Mire usted. El gobierno federal se hizo de oídos sordos durante 17 años para invertir en la recuperación de playas del Caribe mexicano tras Gilberto. Fue cuando Wilma que atendió un problema añejo al ver el atentado propiciado por éste a su franja costera, soltando de golpe 235 millones de pesos. Desde entonces en las mesas de discusión ha imperado el estira y afloja entre los tres órdenes de gobierno y hoteleros para definir quién soltará los recursos para el mantenimiento de las playas, calculado en 14 mdp. Pero mientras son peras o son manzanas, el principal activo del más importante destino de México y el Caribe está siendo azotado por la inconsciencia ciudadana y de todos los involucrados que por descuido han permitido la instalación de cerros de basura, dejándolo al desnudo ante los ojos del mundo y sin vergüenza alguna…