¿Masculino o femenino?

Un vino tiene personalidad, tiene vida, transmite sensaciones, ¿pero de qué sexo es? Por supuesto que el vocablo vino es una palabra masculina, pero muchos especialistas (sobre todo en Europa) prefieren hablar de los vinos como si fueran mujeres.

Cuando empezaron a aparecer críticas de vinos en el Viejo Mundo, la vieja dicotomía entre vinos masculinos y femeninos cambió a descripciones más bien ligadas a todo tipo de productos naturales y factores pastorales. El vino produce abundantes sensaciones y de todo tipo: de frutas,
de flores, de minerales, de árboles, y hasta de productos insólitos. Es fácil (y no es necesario ser una especialista) reconocer un gusto mezclado entre menta y chocolate, como el de los bombones After Eight. Para la formación del gusto es útil pensar en el género del vino, tanto en la parte sexual como en la de cómo se visten.

Considerando lo complejo que es, la inclinación es que sea femenino. Lo masculino se lo asocia más bien al whisky y a la cerveza, aunque (permítame la opinión) hay vinos muy masculinos.

Ellos

El “vino hombre” está hecho para acompañar comidas con sabores muy fuertes. Se equilibran las fuerzas. Un buen vino masculino es como un actor de cine antiguo, un Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo, o un Orson Wells en Ciudadano Kane.
Un buen vino antes que nada debe tener armonía, ya que los hay psicodélicos, que se disparan hacia todos lados como una sinfonía de Shostacovich.

Si lo vinculamos a la música, yo diría que un buen vino masculino es como una sinfonía de Mozart: delicada, que te seduce, cautiva y acaricia. No golpea en sus primeras notas sino que invita a un largo descubrimiento. Campo Viejo Reserva: Vino elaborado con las variedades Tempranillo, Graciano y Mazuelo, criado 18 meses en barrica de roble y 18 meses en botella. A la vista presenta un color rojo violáceo diáfano. En nariz, un aroma herbáceo con notas de tostado. En boca, buen ataque muy equilibrado para un final largo, y excelente persistencia. Ideal para acompañar con cortes de carne a las brasas, comida oriental agridulce, queso manchego. Santiago Graffigna: Vino argentino del Valle de San Juan, elaborado con las variedades Cabernet Sauvignon, Malbec y Syrah.
Criado durante 14 meses en barricas de roble francés y americano. A la vista presenta un color rojo profundo con tonalidades oscuras. En nariz, complejos aromas de moras rojas con vainilla y notas ahumadas con un balance elegante. En boca, voluminoso con una estructura fuerte y larga, con un final persistente. Ideal para acompañar carnes rojas, cómoda especiada y quesos fuertes.

Ellas

Pero también hay vinos que pueden cambiar de sexo en el proceso de tomarlos. Ellos son como la Quinta Sinfonía de Beethoven: imponentes al principio pero luego se convierten en tiernos y encantadores. Esto se puede relacionar claramente con una mujer con un llamativo vestido, hay que ver siempre qué trae dentro en realidad. Los vinos son femeninos cuando son suaves, gráciles, frescos, muy aromáticos, de ataque suave a la boca pero muy persistentes en el tiempo. Son altamente sensoriales: buen color, buen aroma y mejor sabor.

Un vino es femenino cuando lleva en su ADN cepas de Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillón, Chenin Blanc, Riesling, Viognier y Malvasia. En lo que sí hay que tener cuidado es con el acabado del maquillaje y el envejecimiento. Hay que cuidarlos como una flor exótica y no exponerlos a la luz natural ni al calor. Frine Sauternes: A la vista, dorado paja intenso muy brillante con destellos ámbar. Se muestra denso, de gran viscosidad. En nariz destacan los aromas cítricos como limón real, piña madura, notas de avellana tostada y chabacano. En boca, fruta tropical muy madura, resaltando la mermelada de naranja que se integra con un dejo a vainilla, avellana y miel. Dieciocho meses en barrica de roble francés. Ideal con terrina de roquefort y castañas tostadas sobre verdes con
manzanas y vinagreta Dijon. Calixa Chardonnay, de Monte Xanic, galardonado con medalla de oro en el Selections Mondiales Des Vins, Canadá. En la última edición del concurso, realizada en la ciudad de Québec, en junio del 2012, obtuvo medalla de oro al medir su calidad con vinos provenientes de 35 países.

A la vista, amarillo pálido, transparente y brillante. En nariz, fresca con recuerdos de fruta tropical, cítricos y durazno. En boca, refrescante al paladar con una agradable sensación suave y alta expresión frutal. Ideal como aperitivo y entradas frías, como espárragos, carpaccios, pescados blancos con salsas cremosas El Selections Mondiales Des Vins fue creado en 1983 y es el certamen más grande de Norteamérica. Los 79 jueces, quienes representan a 25 países, subrayaron la gran calidad de los mil 620 productos para esta edición, presentados por 513 productores diferentes. Tome la tarea. La próxima vez que pida un vino solicítele a sus compañeros de mesa que le digan, así sin más, de qué sexo creen que es ese vino. Verá cómo inicia un excelente debate donde la última palabra la tendrá la subjetividad.

debybeard@casabeard.com



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