Año 6 Número 72 Marzo 2009

 

En algún artículo anterior abordamos el tema de la eyaculación precoz, la cual se define como una eyaculación persistente o recurrente con estimulación sexual mínima antes, al momento de, o muy poco después de la penetración y antes de que el sujeto lo desee.
A pesar de su alta prevalencia y a los ya conocidos efectos adversos sobre la calidad de vida de los hombres, sólo hasta hace poco tiempo se ha empezado a prestar atención a la investigación sobre sus causas y a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
La eyaculación precoz es la disfunción sexual masculina más común y se calcula que afecta hasta a un 30% de los hombres a nivel mundial.
Puede ser primaria (de toda la vida), que es la que comienza con el inicio de la actividad sexual, secundaria, o adquirida, que ocurre cuando un hombre previamente tuvo un nivel aceptable de control eyaculatorio y desarrolló la condición más tarde en la vida.
La eyaculación precoz, a diferencia de la disfunción eréctil, afecta a los hombres de todas las edades; sin embargo, las dos pueden coexistir y frecuentemente la eyaculación precoz puede encubrirse, o diagnosticarse erróneamente como disfunción eréctil en muchos individuos.
La eyaculación precoz es un problema mundial para el que no hay tratamiento aprobado, aunque se han venido usando los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (antidepresivos) como agentes farmacoterapéuticos en la atención de los pacientes que sufren este padecimiento.
En estudios recientes se demostró que ingiriendo 25 miligramos de tramadol antes del coito las personas mejoraban significativamente el tiempo en sus relaciones.
Sin embargo, deben anotarse las siguientes contraindicaciones en pacientes con: hipersensibilidad a tramadol; intoxicaciones agudas originadas por alcohol, hipnóticos, analgésicos, opioides o psicotrópicos; pacientes bajo tratamiento con inhibidores de la MAO o que los han recibido en el transcurso de las últimas dos semanas; pacientes con epilepsia que no esté controlada con tratamiento; tratamiento del síndrome de abstinencia morfínico; especial control en pacientes con insuficiencia renal o hepática.
Asimismo, el tramadol debe administrarse con especial precaución en caso de padecer alguna de las siguientes enfermedades: adenoma de próstata, estrechamiento de la uretra, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, hipotiroidismo, enfermedad inflamatoria intestinal grave, presión intracraneal elevada, lesión cerebral o enfermedades del hígado o del riñón.
El tramadol puede provocar somnolencia y visión borrosa. No se aconseja la conducción de vehículos ni el manejo de maquinaria peligrosa o de precisión, especialmente durante los primeros días de tratamiento.
Debe evitar el consumo de alcohol mientras tome este medicamento.
Con las primeras dosis de este medicamento pueden aparecer náuseas y vómitos que suelen desaparecer si se acuesta durante un rato.
A fin de evitar la aparición de ciertos efectos adversos propios de un síndrome de abstinencia como ansiedad, agitación, nerviosismo, insomnio, temblor o síntomas gastrointestinales, conviene abandonar el tratamiento reduciendo la dosis progresivamente, especialmente en tratamientos prolongados o con dosis altas.
Sin embargo, es alentador para las personas con este problema que este medicamento que tiene un registro de seguridad ya aprobado como antiinflamatorio, resulte promisorio como agente para tratar la eyaculación rápida o precoz.
Seguramente continuarán las investigaciones y se valorará la combinación de este producto con dosis bajas de inhibidores de la recaptura de serotonina para mejorar aún más el tratamiento para este padecimiento.


 
Rueda de la Fortuna
Empresas y Empresarios
 
 
2009 Latitud 21 - Derechos Reservados.