El capitán Hurtado Matute no lo pensó dos veces, dado que no le gustaba vivir en la Ciudad de México, y solamente solicitó facilidades para venir a Cancún con su esposa (Edith) para ver si a ella le gustaba (sus hijos, Fiona y Tomás, estaban muy pequeños, cuatro y seis años de edad). El lugar le encantó a su esposa, quien aprobó el plan, y se los trajo el 6 de mayo (día de su cumpleaños) a radicar en Cancún.
Durante dos años y nueve meses el Grupo de Rescate Marino de Cancún efectuó más de 700 rescates de bañistas, de embarcaciones y otros, en los que en casi la mitad hubo necesidad de aplicar RCP a las víctimas. "Sin temor a equivocarme -comenta el capitán Hurtado- todos los que laboramos en este Grupo nos sentimos orgullosos de haberlo hecho, pues no hubo una sola persona ahogada en las playas de Cancún. ¡Creo que cumplimos con las instrucciones!".
-El Grupo tenía equipo moderno, cada torre de guardavidas tenía un resucitador de presión positiva, un botiquín, camilla para lesionados de columna, férulas inflables, torpedo de salvamento, tabla para salvamento, radio portátil, aletas, visor y snorkel.
"En la base teníamos compresor de alta presión para llenar tanques de buceo, 16 equipos completos de buceo con tanques dobles, radios portátiles extra, radio de base VHF, radio de base CB, cámara hiperbárica de doble compartimiento, seis balsas para seis personas cada una, botiquín central, resucitadores extras, dos embarcaciones de fibra de vidrio con motor de base con todo el equipo necesario para hacer frente a cualquier contingencia y una camioneta pick up equipada como ambulancia".
El Grupo de Rescate Marino operó de manera exitosa, hasta que el día 29 de enero de 1979 un feroz incendio redujo a cenizas su base ubicada en Playa Tortugas. Esto fue lo único que el Grupo no pudo rescatar, desapareciendo días después.