Los frentes de batalla del turismo

El gobierno tiene su agenda y nosotros la nuestra… eso está clarísimo. Mientras ellos declaran y se congratulan por las maravillosas cifras, nosotros sufrimos y batallamos día con día por la barreras y obstáculos que el mismo sector oficial impone. Es verdad que nos va bien y que este  año ha sido mejor que muchos en la historia del turismo en México, pero también es cierto que no todo el éxito obedece a la acción oficial, pues de hecho los buenos resultados se dan a pesar de las barreras que el mismo gobierno, políticos y funcionarios ejercen e imponen.

Trabajar, proponer, liderar, luchar y tratar de estar siempre a la vanguardia son permanentes asignaturas de los empresarios e inversionistas, pero de la misma manera hay que dedicarle un significativo y considerable tiempo y esfuerzo a las acciones para defenderse de los actos de gobierno, las injusticias, la ineptitud, la ineficacia de las instituciones, la burocracia, la falta de comprensión y sobre todo de la corrupción.

Para no hacer esta novela más larga me permito a continuación entrar en materia de los casos concretos que en la actividad turística, cuando menos en Quintana Roo, nos tienen preocupados y ocupados.

Del aeropuerto

Muchas, muchísimas veces ya, son las que hemos declarado, escrito y reportado acerca de la necesidad de mejorar el área de Migración en el aeropuerto de Cancún, dada la enorme afluencia de turistas internacionales que recibimos. Los largos tiempos de espera para los pasajeros que arriban, la eventual corrupción y discrecionalidad, la falta de respuesta y de formatos tanto a bordo de las aeronaves como en el aeropuerto, todo se ha denunciado y simplemente seguimos a la espera.

Aduana, Sagarpa y la Policía Federal se suman a la lista de las instituciones federales que inciden de manera directa en el trato o mal trato a los turistas en el aeropuerto, que hemos reportado, y deberían mejorar su actuación. “Piratas” que ofrecen y venden servicios de transportación turística y de renta de autos, entre otras cosas, en el aeropuerto, a la vista de todos, se denuncian repetidamente.

Agentes de viajes, hoteleros y tiempos compartidos tenemos también que lidiar a diario con el tema de taxistas que se sienten agraviados por la transportación turística con placas federales y que a su decir, injustificado e indocumentado, “les quitan el pan de la boca”.

Hay que decir que en el gobernador Roberto Borge hemos tenido al único líder, de todos los gobernadores del país, en muchos años, que entiende el tema y que ha metido a los taxistas en cintura, que privilegia a la actividad turística y comprende que la transportación turística es un factor de competitividad; sin embargo, el tema es complejo en todo el país y el gobierno federal falla al no manifestarse de manera clara y contundente en favor de una total liberación del transporte turístico en el país.

Se me va acabando el papel y el espacio, y son muchos los temas aún por incluir en esta relatoría de nuestras calamidades en el turismo.

-La Facturación Electrónica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es lenta e ineficiente, estamos en medio de esa negociación.

-Vendedores ambulantes en el sitio arqueológico de Chichén Itzá, reportado repetidamente al gobierno de Yucatán sin respuesta.

-Módulos de Información Turística por doquier. Se trata de módulos que compiten de manera desleal con agencias de viajes legalmente establecidas y también con los tiempos compartidos debidamente acreditados y registrados.

-Agresión, acoso y venta indebida de tiempos compartidos a turistas desde el aeropuerto. El tema es difícil dado el involucramiento de los mismos accionistas de la concesionaria, pero nadie puede negar, ni ellos, que implica una molestia para los turistas que nos visitan y una fuente de quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

-Fiscalización en Mesas de Hospitalidad. El afán recaudatorio de los gobiernos y la entendible necesidad que tienen de recursos les hace buscar todas las formas posibles de cobro y recaudación. Esto les lleva a  obtener recursos de manera fácil al perseguir a los agentes de viajes que están a la vista en los hoteles atendiendo clientes.

Es una pena, pero no se acaban aquí los temas, nos quedan asuntos como el robo que los propietarios de estaciones de gasolina perpetran a diario en contra de miles de personas y empresas.

Hablando de turismo, ¿se imaginan mis ocho lectores la cantidad de dinero que se paga en gasolina para todas las excursiones turísticas que se realizan a diario en el país?

Y bueno, ya ni hablar de la promoción turística oficial, esa que es a discreción, sin estudios, sin método y sin consenso, pero con la utilización de recursos privados convertidos en públicos.

Por más que el mundo cambia, que las redes sociales se apoderan de todo, que el marketing evoluciona y que los consumidores revelan nuevas tendencias, los gobiernos y sus entes de promoción siguen utilizando sus viejas y ya casi obsoletas prácticas de promoción y se niegan a escuchar; la soberbia se hace presa de ellos, y se resisten a creer que hay que trabajar en equipo.

A pesar de todo lo descrito, y lo que se nos quedó en el tintero, México y sus destinos turísticos avanzan, porque el turismo es noble, porque los mexicanos somos creativos, tenemos recursos y atractivos verdaderamente hermosos, admirables y dignos de ser reconocidos por el más exigente de todos los viajeros.  México es maravilloso, a pesar de sus políticos. ¡México es Único!

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