Año 6 Número 63 Junio 2008

Ciudad abierta

La utocomplacencia del Tianguis urístico

Dice la filosofía popular que la primera impresión es la que cuenta. Afirma también que nunca hay una segunda oportunidad para una primera impresión.
Por su parte, la Biblia proclama que en una fiesta primero hay que servir el vino fino y luego el corriente.
Pero las autoridades turísticas mexicanas nada saben de esto, o no les importa, y con el Tianguis Turístico todo lo hacen al revés: les pagan el viaje a periodistas de Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, y traen mayoristas de Rusia y China, para que su primera impresión de nuestra industria turística sea un decadente Acapulco, cuyo esplendor se hundió desde hace mucho en la contaminada Bahía de Santa Lucía.
Para que no regresen a sus países con esa impresión negativa, los invitados realizan Viajes de Familiarización post Tianguis para conocer Los Cabos, Ixtapa, Cancún y la Riviera Maya. Lo cual no está mal, de algo servirá para aminorar la mala imagen, pero con esto están buscando una segunda oportunidad para la primera impresión y sirviendo el vino bueno luego del malo.
A juzgar por los resultados que dio a conocer el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, el Tianguis sigue siendo un éxito como feria comercial, aunque sea sabido que las grandes negociaciones se llevan a cabo desde antes o fuera del Centro de Convenciones y que lo que ahí se compra y vende es prácticamente la morralla.
Lleno de desayunos, comidas, cenas, cocteles y fiestas, oficiales y no oficiales, el Tianguis se mantiene como un gran escaparate para las relaciones públicas, lo cual forma parte importante del mundo de los negocios. Quién duda que una que otra transacción se cierra alegremente al calor de una botella en una mesa del Baby´O; frente a una desnudista que gira asida a un tubo; en una sicalíptica y privadísima fiesta en alguna Suite Presidencial o, inclusive, en la cama de una maravillosa habitación con alberca privada, champaña y vista a la bella postal nocturna de la bahía llena de luces. Los caminos del Señor para cerrar negocios son muchos y no necesariamente aburridos.
Pero el cachondeo está bien para la noche, mas no para el día.
Porque la otra parte del Tianguis, no la de la compra-venta, sino la de las conferencias que dan ejecutivos y políticos, en buena medida se ha vuelto de una autocomplacencia insufrible.
Como si fuera un nicho comprado a perpetuidad, hay empresa o destinos que año con año dan su “tradicional” desayuno informativo o conferencia, tengan o no algo nuevo e importante que anunciar.
Se dan casos patéticos como el de la Secretaría de Turismo de Veracruz que alquila un gran salón en el Hyatt, paga un desayuno para cientos de personas con el objetivo de dar a conocer a mayoristas y periodistas las novedades y atractivos de su estado, pero todos los lugares los ocupan veracruzanos. Son ellos mismos, hablándose a ellos mismos de lo que ya todos conocen. Como el tío Lolo.
El colmo fue que cuando llegaron los reporteros, no había mesas para ellos. Los dejaron parados y les pidieron que se hicieran hacia la orilla para que no estorbaran. Todos los periodistas abandonaron conjuntamente el recinto. Los veracruzanos desayunaron bien, pero para efectos promocionales ése fue un dinero tirado a la basura.
Otro caso fue el del gobierno del Estado de México, que había anunciado como tema de la conferencia el Relanzamiento del Proyecto Fonatur-Teotihuacán, pero de eso nada dijo su secretaria de Turismo, Laura Barrera. Se dedicó a alabar al gobernador Enrique Peña Nieto y a presentar una colección de libros que a nadie interesó. Tiempo perdido, el de ellos y el de los periodistas.
En fin, el Tianguis necesita una sacudida, pero sobre todo, que lo saquen de Acapulco.

 

Con 30 años en el sector turístico en el ámbito internacional, cuyos referentes son la agencia de Viajes Marzans, la Feria Internacional de Turismo de Madrid (FITUR) y el Banco Interamericano de Desarrollo, Alfonso Seoane reflexiona sobre el futuro de la actividad que asegura recaerá en el uso y la gestión del tiempo libre. Durante su intervención en el Foro de Turismo sostiene un encuentro con Latitud 21.

Latitud 21.- ¿Cómo percibe la actividad turística?
Alfonso Seoane.- El turismo está muriendo. ¿Por qué pienso que el turismo está teniendo su fin de ciclo? Por la sencilla razón de que creo que dará paso a un sector mucho más importante que el sector turístico, que es el sector del ocio.
El sector del turismo ha pervivido desde un punto de vista histórico. No nos olvidemos que la primera oficina de turismo que se abrió en el mundo fue en 1893, la abrió el gobierno de Suiza, y desde entonces el turismo, que en principio fue un movimiento de ricos, en el siglo XIX, con los grandes centros termales del mundo, principalmente en Europa, sufre luego una gran evolución a principios del siglo XX con los logros de los sindicatos, fundamentalmente los ingleses que consiguen las vacaciones pagadas y por tanto los trabajadores empiezan a tener un tiempo libre y empiezan a tener una remuneración para desplazarse; esto supone todo el gran boom del turismo de los años 60´s y 70´s, y todo lo que viene después que es de sobra conocido.
Pero tengo la sensación, y después de 30 años en el sector, que estamos llegando a un fin de ciclo, porque hay un sector todavía mucho más importante que el turístico, que lo está devorando y lo está incorporando a él mismo, y es nada menos que el sector del ocio.

L21.- ¿A qué se refiere con el sector del ocio?
AS.- Ese sector del ocio que los grandes tratadistas lo dividen en cuatro grandes actividades: ocio cultural, ocio deportivo, ocio recreativo y turismo. Es decir, estamos bajando de categoría pero para incorporarnos a un sector mucho más importante. Es el ocio por tanto lo que yo creo que va a ser nuestro sector en los años venideros, pues nada más y nada menos como dice la palabra negocio, el negocio, el trabajo, es la negación del ocio.
El ocio al principio del siglo XIX era ya denostado, sobre todo por los marxistas tradicionales, que lo consideraban como una vejación, cuando lo que dignificaba a la persona era el trabajo, y son los propios neomarxistas, los que crean la revolución de mayo del ´68, los que consideran que el ocio pasa a formar parte de los derechos de los trabajadores, pasa a formar parte de esos logros socialmente conseguidos y algo que también el trabajador, no sólo las élites, la burguesía o la aristocracia sino también los trabajadores tienen que disfrutar, y por tanto esto se empieza a incorporar a la negociación de los convenios colectivos, de las discusiones laborales y se convierte en un logro del ocio, y mientras tanto, repito, con ese tiempo libre se producen los grandes desplazamientos en masa, el nacimiento de los grandes touroperadores y genera todo lo que ha venido hasta hoy en día.
Estamos en el mundo del ocio, ese ocio que de alguna manera ocupa y gestiona el tiempo libre. En la época de Aristóteles, en su famosa escuela el Liceo, estamos hablando de 300 años antes de Cristo, a los que practicaban el ocio, el paseo, se les llamaba los Peripatéticos, los paseantes, los que de alguna manera paseando y disfrutando del ocio también aprendían y disfrutaban, por tanto es algo que no es nuevo en la historia de la humanidad, pero es algo que ha invadido nuestras esferas y está devorando al sector turístico.

L21.- ¿Cuál es su opinión de los touroperadores?
AS.- En sesiones pasadas de este foro yo incitaba y animaba a los empresarios que se internacionalizaran y que no cayeran en la servidumbre de los grandes touroperadores, que de alguna manera son los que manejan nuestras tarifas y nuestros servicios y nuestra propia calidad en favor de sus beneficios económicos, muy respetables por otro lado, y de alguna manera la única respuesta que podemos darles es desde el punto de trabajar, internacionalizar nuestras empresas, y poder canalizarlos a esos mercados emergentes. Hablábamos del mercado de Chile, del mercado de la India, poder canalizarlo a otros destinos originales.

L21.- ¿Cómo llegar a desarrollar el sector del ocio?
AS.- Yo creo que los profesionales del turismo, tarde o temprano, se van a tener que convertir no en fabricantes de producto turístico, lamentablemente, sino en fabricantes de productos del ocio. Ya la gente se informa, reserva, contrata a través de Internet. También a través de los celulares vamos a tener todos los productos que hoy recibimos por parte de los profesionales del turismo, así que dicho profesional va a pasar de ser un fabricante de productos de turismo a un fabricante de productos de ocio. Vamos a tener que crear puntos de ocio para atraer a nuestros clientes. Y por qué. Quizá sea lo más exagerado lo que voy a decir, y quizá sea lo más radical, y quizá sea lo más lejano y que algunos no lo veremos, pero el turismo de destino, el que vende los destinos está muriendo; el turismo de destino tradicional, como puede ser París, como puede ser Londres, como puede ser Cancún, acabará por morir, y terminaremos por ir al turismo de motivación. La gente ya no habla con sus amigos preguntándoles a dónde va a ir estas vacaciones, sino qué van a hacer estas vacaciones, y por tanto yo creo que esto es algo que es bueno que lo tengamos grabado dentro de nosotros, sea o no de producto inmediato.

L21.- ¿Y por qué ocurre esto si el turismo de masas es un logro social de principios del siglo pasado?
AS.- Llevamos desde esa oficina de 1893 un largo camino, llevamos una larga trayectoria de desplazamientos. Ya hemos ido la primera vez a París, ya hemos ido a Londres, ya hemos venido a Cancún, a República Dominicana, y de alguna manera el drama que tiene el sector turístico es de motivación, y cómo convencer a nuestros clientes que vuelvan a nuestros destinos.
Nuestros clientes han venido a Cancún, han venido a la Riviera Maya, se han quedado apasionados, pero se verán seducidos, sobre todo en manos de los touroperadores, por un destino más barato que tendrá playas igual de fantásticas y sitios paradisíacos, y es ahí donde nos tenemos que convertir en fabricantes de motivaciones. Tenemos que convencer que vengan a nuestros destinos no diciéndoles que tenemos la mejor playa, que tenemos la mejor cultura, que tenemos el mejor monumento, sino que les organizamos las mejores motivaciones para de alguna manera influir para que vengan a nuestros destinos.

L21.- ¿A qué se refiere?
AS.- En repetidas ocasiones, cuando uno va a París por segunda o más ocasiones ya no vuelve a subirse a la Torre Eiffel, ya no vuelve a ir al museo de Louvre, lo visita porque va a la final de una competición deportiva, porque va a un concierto, porque va a un festival, porque va a un congreso. Es ahí donde tenemos que reflexionar. Si estamos demasiado embuidos en seguir diciendo que nuestras playas son las mejores…
Un ejemplo, la Catedral de Sevilla ya hemos pasado que no es la mejor del mundo como pensábamos todos, porque hay otras catedrales igual de buenas o mejores. Lo mismo puede pasar aquí. Pueden ser igual de magníficas otras playas en otro sitio. Y perdonen, pero la dictadura del touroperador es el que va a manejar el destino en base a las tarifas y no en base a la calidad o al producto. Y por tanto el reto que tenemos todos los profesionales es cómo convencemos a nuestros clientes para que vuelvan otra vez. Y es ahí donde tenemos que convertirnos en fabricantes de ocio.
Tenemos que crear productos culturales. Yo me he quedado muy impresionado. Hace dos años visitaba la Tec Gallery, que junto con la de EU son las dos grandes colecciones de arte contemporáneo del mundo, y no había el gran suceso. Ahora, han abierto una nueva galería en Londres, que está hecha en una antigua fábrica de electricidad, donde estaba la bovina del motor central. De repente llego y me encuentro con unas larguísimas colas y digo qué maravilla, qué afición al arte contemporáneo. Pues no. Les invito a que la vean por Internet, la Tec Gallery de Londres; hay tres toboganes enormes en la puerta del museo, y todas las familias suben por los toboganes para tirarse por ellos, y gracias a eso han conseguido atraer a todas las familias de Londres.
Yo hablaba con el director de la Tec y me decía: mira, realmente la gente del pueblo no viene a ver arte contemporáneo, le aburre, la única manera que tenemos es crear productos de ocio, productos alternativos, y cuando ya están aquí dicen, bueno, de paso vamos a ver la colección, y de cada cien a lo mejor se aficiona uno a la pintura, así que la gente se va a tirar para disfrutar de algo tan elemental y tan sencillo como es un tobogán.
Por lo tanto este es un ejemplo muy claro de que dentro del mundo del ocio tenemos que aprovechar esos grandes cuatro sectores. Fíjense el ocio cultural todo lo que nos da: festivales de música, festivales de teatro, museos, exposiciones. Y no digamos el ocio deportivo, que es la gran motivación turística que hay en este momento de estimulación de desplazamiento.
El año pasado, en Sevilla, dentro de la Oficina de Promoción Deportiva que hemos creado, nos inventamos los juegos mundiales de los deportes no olímpicos. Como saben, dentro de los juegos de cualquier Comité Olímpico Internacional, en México igual, hay 29 que compiten cada cuatro años en las Olimpiadas, pero hay seis deportes que están dentro del Comité Olímpico que no tienen competición.
En Europa hay un deporte que se llama la galguera, competencia mundial de galgos que corren detrás de una liebre. Bueno, gracias a eso pues tuvimos ocho mil personas en una semana en plena temporada baja. Ya saben que en Sevilla en julio, agosto y septiembre es mejor no salir a la calle, los 40 grados se superan a diario. Sin embargo, gracias a la galguera, que tiene una federación mundial, conseguimos esas ocho mil personas. Otra semana creamos el campeonato del mundo de petanca, que es una especie de boliche, que tiene mucha afición en Sevilla. Tuvimos dos mil personas en ese campeonato.
Yo, que venía toda mi vida de los grandes touroperadores, de la primera agencia de viajes, de haber sido consejero de grandes empresas, de haber presidido Fitur en sus tres primeras ediciones y dirigirlo, de repente me he tenido que convertir en fabricante de motivaciones.
Nos estamos convirtiendo en fabricantes de motivaciones más que fabricantes de producto turístico. Porque el mejor producto turístico del mundo se llama Viajes Internet, y en Viajes Internet hay mucha más información que la que le puede dar cualquier agente de viajes de todo el mundo. Cuando he venido aquí ya sabía cuáles eran las distancias, los kilómetros, todos los restaurantes, los hoteles, mucho mejor que haber ido a mi agente de viajes a preguntar cuál es el producto mejor de Cancún y Riviera Maya. Por tanto, yo creo que con Viajes Internet y el día de mañana con Viajes Celular, que será todavía mucho peor, va a haber mucha mayor competencia para el sector turístico.

L21.- ¿Cuál es el mensaje de su apreciación?
AS.- El mensaje es muy claro: les animo a los profesionales del turismo que se conviertan en fabricantes del ocio, en fabricantes de motivaciones, conseguirán que la gente vuelva a la Riviera Maya o a Cancún. No pensarán ya que su playa es mejor o peor, ni en las mejores tarifas… Yo creo que si este chip lo cambiamos y realmente nos convencemos de que tenemos que ser fabricantes de motivaciones…. Porque si somos capaces de crear motivaciones para la gente, les puedo asegurar que vendrán, repetirán, una vez vendrán a ver un museo, otra vez vendrán a ver un evento cultural, otra vez vendrán a ver un evento deportivo, otra vez a tirarse por un tobogán, en fin, puedo asegurar que del modo en que nos convirtamos en profesionales del ocio, los profesionales del turismo acabarán desapareciendo.

 
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