Desde su creación, el predio comercial que alberga las tiendas Wal-Mart y Sam´s parece haber establecido una estrategia para transformar sus estacionamientos en más espacio comercial, contraviniendo los reglamentos de Desarrollo Urbano. Así, primero instaló un centro de servicio de llantas. Para 2006 edificó su restaurante El Portón. Luego convirtió en permanente su ampliación decembrina, trastornando en forma irremediable el flujo de circulación de vehículos. Y ahora, la cereza del pastel, le ha rentado parte del estacionamiento a un negocio informal, un tianguis de plantas, que no tiene registros ni expide facturas. ¿No están los comerciantes organizados contra el comercio callejero? ¿Se vale hacerse de la vista gorda para ganarse unos pesos extra? Como sea, otra burla para el público consumidor.