Laguna azul

Tras un proceso de ajustes en la normativa que regula su funcionamiento, los delfinarios desarrollaron exitosos programas de reproducción que serán perfectibles una vez corregidas las lagunas en la ley

La regulación de la creciente industria de los delfinarios en el país, que dio paso al establecimiento de bases legales sólidas para su desarrollo, permitió no solo alcanzar el éxito empresarial de los promotores en el terreno  turístico, sino también potencializar el avance científico que “revolucionó” la actividad con la reproducción de delfines en cautiverio, en la que Quintana Roo tomó la delantera y es líder indiscutible.

Los exitosos programas de reproducción dieron un giro a la actividad y a la propia protección de la especie, pues entre el 20 y 25 % de los mamíferos en cautiverio provienen de las nuevas prácticas. Sin embargo, todavía hay pendientes y lagunas legales que se deben atender para la  protección y conservación de la especie.

La Dirección General de Vida Silvestre de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) tiene registro de 274 ejemplares del mamífero en 28 delfinarios, que se incorporan al Padrón de Predios o Instalaciones que Manejan Vida Silvestre (PIMVS) de forma confinada, es decir, fuera de su hábitat natural, pertenecientes a 13 empresas.

Del total de delfinarios en el padrón global de predios, 16 operan en Quintana Roo, lo que ubica a esta entidad como “punta de lanza” del sector, pero al mismo tiempo lo compromete a trabajar en forma permanente en la conservación, protección y aprovechamiento sustentable y bajo condiciones de trato digno y respetuoso hacia la especie.

Actividad supervisada

Jorge Maksabedian de la Roquette, director general de Vida Silvestre, aseguró que los delfinarios incorporados al PIMVS están obligados a presentar un plan de manejo de conformidad con la Ley General de Vida Silvestre (LGVS), en el que también se establecen las medidas y técnicas para el manejo de ejemplares, incluyendo el programa genético y de  reproducción.

El funcionario federal comentó que las empresas incluyen en dichos programas las estrategias necesarias para evitar problemas, por ejemplo de  consanguinidad, y algunas actualmente realizan investigaciones para establecer el intercambio genético.

Enfatizó que el 30 de noviembre de 2010 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de reforma al artículo 55 bis de la LGVS y se hace la excepción a la importación de las muestras de líquidos, tejidos o células reproductivas de aquellos ejemplares que se encuentren en cautiverio, previa autorización de la Semarnat.

“Por lo que todos los predios que integran el padrón tienen la obligación de presentar informes anuales de las actividades que se realizan en los inmuebles, así como informes de contingencias o emergencias que pudieran registrarse”, señaló Maksabedian.

Precisó que realizan visitas aleatorias de supervisión técnica a los predios, o cuando se detecta alguna inconsistencia en el plan de manejo, inventarios,  informes o cualquier otra situación que lo amerite. Para ello trabajan con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), instancia a cargo de realizar visitas de inspección y vigilancia.

Por otro lado, se refirió a  la tendencia a la baja en la recepción de nuevas solicitudes de incorporación al PIMVS para manejo de delfines, pues de 2010 a la fecha sólo se adhirieron seis predios para uso del mamífero, que en comparación con peticiones para otras especies en cautiverio “son pocas”.

Maksabedian de la Roquette reconoció que la principal diferencia en relación a cómo se realizaban las autorizaciones es que “ahora México cuenta con una legislación aplicable en la materia, como la LGVS y su reglamento, así como instrumentos de carácter técnico como la NOM-135-SEMARNAT-2004, que permiten contar con criterios para la regulación de estas actividades.

Por ello, “más que revertir la operación de este tipo de establecimientos debemos preocuparnos porque operen con apego a la normatividad vigente en la materia, de manera que permita, sobre todo, continuar con la protección y conservación de las especies, a través de un aprovechamiento sustentable y bajo condiciones de trato digno y respetuoso”, agregó.

Lagunas legales

La actual legislación en México coloca a los delfines bajo el estatus de “protección especial”, de conformidad con la NOM 059 de especies en riesgo, “que es algo así como nuestra lista roja”, señaló Lourdes López Moreno,  presidenta de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados.

“Esto nos obliga a procurar medidas de protección y conservación, en especial a evitar o mitigar las actividades que inciden negativamente en su viabilidad, y que determina la necesidad de promover su recuperación”.

Las medidas legislativas vigentes son importantes -explicó-, pues se logró mejorar el nivel y calidad de vida de los delfines e impulsar programas de reproducción en cautiverio que son exitosos. Ahora entre el 20 y 25 % de los animales de la especie en cautiverio provienen de esas iniciativas.

No obstante, señala la diputada, la NOM-135-SEMARNAT-2004, para la regulación de captura, investigación, transporte, exhibición,  manejo y manutención de mamíferos marinos en cautiverio necesita “una revisión a fondo, pues hay vacíos legales por atender”.

Se refirió en especial a la necesidad de establecer un área de refugio y no forzar a un animal a la interacción. “Las sesiones de nado con delfines deben revisarse, para evitar el acoso al que se ven sometidos los delfines obligados a interactuar con un elevado número de personas en un día de mucho flujo de turismo”, anotó.

Además, subrayó que la reproducción en cautiverio no está regulada;  es una actividad que las empresas han generado y es “una de las que deberá incluirse en la revisión de la NOM -135”.

Coincidió con la Semarnat en el sentido de que los posibles problemas de consanguinidad o poca diversidad genética (endogamia), se resuelven con la vigencia del permiso de importación o exportación de líquidos o células reproductivas de todas las especies de mamíferos marinos o primates en cautiverio, y los delfines en esta situación pueden trasladarse a otros delfinarios para reproducción.

Precisó que en la presente legislatura no hay ninguna iniciativa de ley sobre la mesa en torno al tema. Dijo no saber si es factible o no revertir la operación de delfinarios, ya que “el cautiverio de animales está muy cuestionado en todo el mundo, no solo en delfinarios sino en circos y zoológicos. No hay una justificación para que en el siglo XXI existan este tipo de encierros”.

López Moreno afirmó que en todo caso sólo se justificaría el cautiverio de especies en peligro de extinción para reproducción y posterior liberación en su hábitat natural, como se hace con el lobo mexicano y los cóndores.

Sentenció que la legislación sobre manejo de vida silvestre deberá contemplar no sólo a los “ejemplares”, sino a su grupo de pertenencia, la especie y función que cada uno tiene en su ecosistema, “que es un todo indivisible”.

“Desde el punto de vista ético los argumentos para justificar los encierros de animales silvestres son insostenibles, con la excepción de los lugares que realizan trabajos de investigación y educación ambiental”, concluyó.

Revisión a fondo 

Según el Reporte Sobre Delfines Cautivos en México, que realizó la Dra. Yolanda Alaniz Pasini para la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA por sus siglas en inglés), si bien el país prohibió las capturas e importaciones para la protección de la especie, destaca que “no hay un buen control de la reproducción de delfines en cautiverio”.

Agrega el documento que “la regulación 81 del manejo en cautiverio se debilitó cuando la industria comenzó a participar de manera masiva. Se eliminaron muchas medidas importantes, como refugios y zonas de protección o la regulación estricta de personas por delfín en los programas interactivos de nado con delfines”.

Alaniz Pasini añade que “se debe revisar la regulación sobre delfines en cautiverio, y la Ley General de Vida Silvestre (LGVS) debe reconocer nuevamente los problemas importantes, como la prohibición de espectáculos viajeros con mamíferos marinos, y deben implementarse áreas de refugio, refugios y zonas de protección en todas las instalaciones de encierro de delfines en México”.

“Se debe reforzar la regulación con una revisión seria de cuántas personas pueden estar con los delfines por sesión, y cuántas sesiones puede trabajar un delfín, además de implementarse medidas y programas para evitar los comportamientos aburridos y estereotipados en todas las instalaciones, los cuales deberían ser obligatorios por ley en México”, expresa.

“En el país se ha registrado la pérdida y muerte de delfines debido a los huracanes y el mal manejo. Las autoridades ambientales deben establecer las medidas legales de contingencia que los cuidadores llevarán a cabo como un asunto de responsabilidad para con los animales”, señala.

¿Calladitos se ven mas bonitos?

Aunque el tema de los delfinarios y la propia reproducción en cautiverio están de manera permanente sobre la mesa y es un asunto cuestionado por grupos ambientalistas, asociaciones civiles y organismos no gubernamentales, son precisamente estas agrupaciones las que prefieren quedarse al margen de la discusión.

Organismos como Greenpeace, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), entre otros, considerados para la investigación, prefirieron no manifestar sus comentarios por no contar con especialistas en el tema, no tener información de primera mano o no ser un tema dentro de su ámbito de acción.

Experiencias de reproducción

Dolhin Discovery

 Desde el año 2000 Dolphin Discovery contaba ya con un programa de reproducción de delfines en cautiverio, que “se dio de manera natural e, inclusive, poco planeada”, cuando algunos delfines alcanzaron la madurez  sexual. Fue en 2001 cuando llegaron las primeras crías.

Eduardo Albor Villanueva, director general de la empresa propietaria de 13 delfinarios -10 en México y tres en el extranjero- señaló que actualmente la reproducción de mamíferos cuenta con un programa bien estructurado y con planeación a cinco años, en el cual se determinan los ejemplares que participarán, se eligen el macho y la hembra, el sitio y la fecha, lo que inclusive permite dar un seguimiento al embarazo y preparar el nacimiento de la cría con mucha precisión.

Explicó que en este programa de reproducción, bautizado como “Miracle”, participan la mayoría de los entrenadores y todos los veterinarios, por lo que estiman que en algún grado involucra a más de 120 personas a lo largo del año.

“El total de crías de primera generación en Dolphin Discovery es de 65, de las cuales cuatro ya son inclusive de segunda generación. El promedio de crías en los últimos cinco años es de ocho por año y con un porcentaje de efectividad de más del 90% de logros. Es decir que nueve de cada 10 crías logran sobrevivir, por lo que el programa de reproducción de delfines es el más exitoso del mundo”, comenta Eduardo Albor.

De los 10 delfinarios que opera la empresa en México, siete se encuentran en Quintana Roo, uno en la Ciudad de México y dos en el Pacifico. En 2012 Dolphin Discovery reportó casi 500 mil personas que nadaron con delfines y en el 2013 esperan llegar a 600 mil.

“Hoy en día, muchos de nuestros turistas buscan nadar con delfines precisamente por el conocimiento que tienen de estas especies, por su interés en el medio ambiente y su amor a los animales”, agregó.

Dolphinaris 

A través de un programa reproductivo estructurado que se define como “reproducción responsable”, pues el objetivo es proyectar los nacimientos necesarios sin llegar a la sobrepoblación, el grupo Dolphinaris  logró en 2009 tener la primera cría de delfín en México nacida por inseminación artificial con tecnología desarrollada enteramente por la  empresa, afirmó Mauricio Martínez de Alba, director general.

Comentó además que la empresa cuenta con uno de los bancos de material genético más importantes del mundo ya que lo conforman muestras de tres especies distintas de delfines. Actualmente participan cuatro médicos veterinarios y una cantidad considerable de personal con experiencia en el manejo y cuidado de los ejemplares.

Dio a conocer que el promedio de crías anuales en Dolphinaris es del cinco por ciento de la población total, con un porcentaje de efectividad del 91%. Actualmente el 38% de la población de delfines nació en sus instalaciones.

Dolphinaris es miembro de la EAAM (European Association for Aquatic Mammals), y sede del prestigioso programa AQUAVET III® de Cornell University y University of Pennsylvania, dirigido a la formación de especialistas en medicina y reproducción de mamíferos acuáticos. Opera cuatro delfinarios en Quintana Roo, todos diseñados y equipados con la última tecnología en mantenimiento e higienización de agua

El directivo asegura que en comparación con otras naciones las prácticas de cuidado, mantenimiento y reproducción de los mamíferos acuáticos en la gran mayoría de las empresas del país cumplen y sobrepasan por mucho los estándares mundiales que las especies requieren.

La curva de aprendizaje de las empresas se dio en un periodo muy breve, alcanzando la excelencia en unos cuantos, si se compara con el resto del mundo, añadió.

El gremio aportó a la comunidad científica mundial una cantidad de conocimiento invaluable, que de otra forma no se hubiera podido obtener.

Delphinus 

Rodrigo Constandse, director general de Vía Delphi, asegura que la industria supo asumir los cambios en la legislación y reforzó –como es su caso- los programas de reproducción o detonó la creación de programas de reproducción en otras organizaciones.

Subrayó que el 61% de los delfines con que cuentan nacieron en sus instalaciones. “Tenemos hoy más delfines nacidos con nosotros de los que alguna vez tomamos de los mares para iniciar nuestra empresa. Eso sin contar el desarrollo económico que nuestra industria genera: en el caso de Delphinus en 2012 pagamos 76.6 mdp en impuestos federales, estatales y municipales, además de generar 377 empleos directos”.

Precisó que el porcentaje de sobrevivencia o efectividad aumentó paulatinamente y ahora se encuentra en el 70%, “entendiendo el indicador como las crías sobrevivientes hasta el destete, 24 meses después del alumbramiento”. Como referencia, en vida silvestre un delfín tiene 33% de probabilidades de llegar a los dos años, y en el resto de los delfinarios a nivel mundial la probabilidad es de 50% en términos generales.

Actualmente en el programa participan cinco veterinarios de tiempo completo y desde 2007 registraron 90 residentes universitarios y de postgrado de todo México, así como de España, Suecia, Holanda, Bélgica, Colombia, Venezuela, Argentina y Chile.

Delphinus cuenta con cuatro delfinarios: Delphinus Xcaret y Delphinus Xel-Há; en el hotel Dreams, en la Zona Hotelera de Cancún, y Delphinus Riviera Maya. El consorcio cerró el 2012 con 277 mil 040 nados y 377 colaboradores. Tienen  participación accionaria del 50% en Cabo Dolphin, el primer delfinario establecido en Baja California Sur, y luego de casi cinco años inició operaciones el delfinario Resort World en la isla de Sentosa, en Singapur, en el que ofrecieron asesoría en el diseño, construcción y operación.

La Empresa Socialmente Responsable es miembro de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de la República Mexicana y firmantes del Pacto Mundial que busca implementar prácticas de Responsabilidad Social Empresarial de manera generalizada en las empresas a nivel mundial, además de contar con diversas certificaciones.



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