Año 6 Número 72 Marzo 2009
 

 

La posibilidad de explotar su talento creativo al reproducir las facciones de las personas en pequeños muñecos que han llegado hasta Singapur significa para César Basáñez un sueño alcanzado: “Siempre me gustaron las artes, la pintura, la música, y poder vivir de esto es un objetivo alcanzado”, señala.
Este capitalino asegura que como a muchos el mar de Cancún fue el gancho que lo atrajo para cambiar de latitudes y establecerse en 1998.
“Pasé un año desarrollándome en el ramo gastronómico, pero no era lo mío, por lo que con mi hermano Marco iniciamos un negocio de artesanías hechas por nosotros mismos en un material maleable a base de polímeros; hacíamos ceniceros, llaveros y demás, hasta que se nos ocurrió hacer a las personas como en caricatura en forma de muñeco”, rememora.
Con un capital inicial de 500 pesos, en 1999 surge nuestra empresa familiar Basáñez Art, que poco a poco se expande y se instala en diversos puntos de venta en algunas plazas comerciales a través de las llamadas carretas. Después de cierto tiempo mi hermano decide dejar el negocio y continúo solo, consiguiendo introducir el producto en diversos hoteles para venta directa a los turistas. A este segmento de mercado les resultó divertido su reproducción en muñeco, al que le adicionamos diversos escenarios que nosotros mismos fabricamos, como un bar, una cantina, en una moto y con la ropa que quieran, con la entrega de la pieza al día siguiente”, explica.
“Tenemos una página de Internet que tiene buena demanda, sobre todo de muñecos para boda o de mascotas, los cuales hemos enviado hasta Singapur”, relata Basáñez.
Y aunque el trabajo parece sencillo, no es fácil encontrar ayudantes. “Al ser un aspecto manual, es difícil encontrar personas a quienes primero les guste esta actividad y después tengan la capacidad de hacerlo, porque es un trabajo de detalles, de sentimiento”, enfatiza César.
Con el apoyo de un contador, su esposa y cuatro personas más, César concibe los muñecos, cuyo cuerpo está elaborado con metal y aluminio como base. Con el paso del tiempo ha pulido la técnica, de tal modo que ha creado nuevos procesos como moldes de rostros, dando a mano las características faciales de cada persona o animal.
Este equipo logró el año pasado una facturación anual de más de medio millón de pesos, con la perspectiva de crecer y seguir enviando sus trabajos más allá de nuestras fronteras. (Alejandra Moncisbays).

 
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