Año 5 Número 59 Febrero 2008

Se te quiere ...

y bien

Mucho se habla sobre la depresión, de sus síntomas, de su presencia cada vez mayor en las comunidades de cualquier estrato social y de las fatales consecuencias que puede tener, pero hay poca información para los familiares, amigos o personas que rodean a un paciente con esta enfermedad.
Es muy difícil que una persona que no ha padecido este trastorno pueda entender a la que lo sufre, pues aparentemente no hay motivos manifiestos por los cuales se encuentra en ese estado.
Debido a que las personas que rodean a un enfermo con depresión también sufren las consecuencias del padecimiento de manera colateral, es importante que adopten una serie de factores que ayudarán al paciente y a ellos mismos.
Hay que recordar que las personas deprimidas tienen una especial sensibilidad para los aspectos tristes, siendo incapaz de ver los positivos. Es por eso inútil pedirle que explique lo que le pasa, ya que no podrá hacerlo ni entender lo que le está sucediendo, y si se insiste en ello (que es lo que frecuentemente sucede), lo único que se conseguirá es convencerle de que no se le entiende y además le causará irritabilidad. Lo mejor que pueden hacer las personas que se encuentran cerca de un individuo deprimido es transmitirle el sentimiento de que se les estima y de que se tiene interés por ellos, sin agobiarles, y manteniendo una actitud de espera activa convencidos de que saldrá de su situación a futuro. Hay que entender que no están así por su gusto. Nunca se deberá acusar a la persona deprimida de simular enfermedad o de que es floja. Tampoco nunca ignorar los comentarios o alusiones sobre el suicidio, y, sobre todo, no prometa guardar ese secreto, sino por el contrario manifestarlo a su médico tratante, y de no haberlo buscar a uno de inmediato. Hay que insistir con mucha delicadeza en invitar al paciente deprimido a caminar, pasear o participar en actividades que antes le proporcionaban placer, como pudieran ser actividades deportivas, culturales, religiosas, entre otras, pero sin insistir demasiado, pues es cierto que las personas con depresión necesitan de compañía y diversión, pero demasiada insistencia en ello puede resultar contraproducente.
Independientemente de tratar de que el enfermo acepte la ayuda especializada, recordar dos cosas importantes: vigilar que no abandone el tratamiento y estar conscientes que los resultados del mismo llevan algo de tiempo para ser manifestados.
Es por eso que debemos de tener una actitud comprensiva y abierta que permita que el diálogo se desarrolle y la objetividad se restablezca poco a poco.

Algunos síntomas que definen la depresión:
Tristeza patológica: se diferencia de la tristeza, que puede ser un estado de ánimo normal como la alegría, cuando alcanza un nivel tal que interfiere negativamente en la vida cotidiana, tanto en lo social como en lo familiar y lo sexual.
Desgano y anhedonia: el sujeto se torna apático, no tiene ganas de nada (ni siquiera de vivir) y nada le procura placer.
Ansiedad: es la acompañante habitual del deprimido, que ex-perimenta una extraña desazón, como un trasfondo constante.
Insomnio: al paciente le cuesta conciliar el sueño y, además, se despierta temprano y de mal talante.
Alteraciones del pensamiento: imagina tener enfermedades de todo tipo; surgen ideas derrotistas, fuertes sentimientos de culpa, obsesiones.
Alteraciones somáticas: por lo común surgen dolores crónicos o erráticos así como constipación y sudoración nocturna. Se experimenta una persistente sensación de fatiga.
Alteraciones del comportamiento: el paciente tiene la sensación de vivir arrinconado, rumiando sus sinsabores. Le resulta difícil tomar decisiones y disminuye su rendimiento en el trabajo.
Modificaciones del apetito y del peso: la mayoría de los pacientes pierde el apetito y, en consecuencia, provoca la disminución de peso.
Culpa excesiva: siente con exceso la carga de una culpa inexistente, lo cual puede desembocar en delirios.
Pensamiento suicida: los pacientes presentan una preocupación exagerada por la muerte y alimentan sentimientos autodestructivos.

EAunque mucho se habla sobre la depresión, es muy difícil que alguien que no ha padecido este trastorno pueda entender al que lo sufre

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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