Año 1 Número 8 Noviembe 2003
 

* Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo. Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico. .

Playa del Carmen es, ante todo, México en sus aspectos más contradictorios; moderna y agresiva, pero cercana a la antigüedad de nuestras riquezas arqueológicas y cultura maya; con aire glamoroso, pero al mismo tiempo áspera; asombrosa por el toque cosmopolita, pero México en esencia.

Hemos viajado desde Cancún hasta la frontera con Belice y de regreso decidimos parar en Playa del Carmen. Nuestra consigna fue caminar por la famosa 5a. Avenida, curiosear por los escaparates hasta detenernos en uno de los tantos restaurantes con especialidades diferentes e insólitas. La elección para cenar la dejamos al azar, y la suerte se encargó de llevarnos a La Casa del Agua.

-Pero, si estás de acuerdo, Pimienta, esta vez no me interesa expresar de manera individual la mala experiencia gastronómica que sufrimos en este restaurante. Aclaro, en este espacio gastronómico no sólo hemos intentado mostrar algunos de los mejores restaurantes, sino también los que forman parte inamovible del recorrido turístico y que viven de la reputación y buen prestigio que se ganaron a pulso aquellos restauranteros que vinieron a abrir camino a las nuevas generaciones.

Pero en La Casa del Agua nos encontramos con una tendencia imparable en su concepto de restaurante "fusión". Y es que en este caso, su cocina no logra llevar a la mesa del comensal la experiencia o formación que es necesaria en un chef para elaborar con igual gloria platillos internacionales que nacionales. La familia de La Casa del Agua ha olvidado tomar en cuenta que todo ambiente gastronómico debe ante todo brindar placer, confianza, armonía, cordialidad, calidad; nuevamente estoy hablando de amor al arte cisoria (el arte de cocinar)

-Y esto me resulta inconcebible, Sal, si consideramos que el patriarca de esta familia de restauranteros ha sido uno de los principales impulsores y promotores de este destino turístico. Pero quizá también lo que está sucediendo en La Casa del Agua es que se está llenando de esa enfermedad invisible llamada ¡nepotismo! Y es que volvemos a confirmar que los hijos no siempre tienen la misma motivación de sus progenitores para sostener el ímpetu que se necesita para ofrecer calidad, respeto y honestidad; pero sobre todo placer para brindar servicio con excelencia.

La Casa del Agua es un espacio que se quedó en el intento vago por ser espectacular... Su aspecto arquitectónico se compone de varios niveles, decorado de forma inconclusa e iluminación tenue, así que lo único que logra es dejar una sensación de desconcierto por su ambiente estéril, que se refleja incluso en la actitud y comportamiento de sus camareros y anfitriones.

 

El menú es una mezcla moderna de comida mexicana e internacional, armado con ensaladas, sopas, platillos compuestos por carnes, aves, pescados, mariscos y algo de pastas; poco imaginativo y sofisticado, como tratando de sobresalir de la mediocridad, incluyendo los postres, con precios desbalanceados, como lo atestigua el menú de casa y el que aparece en su página de Internet. Por ejemplo, Los Camarones Madagascar tienen una costra tan gruesa y dura de coco rallado que resulta difícil y complicado llegar a la carne del camarón, amén de que en la fotografía del propio menú lo exhiben con seis piezas y verduras frescas, y en mi plato sólo había cinco de menor medida y con vegetales de bolsita congelados. La cuenta final te recomiendo la revises, puede ser que tenga algo de más incluido y, como no te informan que la propina está incluida, se corre el riesgo de pagar doble por un servicio y atención que resulta frío, altanero y hasta malhumorado.

-Mira, Pimienta, hablando de precios, quiero decirte que las leyes que regulan éstos se infringen a menudo en un lugar como Playa del Carmen; por ejemplo, los menús deben declarar si el 10% de IVA está incluido o no (casi siempre lo está), y los camareros por ética deben de mencionarlo a la clientela para que no se corra el riesgo de duplicarla si no se desea. Sabemos que en México ganan un salario poco respetables, así que las propinas suelen ser el ingreso principal para ellos, pero si tratan de ganársela por partida doble en forma ventajosa y engañosa, además de brindar un servicio mediocre, entonces la clientela rugirá por la estafa, tal y como nos sucedió en La Casa del Agua, y nuestros turistas simplemente se llevarán a su lugar de origen la mala experiencia del abuso que sufrieron en nuestro bello Caribe mexicano.

-Sobran las palabras, Sal, y La Casa Del Agua al igual que el resto de los restaurantes de Playa deben de recapacitar sobre la actitud en lo referente a costos y propinas; no tienen derecho de propasarse por el hecho de estar ubicados en una zona donde el turismo que llega (en su mayoría europeo) suele tener la costumbre de que se detalle este porcentaje en la cuenta de cargo (en algunos países es sólo del 7%). ¡¿No imaginas que esto podría ser algo negativo para la imagen turística de nuestro destino y de nuestro México?! Pienso que las autoridades correspondientes deben de vigilar que se respeten estos términos porcentuales.

-Claro, Pimienta, y todo aquel que se dedique a laborar en el viejo oficio de la restauración recuerde que la gastronomía ante todo debe de establecer una conexión entre las personas, ya que siempre existirá el comensal que no se dejará influenciar por lo ordinario disfrazado de modernidad.

La Casa del Agua está ubicada en la 5a. Av. Esq. 2 Norte de Playa del Carmen; abre sus puertas todos los días del año a partir de las 12:00 horas, hasta la medianoche. El promedio de cheque consumo por persona es de $350.00 pesos y su número de teléfono es (984) 80-302-32. Acepta todas las tarjetas de crédito y efectivo.

 
 


 

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