La gente mediocre, hace países mediocres…

 

Muchísimos son los llamados “memes”, las cadenas, los videos que evidencian la ineptitud del Gobierno, y las reacciones de todo tipo en redes sociales frente a las más recientes noticias del  incremento al precio de las gasolinas y combustibles.

Rechazo generalizado, ira, frustración y acaso invitaciones a movilizaciones pacíficas y a seguir compartiendo los mensajes a través de las redes sociales es lo que se atestiguó en los últimos y primeros días del año. El país es un desastre…

Pero como en esas películas que empiezan por el final, inserto ahora esta frase: “semanas atrás”… reflexionaba con mi hijo, luego de haber vivido en Alemania por casi un año, acerca de cómo y por qué estamos tan mal en México en tantas cosas. Luego de la experiencia germánica y de vivir en ciudades casi perfectas en todos sentidos, para mi hijo, aunque orgulloso cancunense, resulta incomprensible lo que atestigua día con día en este nuestro sufrido terruño.

Con nostalgia, casi con impotencia, me decía cosas relacionadas con una visión a la que ya estamos acostumbrados. ¿Por qué aquí los postes están chuecos, papá?, con tristeza… ¿Por qué las calles no tienen nombre? ¿Por qué todo nos vale madre?, con frustración.

Pero la reflexión y el cuestionamiento iban más allá. “Aquí todo lo hacemos mal papá; aquí hacemos trampa; permisos y licencias se consiguen si tienes influencias, aquí es la ley del más fuerte, del mejor colocado. Aquí se evade, se miente, se engaña y se hace trampa; qué tristeza me da mi país”.

No puedo más que darle la razón y compartir su pena, lo que me lleva a reflexionar, nuevamente, en que estamos mal aunque nos vaya bien irónicamente, porque somos un país mediocre de gente mediocre, gobernado por abusivos.

Un país es el reflejo del comportamiento y cultura de su gente, siempre he creído eso. Alemania, Suiza, Noruega o Dinamarca son casi perfectos, no solo porque sus gobiernos o líderes no sean corruptos, sino porque Todos sus ciudadanos se comportan bien, hacen lo correcto y no responsabilizan a sus gobiernos por aquello que corresponde a los ciudadanos.

En México, ante cualquier calamidad, por insignificante que sea, culpamos y responsabilizamos de inmediato al gobierno.

Hay muchísimas cosas que nuestros gobiernos hacen mal, su ineficacia, falta de probidad y nulo compromiso están más que demostrados, pero hay otro montón de cosas que los mexicanos hacemos mal, que nada tienen que ver con el gobierno, y la suma de ambos elementos da como resultado la sociedad y el país que tenemos.

Todos los exhortos que llegan cada día en las redes sociales tienen un ingrediente de “ya basta”…Ya basta de malos gobiernos, ya basta de corrupción, no más abusos; muchos contenidos de invitación a reclamarle al mal gobierno, a los pésimos diputados y a exigirles cuentas. Otros tantos también que invitan al No consumo, al paro, al boicot para “mostrar el músculo de la sociedad al mal gobierno”… Me parece muy bien, pero no hay ninguno que nos invite al Ya Basta de hacer las cosas mal, ninguno contiene autocritica.

No se trata solamente de No Permitir el abuso del mal gobierno; no se trata solo de participar activamente en las organizaciones de la sociedad civil, lo cual sin duda hace falta; no se trata solo de denunciar la corrupción. Todo ello es parte, sí, de ejercer como ciudadanos, pero se trata también de romper paradigmas de comportamiento y de cambiar hábitos y esquemas tan mexicanos, por decirlo de alguna manera.

¿Conocen acaso alguno de mis ocho lectores a algún evasor fiscal? Probablemente. ¿Conocéis a alguien que se robe la energía eléctrica? Tal vez. ¿Y conocerán algún impuntual?

No todo lo que ocurre en este país es culpa del presidente. Que Peña Nieto es un imbécil, por supuesto que sí, consumado, pero él y su equipo de maleantes y corruptos asesores solo navegan en medio del mar de la mediocridad, la falta de liderazgo, el conformismo y también la corrupción, que como él mismo dijera es parte de nuestra cultura; no estaba tan errado el del copete.

Me parece que sí es correcto el llamado al boicot y al paro; me parece más que justificada la ira por el incremento a la gasolina y que es justo reiterar una vez más el reclamo porque las famosas reformas, entre ellas la fiscal y la energética, no han servido para nada y no son  más que un engaño, un absoluto fraude. Pero me parece también que para tener un mejor país necesitamos ser también mejores mexicanos.

Como reflexión de nuevo año, querido lector, podrías empezar por cambiar algo en tu más cercano entorno, que no tenga que ver con tu Gobierno sino que dependa directamente de ti.

Le digo a mi hijo que mientras tanto seguiremos estando muy lejos de Stuttgart, pero que vamos a intentar nuevamente y sin descanso un mejor México.

Que México encuentre la senda del triunfo. Ya solo quedan dos años de este martirio.

 

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