La Revolución del Intelecto y la campaña Es un Honor

Cómo me inquieta, cómo me angustia, cómo me desespera, cómo me molesta, por decir lo menos, el tema de la corrupción y la falta de honestidad y respeto que priva en nuestra sociedad a todos niveles. Estoy convencido de que ese, y el de la paupérrima educación, es el gran y tremendo lastre de México, de que son esos los terribles obstáculos que no nos permiten avanzar como país, como sociedad y hasta en lo individual como seres humanos.

Cuánto sufro en las noches, créanme por favor mis ocho lectores que me cuesta trabajo conciliar el sueño al no tener nuevos temas para compartir con ustedes, y al mismo tiempo pensar que lo único que me viene a la mente para escribir sea este tan lamentable asunto de la corrupción, el abuso de autoridad, la represión y la deshonestidad mexicana, eventualmente tan latina.

Coincido por ello con mi amigo Pedro Ferriz de Con en que lo que hace falta en este querido país es una revolución, una pacífica, una del intelecto, que nos comprometa a todos con el único pensamiento de que podemos y debemos estar mejor.

En ese sentido quiero retomar hoy para compartir con ustedes algunos y solamente algunos de los enunciados de la Revolución del Intelecto que propone Pedro, algunas de sus “soluciones compartidas” y, con ellas, algunas de las que integran la campaña “Es un Honor”, que emprendió con energía y entusiasmo la Asociación de Agencias de Viajes (AMAV) de Quintana Roo, y que se han encontrado en el camino con enorme fortuna y han cruzado los valores que les dan sentido.

Enfrentar los problemas de México para resolverlos. Conocer nuestros puntos débiles y erradicarlos, ¡vaya cosa… vaya reto!, si lo que más nos cuesta como individuos es reconocer lo que hacemos mal. La Revolución del Intelecto propone enfrentar este gran reto con coraje para proponer creativamente alternativas de solución. La enorme pregunta querido lector es cuál es tu propuesta, no cuál tu queja.

Denunciar la corrupción. ¿Quién se atreve ?… Yo sí, ya estoy harto. ¿Quién me acompaña? Saber que hambre y pobreza pesan en la conciencia colectiva. ¿Pesan en tu conciencia lector?…

Entregar parte de mi tiempo a mi comunidad. Dar ejemplo de convivencia y sensibilidad por las carencias de mi pueblo.

Tolerar hasta el límite de la ley.

Reconocer el éxito producto del esfuerzo, talento y honestidad.

Son esas algunas y sólo algunas de las premisas que nos propone la Revolución del Intelecto que emprendió Ferriz de Con el pensador, más que el comunicador, y que me he permitido replicar en este espacio no solo porque creo en ellas, sino porque me parece fundamental compartirlas y difundirlas entre la sociedad para la reflexión profunda, profundísima diría yo, porque todos somos muy buenos para criticar, para señalar y hasta para decir con autoridad lo que ha de hacerse, pero muy pocos los que en acto de constricción reconocemos que la mejora debería comenzar en la propia casa.

Cómo anhelo vivir en una sociedad en la que prive la honestidad, la integridad y el respeto, en donde la disciplina le gane al desorden, en donde la palabra sea más poderosa que la violencia, en donde el poder emane del saber, en donde los que viven para servir sirvan y en donde los que viven al servicio, sirvan también. Me gustaría un México en donde los políticos no tengan que recurrir a las mentiras, porque ya saben que nadie se las cree; una sociedad en donde todos sean respetados por igual sin importar cuánto dinero tienen en el banco, qué auto tienen o cuán amigos son del gobernante.

Me encantaría que los políticos nos respetaran porque nosotros nos hacemos respetar. Odio ser comparsa de nadie y de nada que vaya por encima de mis principios, mis valores y mi propio credo, y por ello desprecio con mi indiferencia la manipulación, la mentira, la informalidad y la falta de respeto a la sociedad en la que vivo y convivo.

Harto ya de estar harto, ya me cansé de preguntarle al mundo por qué y por qué, parafraseando al gran Serrat. Es por ello queridos lectores que les exhorto a sumarse a esta revolución pacífica, cuestionando, rompiendo paradigmas, proponiendo, pero sobre todo pensando y reflexionando que podemos tener un México mejor. Yo sí creo en eso. No me dejéis solo… por favor.

Es un Honor, nuestra campaña que privilegia y promueve la honestidad, la integridad y el respeto, hoy se suma a la Revolución del Intelecto y te invita a que te sumes también. Eso sí, tendrás que ser valiente, denunciar, reclamar y cuestionar, pero también proponer, participar y ser un ciudadano que ejerza como tal, si quieres ser parte de nuestro ejército.

 

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