelo lo amerita, y me voy por el Sutter Home, White Zinfandel, eso sí que es un atrevimiento.
- Júzgame como quieras, Sal, pero de mi lindo Veracruz se me olvidó su arroz a la tumbada… Debo reconocer que es una réplica fiel de receta de abolengo coquinario: me derrito por esa jaiba enterita, con pulpo y camarón… y otra cerveza con tequila, por favor.
- Mira, Marisol es la dueña de este negocio de muchos años en el puerto de Veracruz. Es hasta ahora que su madre le confiere la primera sucursal fuera de la capital jarocha.
- Está atenta a sus comensales; y su manejo es prudente con el servicio y sus visitantes, aunque no tanto esos mariachis que acaban de llegar. ¿Es habitual?
- Mmmm, sí; pero no te preocupes, acompañan una o dos canciones y luego se van...
- ¿Podrías en tanto tú acompañarme, Pimienta, con un torito de cacahuate?
- Desde luego, Sal, siempre y cuando te comprometas en ayudarme con un pastel de elote.
- Odio reconocer, Pimienta, tu audacia para despacharte con cuchara grande para atropellar mis buenas intenciones. Pero tratándose de que has hecho todo para complacerme, no tengo más remedio que entrarle…
- Y lo que te espera Sal, pues tengo reteharto antojo de unas picadas jarochas que sólo sirven en los tradicionales desayunos domingueros… Es decir, mañana estamos de vuelta.