Año 6 Número 72 Marzo 2009

Sal y Pimienta
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Sal y Pimienta
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*Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo.
Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico.

Azul cielo tan puro con destello y un poco de deseo llegas a mí anunciando un anhelo de estar junto a mi mayor deseo”…
-Moría de apetito, ahora ¡muero de asombro! Pimienta… No sabía de tu…
-“Te quiero, que suena como azul cielo lleno de transparencia y libertad y a tus labios iré a besar cuando nuestras almas unidas en una sola vayan a estar”…
-Como a mí me deja este Cielo… ¡Cielo mío!
-“Azul cielo dile que amar no es pecar, sino que amar es disfrutar la pureza del alma. Azul cielo llénalo de pasión y alegra su corazón con mi más grande deseo”...
-¡Abrumadoramente inspirador, Pimienta!
-Mi amada Sal, no tengo palabras para agradecerte que me hayas traído ¡Al Cielo!
… Es nuestro aniversario… el seis… ¿recuerdas?
-¿Tanto tiempo tuve que pasar a tu lado para que me recompensaras?
-¡Pimienta!…
-No, no, no cielo, estoy feliz, estoy sin aliento… No me has dejado perder mi capacidad de asombro… Lo siento. Y es que miro este fascinante lugar, alejado de nuestra cosmopolita ciudad, rodeado de una rara naturaleza, entre selva, mar, arena… No sé qué decir…
-Fue a propósito… Y es que Al Cielo no puedo imaginármelo para otra cosa sino para asombrar… Debo confesarte, lo conocí y me dejé seducir…
-¿Por quién?
-Por su magia, por su estampa, por su coquetería, por su encanto y por su ¡paella! Sí, ha sido escondite de algunas de mis celebridades…
-Ah, ya decía yo. ¿Sabes? Le encuentro cierta similitud al célebre Papaya Republic, que nuestro querido amigo Héctor Mestre condujo con tino en Puerto Aventuras… Aunque éste tiene su propio sello.
-Tiene el aire, pero como afirmas, con su sello muy propio. Vamos por partes, la mesa aquí se sirve como en el mismísimo cielo, ¿estamos?… Todo bajo la autoría de un reconocido chef, Juan Carlos Méndez, quien ha ganado la celebridad… Empecemos, pues… Un gazpacho de fresa para ambos…
-¿Has dicho de fresa?
-Deja de cuestionar y disfruta de esos raros placeres… ¿Qué me dices del carpaccio de venado marinado a los cítricos con fresas y bouquet de endivias en glassé de frutos de la pasión?
-Pasión, pasión, probemos la pasión… ¿Dejas todo en manos del asombro?
-Y por favor, camarero, una ensalada, además, de arúgula con endivias con tomate seco y parmesano en lascas con vinagreta de almendras…
-Miro el menú y encuentro una constante en la mayoría de sus entradas, las vinagretas; las hay de albahaca, almendra, menta miel…. Muy sugerentes.
-Las calificaría más bien de toque irresistible… Como ese carpaccio de pez espada, o las muy afrodisiacas almejas en salsa verde. ¡Què atrevimiento!
-Mmmm, tu selección no tiene igual… ¡Qué mezclas tan abrumadoramente extrañas, pero llenas de sustancia! Continúa asombrándome, Sal… Hoy soy todo, todo tuyo, hasta las últimas consecuencias… Y a todo esto, ¿y la carta de vinos?
-Selección que esa sí la dejo en tus manos, a tu libre albedrío…
-¿No hay? ¿Qué sugieren? ¿Caben todos en la mesa?
-Es el formato, ese que le impregna un aire desenfadado y sin pose…
-Es una muy restringida cava… Pero encuentro algunos vinos de la Ribiera del Duero, del Río Mendoza, todos de reserva… aceptables.
-A continuación su referente culinario: la paella.
-¿Paella?
-No seas esperpéntico, Pimienta… ¿No acaso se sirve en las mesas más exquisitas? Y la mixta por favor…
-¡El horror de los valencianos!
-Pero ni el tuyo ni el mío, a lo mejor es esta simbiosis lo que hace de la paella un plato tan valorado y tan internacional, de fácil adopción, más tratándose de un lugar de costa.
-¡Wow!… Qué prestancia, qué consistencia. Hace años que no me complacía la de ningún lado… Realmente no tiene parangón.
-Definitivamente su carta de presentación… Pero hay algo más. Y a propósito que es noche de romance, en una de sus cuatro privadísimas cabañitas te tengo una sorpresa….
-No me asombres más, y déjame adivinar…. Mmmm… A la luz de las velas, una música apenas perceptible, entre jazz y bosanova, y como carta de presentación un dinner fussion menú…
-¿Cómo sabes? ¿Ahora voy a ser yo la sorprendida?
-Mmmm, la comunicación entre mujeres no da lugar a la discreción… Me ha gustado este delirante juego… Pero debo reconocer algo, mi asombro ha sido natural… pero irresistible, el que te regalo con una cena de nueve tiempos, con esa comida fusión donde el chef vierte toda su sensibilidad para unir varias culturas gastronómicas con una propuesta diferente semana a semana…
-“Azul cielo inyectas más pasión cuando antes estaba triste mi corazón; azul cielo que me acaricias con tu paz, dame libertad de amar a esa persona que más puedo anhelar”…


 
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