Aunque el mercado cancunense no es del todo predecible, tiene cierta tendencia a delirar con todo lo que implique moda, y la gastronomía no está exenta de ello.
-Es un comportamiento natural, Sal, y predecible. Y supongo que tu comentario viene a cuento por… déjame ver… ¿Salute?
-Ajá… No daba crédito de su posicionamiento en un chistar, y semanas antes de su apertura formal. Supongo que su fama capitalina es lo que ha atraído a tanto comensal…
-¡Curioso! Y le doy crédito, Sal, si tomamos en cuenta que se encuentra en un sitio que jamás se caracterizó por su popularidad, ni por ser paso habitué, donde ya hemos superado récord de visita...
-Hey, pero de manera incidental Pimienta… No ha cambiado mucho desde Tony Roma´s. Es más, lo percibo frío y culinariamente hablando inconstante; hemos salido fascinados, medianamente satisfechos y desencantados.
-Todo un coctel de emociones coquinarias, Sal, en nuestras ¿cuatro visitas? Pero cierto.
-No del todo comprendo su propuesta gastronómica, la percibo más bien confusa. De primera intención dado su nombre me imaginé una tendencia hacia las especialidades ítalo-mediterráneas, pero al leer la carta me dio la impresión de que se trataba de una cocina conformada de ésta y de muchas otras, a manera de antojo, de caprichos…
-Lo que a mí en lo personal, Sal, ¡me encanta! Porque se presta a una complacencia general, para todos los gustos y a caprichos momentáneos…
-Buena observación, pero aun con todo se presta a la confusión…
-Mi querida Sal, mira, Salute le da buena parte de su espacio a la gastronomía italiana, fíjate en la variedad de carpaccios, de pastas, ensaladas, panini y focaccie…
-¿Qué me dices de las hamburguesas y sándwiches? ¿O de esa variedad oriental basada en los rollos, sashimis y especialidades al carbón, incluyendo los cortes?
-Me rindo, Sal, no me gusta tu cuadratura… Creo que esa es justamente la tendencia que se está creando en el medio gastronómico mundial: ¡abierta!
-Y eso es válido, Pimienta, pero yéndonos con prudencia, porque ese remolino de influencias puede llevar a la mediocridad al dominar una cocina más que otra u otras, y eso es peligroso. ¿Será que en ello radique nuestro coctel de emociones coquinarias que nos ha provocado Salute?
-Déjame pensar… Mmmm… Debo reconocer Sal que las entradas de Salute están bien logradas, bien equilibradas e irresistibles, incluso puedo declararte que las camaronillas de queso en salsa verde o los tacos de atún fresco con cebolla y chile jalapeño pueden matarme… Y por supuesto las ostras frescas son de mis especialidades favoritas, que jamás nos han fallado, ¿cierto?
-En cuanto a mí, confiésome adepta a la crema de ostiones con gotas de chile chipotle… Y siempre ha mantenido esa consistencia, como también de su pan, particularmente el de aceituna, bañado con esa salsa de anchoas, ¡de terrible tentación!
-Oh sí… ¿Esta vez te aventuras a probar nuevas mezcolanzas, Sal?…
-No veo por qué rechazar tu invitación, Pimienta. ¿Me aventuraré con el salmón con mole o por el chitarruchi con calamares?
-Desístete de eso último, Sal, los calamares tienen consistencia, pero chiclosa, demasiada ácida su salsa de tomate, y su pasta bastante… sin palabras. Lo interesante es que estas especialidades van cambiando mes a mes, así que tendremos oportunidad de dejarnos atrapar o… desencantar.
-Tu abstinencia me preocupa, Pimienta…
-De ninguna manera, me intimida más bien la tuya… Leyendo la carta de vinos la veo equilibrada, con variedad de vinos de diferentes procedencias y regiones, pero la leo mmm… cara, sobre todo los mexicanos. No logro entender cómo uno de Bodega Santo Tomás se mida con un español de la Ribera del Duero, no es la mejor manera de impulsar el producto nacional, pero como me asumo nacionalista hoy me inclinaré por el nuestro.
-Fíjate que esos tacos de atún fresco me hicieron el día…
-Y yo que quería de tu complicidad para el atún aleta amarilla…
-Vendría bien siempre y cuando no tuviera ese toque oriental, vuelvo a lo mismo, esa mezcolanza de tantos sabores no me estimula, más bien enreda mi paladar…
-He notado que el servicio sigue atrapado en ese remolino de todo comienzo… Mira, somos dos mesas, y cómo se pierden.
-No sé tú pero yo no comulgo con la desatención, y lo sabes… Tampoco con el desaseo, que se está haciendo habitual en el toilete de damas. No sé si tenga que ver que forma parte de la operación del propio hotel, pero deberían tomar nota.
-Mi amargosa chiquilla, endulcémonos con ese enloquecedor pastel de elote en salsa de vainilla, y brindemos por la apertura de Salute, que después de todo tiene sus interesantes aciertos como para seguir siendo lo que hasta el día de hoy es, un lugar para ver y dejarse ver… ¿Tomamos el digestivo en la terraza a punto del atardecer?
-¡Andiamo!
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