| Durante años, en todos los foros y en todos los tonos, los empresarios turísticos de México han solicitado al gobierno federal, y concretamente a la Secretaría de Hacienda, un mecanismo que les permita a los turistas que visitan México recuperar el Impuesto al Valor Agregado, el famoso IVA.
La petición empresarial tiene una motivación evidente: casi todos los países que compiten con México en la arena turística, o bien devuelven los impuestos de compra (el caso de Europa, de Canadá y de varios estados de la Unión Americana), o bien no tienen impuestos (el caso de casi todas las islas del Caribe y de los cruceros).
Pero la petición siempre ha caído en oídos sordos. A veces alegando dificultades técnicas (como que hay que implementar la medida a nivel nacional), a veces alegando pobreza (cómo vamos a devolver impuestos, si las arcas están vacías), pero las más de las veces haciendo mutis, Hacienda ha mantenido la petición durante años en el limbo.
"Es que teníamos que convencerlos que es un buen negocio", comenta el empresario José García Coral, propietario del Grupo Ultrafemme, quien fue comisionado por la cúpula empresarial para analizar el tema.
Pero el metódico zar de la perfumería fue mucho más allá del análisis somero: tras un trabajo de meses, elaboró una propuesta exhaustiva, contemplando todos los ángulos del problema.
"Revisamos todo", comenta García Coral. "Revisamos el marco legal, que nos da derecho a todos los mexicanos a realizar exportaciones. En este caso lo hacemos a través del turista extranjero, porque por un lado es la empresa o persona física exportadora y por otro es el vehículo que transporta el producto para ser usado o consumido en el extranjero; por supuesto que estos productos ya han pagado IVA, y la Ley del IVA vigente contempla en los artículos 4, 6 y 30 el que se acredite el mismo, y por lo tanto no es necesario aprobar una ley en el Congreso ni modificar la existente. Así también revisamos la Ley Aduanera en sus artículos 3, 4, 10, 50 y 61, que regulan las entradas y salidas de las mercancías al territorio nacional y que contemplan las exportaciones de productos adquiridos por extranjeros en nuestro país.
Revisamos los reglamentos, que nos dan derecho a los viajeros a gozar de franquicias exentas. Revisamos la competencia, averiguando qué países nos están ganando mercado por el lado de las compras. Y también revisamos cuáles son eficientes, pues son 122 los que devuelven el impuesto.
"Tratamos de meternos a fondo, hasta el punto de comparar el mecanismo que tiene cada país para devolver el IVA, las formas que tiene de anunciarlo, qué negocios lo pueden ofrecer y cuáles no, cuánto gastan los turistas en otros destinos, y hasta la manera de evitar delitos y evasiones; lo único que falta es un mecanismo para instrumentarlo".
El resultado es un documento enciclopédico, que incluye hasta los croquis de los principales aeropuertos en donde se efectúa la devolución, un catálogo de los anuncios que se usan a nivel mundial, y un rosario de estadísticas sobre gastos de viaje y montos del IVA. Pero todo eso puede reducirse en una palabra, que a la vez es una propuesta: Fomextur.
"Fomextur significa Fomento a la Exportación a Través del Turismo", explica García Coral. "Y eso es lo que proponemos: la creación de un organismo llamado así, Fomextur, que sería el encargado de efectuar el trámite de devolución, evitándole ese trabajo a las autoridades y facilitándole la vida a los turistas".
De acuerdo a la propuesta, las cosas funcionarían de la siguiente manera:
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Los negocios interesados en ofrecer mercancía libre de impuestos a los turistas, cubriendo algunos requisitos, se afilian a Fomextur.
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Una vez autorizados, los negocios se anuncian como tiendas duty free.
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Los turistas, previa identificación como extranjeros, efectúan compras pagando con tarjeta de crédito.
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Junto con la mercancía, el negocio les entrega el formato de devolución de impuestos por duplicado.
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Al llegar al aeropuerto, el turista acude a un módulo especial de Aduanas, donde le sellan ambos formatos. Aunque se prevén pocas revisiones, el turista debe ser capaz de demostrar que está sacando la mercancía del país (en caso contrario, estaría cometiendo un delito).
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El turista deposita uno de los dos tantos sellados en un buzón de Fomextur, situado junto al módulo aduanero, y conserva el otro como comprobante.
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Fomextur avisa al negocio que la mercancía ha sido exportada.
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El negocio abona el importe del impuesto a la tarjeta de crédito del turista y lo acredita en su próximo pago provisional de impuestos.
Para evitar corruptelas, Hacienda ha puesto varios candados al mecanismo. Por ejemplo, en una primera etapa sólo sería válido para extranjeros y no para mexicanos residentes en el extranjero. Y luego, la exigencia de pagar con una tarjeta de crédito extranjera, para elevar la presunción de que la mercancía será exportada.
Hay que recordar que el impuesto se devolvería después que la mercancía sale del país. Si la compra un turista extranjero y la paga con tarjeta, pero la consume en México, o la vende, o la regala, no tiene derecho a la devolución. Y entonces, si inicia el trámite, está violando la ley.
"Por el momento se trata de un plan piloto", apunta García Coral, "que se aplicaría tan sólo en el aeropuerto de Cancún, para que Hacienda vea cómo funciona. Pero va a funcionar, y entonces podría alcanzar una proyección nacional."
"Y es que lo importante no son los candados", sugiere García Coral, "sino que Hacienda entienda que aquí hay un gran negocio para el país. Hoy en día, sólo logran exportar las grandes empresas, que pueden manejar pedimentos aduanales, agencias consignatarias y créditos en divisas. Pero con este mecanismo cualquier tienda, en cualquier lugar del país, podría convertirse en exportadora. Y el gran beneficiado sería México". |