Año 4 Número 38 Abril 2006

Ante el descalabro financiero provocado por Wilma, las reaseguradoras internacionales prevén un aumento de hasta 700% en cobertura de pólizas en el Caribe mexicano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El endurecimiento de las restricciones y el aumento de las tarifas para las pólizas de fenómenos hidrometeorológicos por parte de las reaseguradoras internacionales es consecuencia de los costos de los meteoros Katrina y Wilma, valuados en 37 mdd, por lo que se prevé un incremento de hasta 700% en la región del Caribe mexicano.
Lo anterior, tras el descalabro financiero que sufrieron las reaseguradoras internacionales, que absorbieron el 96% de los pagos a pólizas, quedando el cuatro por ciento restante bajo el financiamiento de las aseguradoras nacionales, de acuerdo con Recaredo Arias, director general de La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).
“En la actualidad se proyecta un incremento en las pólizas de hasta un 700%, pero éste se definirá con base a un estudio de Riesgos Hidrometeorológicos que realiza el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el cual estará listo en octubre próximo”, refiere Arias.
“En la actualidad las reaseguradoras internacionales realizan una revisión preliminar de las tarifas de las pólizas para grandes riesgos en el Caribe mexicano, y se prevé que las nuevas tasas estén basadas en modelos matemáticos y meteorológicos más profundos”, asegura Arias.
Con base en el documento se decidirá si las tarifas pasarán de los dos pesos el millar (el asegurado pagaba dos pesos por cada mil), a 10 o 12 pesos el millar, aunque se argumenta: “Sólo se igualaría el precio a los niveles de la costa Este de los Estados Unidos y el Caribe, porque por razones de mercado en el Caribe mexicano se dejaron demasiado bajos los costos para la naturaleza del riesgo”, refirió Arias.
Además se eliminó la cobertura a las playas y son pocas las aseguradoras que cubrirán los llamados “bienes a la intemperie” (mampostería, palapas, jardines, albercas).
Este análisis también determinará recomendaciones al Reglamento de Construcción del Caribe Mexicano, como el que los edificios o casas en zona costera tengan cristal anticiclónico de nueve milímetros o más, y sus divisiones internas sean de mayor resistencia, “pero quienes quieran seguir teniendo cuartos de hotel que son palapas no serán asegurados o sus seguros serán muy caros por estar muy expuestos al riesgo”, advirtió.
De acuerdo con Arias, la AMIS recibió 18 mil solicitudes de pago de daños por Wilma, que equivalen a más de 18 mil 600 mdp, 14 mil mdp de éstos corresponde a daños directos, de los cuales, hasta abril, se había pagado el 70%, nueve mil 850 millones de pesos, el resto según cálculos se finiquitarán en junio del presente año.
Por su parte, Oscar González Plans, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas, señaló que de las 30 aseguradoras que operan en la ciudad se han retirado dos del ramo de coberturas de fenómenos hidrometeorológicos a casas habitación y empresas: Qualitas y Royal SunAlliance (con base en Londres), esta última además finalizó sus actividades en todas las costas del país.
En tanto MAPFRE sólo brindará seguros de este tipo a la pequeña y mediana empresas y casas habitación; GNP únicamente renovará este tipo de cobertura a quienes ya tienen contrato previo; Grupo Mexicano de Seguros, Seguros Atlas, Inbursa, ING Comercial América y el resto impondrán mayores restricciones y aumento en el costo.
Respecto al plan manifestado por los hoteleros de unirse para recontratar un seguro conjunto directamente con las reaseguradoras, el director de la AMIS apuntó: “Los precios son definidos por el reaseguro internacional, aunque lo contraten individualmente o en grupo; las grandes cadenas internacionales tienen programas mundiales, pero los hoteles en México deben contratar por ley una compañía mexicana que emita la póliza”, indica González Plans.
Interrogado sobre el presunto seguro por pérdida de playas que intenta promover el sector hotelero del Caribe mexicano, Recaredo Arias explica: “Es difícil la cobertura total de pérdida de playas, ya que no existen antecedentes en ningún lugar del mundo. Este tipo de seguro sólo se aplicaba por playa de hotel, pero si planean hacerlo deben verse varios aspectos, como quién es el asegurado, si el gobierno federal o el estatal; si harán un fideicomiso o utilizarán otros instrumentos financieros, pero lo importante es saber si las reaseguradoras internacionales estarán dispuestas a asegurar esta fracción”.
Por su parte, Abelardo Vara, asesor de la Asociación de Hoteles de Cancún y promotor de la iniciativa, aunque no descarta lograr la cobertura, con lo que Cancún sería pionero en este aspecto, reconoce que el sector carece de fondos para el pago de estudios de factibilidad, que ha aceptado llevar a cabo la empresa canadiense Baird, así como la creación de un esquema del seguro por parte de otras compañías de reaseguros internacionales. (Alejandra Moncisbays).

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TARIFA HOTELERA CANCUN
Precio promedio: 18 pesos por m3
0 a 10 m3: 124.55 pesos
11 a 50 m3: 137 pesos (m3 adicional, 12.45 pesos).
51 hasta 1,500 m3: 639.07 pesos (m3 adicional, 16.33 pesos)

TARIFA DOMESTICA
Promedio: 4. 02 pesos m3
Precio base: 0 a 10 m3, 40.24 pesos.

El consumo promedio de agua per cápita hotelero rebasa los 500 litros, y aplica la tarifa promedio con respecto a otras entidades turísticas del país.

Tema de polémica fue la intervención del empresario mexicano Carlos Slim durante el IV Foro Mundial del Agua, celebrado en la Ciudad de México, con respecto a un incremento del vital líquido al sector empresarial para subsanar el consumo de la ciudadanía, hecho que, sin embargo, aplica desde 1993 en el polo turístico más exitoso del país, Cancún, con 26 mil cuartos, no obstante contar con la media tarifaria nacional en referencia a los destinos turísticos de México, cuyo costo es de entre 14 y 35 pesos m3.
“El sector hotelero paga 18 pesos m3, cuatro veces más caro el líquido con respecto de la tarifa doméstica, cuyo promedio base es de 4.02 pesos m3, representando el 73% del total de los consumidores, junto con el sector comercial, en quienes recae el subsidio para efecto de obras e infraestructura de agua y alcantarillado de la ciudad”, afirma Yahaira Gaviria, vocera oficial de Aguakán, empresa concesionaria.
Sin embargo, el rango de costo del también llamado “oro azul” en otros polos turísticos se equipara al que se paga en Cancún. En Los Cabos el costo hotelero por metro cúbico es de 20.40 pesos; en Manzanillo es de 15.68 pesos; en Acapulco el precio base es de 36 pesos; en Ixtapa, Zihuatanejo, de 25 pesos, y en Puerto Vallarta de 14.50 pesos m3, de acuerdo con información proporcionada por la gerencia de los hoteles Presidente Intercontinental Los Cabos, Fiesta Americana Acapulco, Las Hadas Golf Resort & Marina Manzanillo, Las Brisas Zihuatanejo y Seapal Puerto Vallarta.
Pero en ciudades como el DF, la cuota mínima comercial por metro cúbico está estipulada en 76.40 pesos.
“Quintana Roo es uno de los tres estados del país que concesiona el servicio de agua potable desde 1993, fecha en la que el Gobierno del Estado llegó a tener un déficit por morosidad y carecía de financiamiento crediticio para hacer frente a los trabajos de infraestructura que necesitaban Benito Juárez e Isla Mujeres. Es en ese año cuando se concedió la operación a la empresa Desarrollos Hidráulicos de Cancún (DHC), con la concesión integral por 30 años para prestar los servicios públicos de agua potable, alcantarillado y saneamiento. Tras varios cambios accionarios, en el 2002 ASIM, la asociación compuesta por Industrias Peñoles y SUEZ Environnement, toma la operación y administración, hasta hoy vigente, bajo la denominación Aguakán”, refiere Fernando Dorantes, delegado de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA).
El funcionario indicó que el consumo promedio de agua por día de una persona es de 200 a 250 litros, pero el gasto de agua en un hotel rebasa los 500 litros per cápita, por lo que el dispendio del líquido es muy fuerte. Es por tanto que el cobro para el sector es más elevado, definiéndose éste en promedio por rangos de consumo y por el precio de operación y reposición de infraestructura. Sin embargo, esto ha provocado que los hoteleros tomen conciencia y hayan iniciado campañas de ahorro del preciado líquido.
“Sin embargo, y aunque hay seis zonas de captación de agua en el municipio Benito Juárez, no es comparable el precio aplicado con respecto de otras entidades de la República Mexicana donde hay cerros, por ejemplo, porque aquí se tiene un sobrecosto por efecto del rebombeo de energía eléctrica, personal e infraestructura, al ser una planicie”.
Dorantes López dijo que en Quintana Roo las tarifas se establecen en el reglamento de cuotas y tarifas, que son designadas por el consejo directivo que preside el gobernador del estado, en el que participan los presidentes municipales, la Secretaría de Desarrollo Urbano, Contraloría estatal y CAPA.
Las tarifas se definen con base a los costos de operación, mantenimiento y reposición de infraestructura, que es una información anual por lo que se actualizan los precios.
Para el funcionario, la concesión del servicio de agua potable a Aguakán ha resultado en la dotación de importante infraestructura para atender la demanda de 26 mil cuartos hoteleros, así como a una población de más de 600 mil habitantes, aunque reconoció que en sus inicios la evaluación de su operación se determinaba en el rango “regular” de acuerdo con lo establecido en el contrato. Actualmente Aguakán ha alcanzado una operación “buena”, de un máximo de excelente.  
Aguakán atiende a 600 mil habitantes de los municipios Benito Juárez e Isla Mujeres, además se ocupa de la planeación de las obras, construcción de infraestructura, inversión, operación del servicio, medición, facturación, recaudación y administración, así como el saneamiento de las aguas residuales.
La cobertura del drenaje es de 85% en la ciudad, ya que se dejan de lado los asentamientos irregulares, y del 100% en Zona Hotelera. Respecto al tratamiento de aguas residuales, existen cinco plantas que en total tratan 712 litros por segundo, por lo que se afirma una cobertura de saneamiento del 100%. En tanto el tratamiento de aguas residuales de la Zona Hotelera está a cargo de Fonatur, que maneja las plantas. (Alejandra Moncisbays).

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Con viento a favor y tras una inversión de 40 mdd, arrancó la última etapa del complejo residencial turístico Puerto Aventuras, bajo la denominación Grand Península

 

 

La última etapa del proyecto integral Puerto Aventuras comenzó en abril pasado con los trabajos del concepto Grand Península, proyecto residencial-náutico de lujo planeado a cuatro fases, el cual tendrá un costo total de 40 mdd.
El concepto iniciado por el empresario y constructor Román Rivera Torres en 1998 continúa ahora con la edificación de 72 departamentos de lujo en un terreno de 17 mil m2, construidos en nueve torres de cuatro niveles, cuya primera fase se planea se termine en junio del 2007 y el proyecto total tres años después, en junio del 2010.
Grand Península es la primera fase de la culminación de Puerto Aventuras que tendrá una inyección de capital cercana a los 300 mdd planeados a invertirse a cuatro años, para completar el campo de golf, mayor número de atraques marinos, hoteles y desarrollos inmobiliarios de lujo a desarrollarse en 300 hectáreas.
En total, “el complejo tendrá 45 espacios de atraque marítimo justo al pie de las torres debido a la construcción de canales dragados, lo que le dará al desarrollo un alto nivel para lograr el mejor producto del Caribe”, refiere Rivera Torres, proyectista y principal inversionista de Grand Península.
De acuerdo con Rivera Torres, el complejo condominial es “la cereza del pastel” de Puerto Aventuras por su calidad, concepto de marina integrada, además de tratarse de un proyecto con características especiales que se desarrollaron después del paso de los huracanes, principalmente Emily y Wilma, que aunque pegó con mayor fuerza en Cancún “nos definieron mayores parámetros arquitectónicos”.
Por ello se cambiaron las estructuras, se utilizó aluminio reforzado en las ventanas, vidrios dobles templados, teja plana en lugar de curva, la exigencia de cortinas anticiclónicas y reforestación con plantas nativas.
Se trata de condominios con muelle propio con una arquitectura moderna mexicana, con espacios que van desde los 238 m2 en los de dos recámaras hasta los 340 m2 en los de tres recámaras, y con costos que oscilan entre los 430 mil y los 725 mil dólares, respectivamente.
Estos apartamentos de lujo tendrán acabados en mármol, granito y ciprés; cada recámara con terraza y jacuzzi, baño completo y vestidor; una alberca por cada edificio, posiciones de atraque para embarcaciones de hasta 45 pies; playa y acceso al campo de golf de nueve hoyos ya construidos, el cual tendrá 18 para finales del 2006.
Dentro del mismo desarrollo hay cinco hoteles de primer nivel, un club de golf y tenis, una escuela, una zona comercial con museo, tiendas, restaurantes y bares. (Alejandra Moncisbays).

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2005 Latitud 21. Derechos Reservados.