El potasio es uno de los minerales implicados en el mantenimiento saludable de los músculos, por lo que si hace ejercicio debe vigilar el nivel de este mineral; la rigidez muscular es una señal de su baja concentración
Desde siempre escuchamos, sobre todo a las personas relacionadas con actividades físicas, hablar en relación al potasio en el organismo. Y es lógico. El potasio desempeña un papel principal en el metabolismo y en el funcionamiento celular, nervioso y muscular, siendo el tercer mineral más abundante en nuestro cuerpo y que está implicado en la reacción de los nervios, en el trabajo de los músculos y en el mantenimiento saludable de éstos.
A diferencia del sodio la mayor parte del potasio se encuentra en el interior de las células, no en el líquido extracelular ni en la sangre; en los músculos se ubica combinado con el fósforo, y en los glóbulos rojos con el cloro. Como función tiene regular el equilibro hídrico en el cuerpo y contribuye a mantener el balance ácido-básico.
Por tanto, la concentración de potasio en la sangre debe de mantenerse dentro de un margen ajustado, pues si está demasiado elevada o baja puede tener consecuencias graves, como un ritmo cardíaco anormal o incluso un paro cardíaco.
El potasio almacenado en el interior de las células contribuye a mantener constante la concentración de éste en la sangre. El equilibrio del potasio se alcanza igualando la cantidad ingerida con los alimentos y la excretada. Normalmente los riñones modifican la excreción de potasio para igualar los cambios en el consumo alimenticio.
Así pues, los riñones conservan las concentraciones de potasio de una manera sumamente eficaz, por lo que una disminución de los valores hasta cifras muy por debajo de lo normal es indicación de que los riñones no están funcionando normalmente o de que hay una pérdida importante de potasio a través del aparato digestivo por cuadros de diarrea, vómitos, uso crónico de laxantes o pólipos en el colon. También el uso de diuréticos es una causa de pérdida de potasio por la orina.
Las disminuciones leves de la concentración de potasio en la sangre no causan síntomas importantes, pero una pérdida mayor ocasiona debilidad y contracciones musculares e incluso parálisis. El corazón puede desarrollar ritmos anormales, sobre todo en los pacientes con padecimientos cardíacos, así como insomnio, hemorragias nasales, deficiencias hepáticas, ojos hundidos e hinchazón en los tobillos, distensión del estómago, falta de energía en el intestino y en la vesícula biliar con estreñimiento, dolores, intensa fatiga.
Un estudio hecho por la Universidad de Harvard concluyó que cuando el potasio sube, el peligro de apoplejías desciende. Esta investigación consistió en analizar las dietas de 44 mil personas de mediana edad y mayores, con el objetivo de ver quién de ellos era víctima de ataques cerebrales. El resultado: aquellos que comían alrededor de nueve porciones diarias de frutas y vegetales tuvieron 30% menos probabilidades de sufrir una embolia, apoplejía o derrame cerebral, en comparación con los que comían cuatro porciones al día.
Los alimentos que lo contienen son los plátanos, los tomates, los melones, las naranjas, las papas asadas con cáscara, las espinacas, la col, los nabos, los frijoles, las judías, los aguacates, alcachofas, uvas, jugo de naranja y vegetales verdes.
Algunos fármacos y ciertas sustancias hacen que el potasio se desplace dentro o fuera de las células, afectando también de un modo importante la concentración del potasio en la sangre.
Para un mejor balance físico, los científicos sugieren que, además de ingerir alimentos ricos en potasio, es necesario incluir en nuestra alimentación también frutas y verduras que contengan toda clase de minerales, para el óptimo funcionamiento del organismo.
Beneficios del potasio:
.Está íntimamente relacionado con el sodio y el cloro; desempeña un papel en la mayoría de las funciones vitales. Regula el contenido en agua de las células y su movimiento, impidiendo la fuga.
.Mantiene el equilibrio ácido-base y junto con el sodio regulariza la cantidad y el reparto normal del agua en el organismo.
.Interviene en la construcción de las proteínas.
.En equilibrio con el calcio y el magnesio, contribuye a la regularización de todas las funciones celulares y en especial a la excitabilidad del corazón, del sistema nervioso y de los músculos. Es indispensable para el movimiento del miocardio y activa los sistemas enzimáticos.
Como información anexa. Si hace ejercicio debe vigilar su nivel de potasio ya que se excreta a través del sudor. Una señal de baja concentración es que se ponga el músculo rígido.
El desequilibrio entre los niveles de sodio y potasio es uno de los factores importantes en la hipertensión arterial.