No cabe ni por asomo la duda, querida Sal, Pizza Rolandi´s sigue siendo uno de mis lugares favoritos, pues no obstante los años y tanta oferta culinaria que me embriaga, sigue manteniendo el encanto y la calidad de antaño tanto en lo gastronómico como en el servicio, que no me podrás negar ha sido un complemento exquisito.
-Cierto, Pimienta, y lo celebro, pero lo que más me agrada es que Sandro y Silvia Müller no se hayan dejado intimar por el hechizo de Zona Hotelera que a muchos hizo perecer en el primer cuadro de la ciudad al cabo del tiempo, y que les hizo retornar a destiempo. Ambos supieron desplazar –y con mucho esfuerzo- su éxito allá con otro producto, también muy sólido, pero con personalidad propia, dejándonos a los lugareños este cómodo y exquisito rincón tan nuestro, que han adoptado por igual los nuevos cancunenses…
-Cada vez que pongo pie aquí me siento regocijado… Mmm… tantos recuerdos vienen a mi mente. Pero basta ya de nostalgias para darle gusto al cuerpo Sal. De cajón un par de cervezas y dos carpaccios al centro, de salmón y pulpo, tus predilectos.
-Gracias, Pimienta, pero te sugeriría también al centro esa pizza napolitana con anchoas que tanto disfruto... y después cada uno elige el plato fuerte.
-Otra sugerencia querida Sal. Antes de entrar a tan complejo apartado, me haré un huequito para una pasta, no me puedo resistir a sus bien logradas combinaciones, a su exacto dente y a su irresistible sabor. Si tú gustas puedes hacer un pequeño esfuerzo para compartir, mmm… un spaghetti frutto di mare…
-Caeré a tus divinas tentaciones, Pimienta, como empieza a ser costumbre. Y a propósito. Creo que otro factor de tanto éxito de Pizza Rolandi´s -y no me vas a dejar mentir- es la carta tan variada: lo mismo hay cualquier cantidad de ensaladas y pescados que pastas, pizzas, pollo y carne, desde a la parrilla hasta al carbón… Aquí están exentos de monotonía coquinaria.
-Evidentemente no te voy a dejar mentir, Sal, y comparto tu observación. Esa es la clave para mantener una clientela repetitiva, osada, aventurera y con gustos gourmets… Aunque no comparto lo mismo en la carta de vinos. Naturalmente encontramos de diferente procedencia, pero la variedad es restringida; los pocos buenos, digamos un mexicano, Cabernet Calixa, alcanza los 400 pesos, o el francés Pinot Noir Louis Latour llega hasta los 500… Para mi gusto nada baratos.
-No seas tan exigente, Pimienta, un Chianti nos hace el maridaje perfecto, y no es nada excesivo…
-Perdón por el resbalón pero sabes mi afición al buen vino…
-¡Y al mal vino también!
-Ajam, ajam… Recapitularé mi querida Sal. Encuentro muy apetitoso como siempre el Gitano de filete de res… ¿No te apantalla su prestancia? Cual banderilla brasileira, pero a la usanza italiana, con ese trozo de pan de casa, irrepetible, y su guarnición de papas a la francesa… ¡Digno de mi voraz apetito!
-Yo, en cambio, caigo rendida al Pollo a las finas hierbas al carbón con una ensalada verde o de arúgula con jitomate y aderezo italiano.
-Ay, Sal, cómo disfruto de este lugar, y mira, donde cualquier día y a cualquier hora contamos aún con la bienvenida personalizada de Sandro…
-Ese es otro más de sus placeres, que me remontan al Cancún de los viejos tiempos, sin poses, sin pretensiones. Y como tú mi adorado Pimienta, me regocijo en cada visita a este lugar de encanto.
-Ya que coincidimos como nunca antes en varios de los puntos, ¿qué te parece si cerramos con el mejor tiramisú de la región?
-Mmm… nuevamente caigo rendida a tus pies.