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Estimado pasajero, Volaris le agradece a usted el haber elegido nuestro servicio de transporte aéreo y le informamos que con fundamento en la legislación vigente (¿de qué reglamento, apartado o inciso?) y nuestra constante preocupación por su seguridad, la de sus compañeros de viaje, así como de la tripulación de vuelo y de las personas en tierra, a partir del 1 de enero de 2006 se inspecciona el equipaje que usted factura (documenta)…
Así inicia el volante que la aerolínea introduce dentro del equipaje de todos sus pasajeros, arguyendo que existen inspectores de la línea para monitorear el procedimiento y asegurarse que se evita la introducción o sustracción ilícita de objetos del equipaje.
Caso que no fue el de la viajera Cristina Rivera, que al arribar a Cancún el pasado sábado 14 de octubre por Volaris, procedente de la Ciudad de México, al desempacar su equipaje se llevó la tremenda sorpresa de la sustracción de todas sus joyas.
Lo dramático de su experiencia es que en dicho documento, con los logotipos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de la Dirección de Aeronáutica Civil y de la línea en cuestión, se carece de teléfono o nombre para un reclamo posterior. Tras una averiguación con Volaris, solicitan la presentación de queja en el DF, para someterlo a consideración.
Las preguntas obligadas, ¿hay notificación previa al respecto para un llenado de formulario con la declaración pertinente de objetos? Tras irregularidades, ¿cómo se comprueba la pertenencia de objetos, o en su defecto la no pertenencia de éstos, como ocurrió en los casos de la reportera argentina Alejandra Rey y de la española Ana María Ríos? La primera sufrió introducción de droga y la segunda cartuchos y un artefacto para explosivos.
El resultado de todo esto es que el sistema aeroportuario de México carece de procedimientos de seguridad, que pudiese repercutir en una problemática de consecuencias desgarradoras. ¿Alguien definirá las políticas o esperaremos a tragedias mayores? |