Año 6 Número 72 Marzo 2009

Cuando el director general de Grupo Xcaret, Miguel Quintana, le propuso a Paloma Herrero asumir la dirección del Teatro de Cancún pocas horas antes de su inauguración, jamás imaginó que le había dado en el corazón, pues desde su infancia vivió rodeada del ambiente teatral.
“Desde pequeña, mi madre, Graciella Buchanan, publirrelacionista, actriz de teatro experimental y directora de teatro, nos ponía a mis ocho hermanas y a mí a replicar las voces de sus obras mientras cocinaba, lo que era muy divertido. Y aunque estoy cierta de que eso no me preparó para manejar un teatro, sí me enseñó apreciar y disfrutar del arte”, refiere Herrero Buchanan, con residencia en el Caribe mexicano desde 1975.
Paloma truncó su carrera de Derecho a un año de matricularse, y se mudó a Cancún para hacerse cargo de la célebre boutique Place Véndome, propiedad de Carlos Millet.
“Siempre he tenido excelentes maestros en los cargos en los que me he desempeñado. A Carlos le aprendí que en el trabajo hay que divertirse, porque a pesar de que la crisis económica acabó con este negocio siempre se mantuvo optimista. Con él estuve nueve años en una labor que adoraba por su glamour. Después fui contratada como publirrelacionista del Fiesta Americana Cancún, pero necesitaba más retos, fue cuando el hotelero Gustavo Arce, con amplia experiencia en el turismo, al verme aburrida me propuso hacerme cargo de Recepción de Reservaciones, donde me quedé por siete años”, rememora.
Posteriormente labora en Mayaland con su primo Fernando Barbachano durante nueve años; después en Classic con su amiga Cayetana del Regil, y finalmente ante la propuesta de Miguel Quintana de crear una operadora turística comienza a concebir el proyecto: “Estaba en eso cuando en el 2000 me pide ayuda para la inauguración del Teatro de Cancún, y el mismo día me hace la propuesta que acepto momentáneamente. De eso a la fecha ya pasaron nueve años, y por ningún motivo lo dejaría para integrar la operadora turística”, reconoce.
“Fue un desafío desde el inicio porque no sabía nada. Tenía el respeto, el gusto por el teatro y por quienes trabajan en ello, pero desconocía cómo desenvolverme. Sin embargo, el hecho de que mi madre se hubiera dedicado a esto me benefició; exprimí sus conocimientos al máximo, y diversos promotores que la conocen, porque también fue directora de los principales teatros de Mérida, me apoyaron desde el principio”.
Así poco a poco y con las expectativas de la comunidad encima del primer Teatro de Cancún, que en un inicio sólo ofreció espectáculos producidos por Xcaret, Paloma empieza a abrir este recinto a eventos culturales creados en Cancún, a rentarlo para festivales infantiles, escuelas de danza, entre otras actividades, y posteriormente a obras nacionales, internacionales y eventos de música y danza de calidad mundial.
“Todavía tengo el reto principal de traer a la gente y que se tenga éxito en cada obra; la plaza es muy compleja. Podemos traer la mejor obra, el mejor espectáculo y no llenar. He aprendido sobre la marcha que, a diferencia de los demás estados de la República Mexicana, aquí compites con la playa, con las temporadas turísticas y hasta con las quincenas, por ende cada obra debe presentarse después de éstas, así que todo esto en su conjunto son pequeños factores pero de gran importancia, que me han permitido fortalecer este espacio”, enfatiza.
Para Paloma, el miedo de que la obra tenga o no éxito aún permanece, al igual que sus deseos de seguir dándole a la comunidad de Cancún actividades que nutran su aspecto emocional y cultural, “eso me ha dado mucho el que mi trabajo tenga un impacto en la comunidad, a lo que se suma el hecho de que es propiedad privada y una inversión de un empresario al que no le importa perder. Es decir, una obra exitosa ocurre un solo día, cuando el mantenimiento del teatro es costoso y a diario para estar en las mejores condiciones, lo que ha sorprendido a gente de la industria”, reflexiona.
Así Paloma sigue volando, buscando cómo mantener con el apoyo de una plantilla de una docena de personas el Teatro de Cancún, ese que sorprendió al ámbito cultural de México y a la propia comunidad local, que desde hace años y gracias a la labor incansable de esta alma del negocio ha podido disfrutar de espectáculos de calidad nacional y mundial. (Alejandra Moncisbays)

 
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