 |
|
| Año
5 Número 59 Febrero 2008 |
       |
|
 |

|

|
En estos días varios miembros de mi familia tuvimos la oportunidad de hacer un viaje a la ciudad de Campeche, y vimos con gran orgullo, sin ser campechanos pero sí mexicanos, lo hermosa que está la ciudad, por el gran trabajo que han realizado el gobierno y sus ciudadanos, ya que estamos convencidos de que es una tarea de todos
Muy agradable es encontrar una ciudad increíblemente limpia, bien iluminada, con vialidades de primera, un malecón hermoso y suficientemente amplio que permite e incluso fomenta diferentes actividades, con espacios y facilidades para niños, jóvenes y adultos, sin excluir a los discapacitados, brindándoles cómodo acceso mediante rampas bien diseñadas en todos sentidos, con un centro limpio, con iluminación subterránea uniforme, calles adoquinadas, casas pintadas, que reflejan como dijimos antes a un gobierno y sociedad comprometidos.
Así mismo, estuvimos en la ciudad de Mérida y el puerto de Progreso, y observamos lo mismo: limpieza y belleza, además de que ahí existen muy importantes obras permanentes de ampliaciones, puentes y remodelaciones que mejoran notablemente las vialidades e imagen de estas ciudades
Antes de hacer el siguiente comentario debemos decir que tenemos 22 años de vivir en Cancún, por lo que con una gran tristeza tenemos que aceptar que ni nuestros gobiernos ni los cancunenses hemos sido capaces de lograr que un lugar tan hermoso e importante sea también un lugar limpio, moderno, seguro para vivir y con identidad.
Es increíble, pero al llegar a nuestra ciudad sólo se observa suciedad, pésimas vialidades, peor iluminación, y uno desearía que esto no fuera así.
Nuestros gobiernos se han dedicado a fomentar el crecimiento desmedido de bares, restaurantes, hoteles, condominios y plazas, se han ido comiendo las áreas verdes; ya no tenemos facilidades y acceso a muchas playas, y las pocas “públicas” que nos quedan están siempre sucias y llenas, en donde no existen las mínimas comodidades para siquiera en algún momento protegerse del sol
No sólo lo que “deja dinero” es importante… Es increíble que con el mar que tenemos ningún gobierno haya logrado la construcción de un malecón, que sería de gran atractivo para propios y extraños, pero sí autoricen rellenos para construir desarrollos frente al mar, que obviamente sí “son negocio”.
Es difícil creer que no seamos capaces de cambiar esto, y de tener una ciudad digna. Estamos seguros de que una actitud responsable de parte del gobierno y de nuestra sociedad nos brindaría la oportunidad de hacer las cosas mejor y bien planeadas, no al carambazo como estamos acostumbrados.
Brindémosles especialmente a los niños, jóvenes y ancianos la confianza de que al atender sus necesidades les hacemos saber que son importantes para nuestra sociedad.
Merecemos mejores vialidades, servicios, cultura, parques y espacios que nos permitan disfrutar de actividades sanas y mejores condiciones generales.

 |
|
Todos sabemos que cuando se da la voz de alarma ante contingencias mayores como los huracanes, erupciones volcánicas o los rompimientos de presas se han de tomar las medidas convenientes y oportunas. En algunos de esos casos lo mejor es abandonar la zona de peligro, opción que a veces no es viable.
Personalmente me confieso bastante ignorante en temas económicos y financieros. Ahora bien, sí puedo escuchar las voces de alarma que están dando los especialistas de todo el mundo. Según parece, nos estamos acercando a una nueva crisis que afectará a la economía mundial, o sea a los gobiernos de muchos países, a los grandes y pequeños inversionistas y, en definitiva, a los ciudadanos como nosotros.
El tema de las crisis económicas por desgracia no nos resulta nuevo y tristemente muchos conocemos casos de empresas, familias y personas que sufren hasta la quiebra total, depresiones, e incluso han llegado hasta el mismo suicidio.
Mi opinión es que lo más importante para nosotros no es buscar a los culpables de estas crisis, sino que aprendamos a vivir con menos, evitando repetir las equivocaciones y, sobre todo, valorando lo que no se compra con dinero.
El afán de poseer bienes materiales se ha convertido en el fin de muchas personas y muchas familias, y vale la pena revisar esto, pues cuando se educa a los hijos con esta mentalidad se les hace daño. Con frecuencia dicha actitud puede ser un motivo importante en sus futuros problemas matrimoniales.
Aprender a reducir gastos; cuidar lo que tenemos; no inventarnos necesidades; superar el nefasto afán de la competencia social; valorar a cada miembro de la familia y los amigos, no por lo que tienen sino por lo que son; disfrutar y estar contentos sin necesidad de gastar son actitudes especialmente útiles.
Si el director general de una fábrica armadora de automóviles se dedicara a envasar agua purificada, su empresa se vendría abajo. Revisemos, pues, cuál es el fin de nuestra vida para reorientar todos nuestros recursos y afanes hacia ello.
Con quejarnos no arreglamos nada. Es importante que en las situaciones difíciles aprendamos a descubrir las áreas de oportunidad, pues esta actitud será la que marque la diferencia entre el fracaso y el éxito, sobre todo en temas como la educación de los hijos y el ambiente familiar.
Pocos temas hay a los que se les tenga más miedo como al de la pobreza, pero hemos de entender que existen diversos tipos de pobrezas, e incluso hay una pobreza que es virtud, y consiste en un desprendimiento de los bienes materiales. Y esta pobreza nos hace más libres. Ojalá haya quienes sepan descubrir esta maravilla y puedan enseñarla a sus hijos.

|
|
|
|