Año 4 Número 39 Junio 2006

Uno de cada cuatro adultos mayores de 50 años ha sufrido de hemorroides alguna vez en su vida, padecimiento que además de frecuente puede llegar a ser muy doloroso, al grado de cambiar el estilo de vida

La eficacia de las isoflavonas, componentes principales de la soya, ha sido comprobada en la prevención de distintas dolencias; sobre todo son de gran ayuda para las mujeres en la etapa del climaterio

Muchas mujeres acuden a su médico para recibir tratamientos hormonales para compensar las deficiencias que trae consigo la etapa del climaterio, en la que suceden drásticos cambios en el organismo debido a que los ovarios ya no producen más óvulos y la creación de hormonas disminuye.
Sin embargo, no todas las mujeres pueden recibir tratamientos de reemplazo hormonal por diferentes causas, como son  trastornos de tipo circulatorio o quistes en las mamas, entre otros padecimientos.
Es principalmente en ese tipo de pacientes en las que las isoflavonas son de gran ayuda, no sólo para disminuir los molestos bochornos, depresiones, insomnio y sudoraciones sino también para ayudar a disminuir los niveles de colesterol malo y aumentar el bueno, ya que tienen acción antioxidante que impide el deterioro del organismo y mejoran la salud ósea. También las isoflavonas previenen cierto tipo de cáncer, como el de mama y el endometrio.
Las isoflavonas son estrógenos naturales que se encuentran principalmente en la soya y su capacidad terapéutica es mayor que la de otras sustancias fitoestrogénicas como los lignanos (presentes en lentejas, garbanzos, trigo y lino) o los cumestanos (que forman parte de trébol, alfalfa y col), destacando entre ellas tres: la genisteína, la daidzeína -las más abundantes e interesantes desde el punto de vista terapéutico- y la gliciteína.
El papel de las isoflavonas permite regular el balance hormonal en la mujer, pudiendo prevenir además la osteoporosis y actuar como potentes antioxidantes que protegen frente al desarrollo de cáncer de mama. Las isoflavonas causan esto al competir con el propio estrógeno del cuerpo por los mismos sitios receptores en las células.
La mejor manera de consumir las isoflavonas es en forma de soya, así se puede beneficiar de otros componentes saludables de la misma. Pueden encontrarse las cantidades más altas de isoflavonas en las nueces de la soya.
Las isoflavonas son bastante estables y no se destruyen bajo condiciones normales de cocción. De hecho, muchos problemas de salud, menopáusicos y post-menopáusicos, pueden ser resultado de una falta de isoflavonas en la dieta. Aunque los resultados del estudio no son completamente consistentes, las isoflavonas de la soya o el trébol rojo pueden ser provechosas para los síntomas de la menopausia.
Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que la incidencia entre la población asiática de cánceres de mama, colon y próstata, las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y, en el caso de las mujeres, de los desagradables trastornos asociados a la menopausia es muy baja. Una diferencia que los investigadores achacan básicamente a la dieta y, en concreto, al mayor consumo que los orientales hacen de la soya. Posteriores estudios han revelado su eficacia en la prevención de distintas dolencias. De ahí que se las considere muy beneficiosas para la salud, y no sólo de las mujeres sino también de los hombres.
Esta es una gran alternativa por todos los beneficios que representa para la salud de las mujeres en esa etapa de la vida, así que ahora no tiene por qué sufrir los desagradables síntomas de la famosa menopausia. Acuda cuanto antes a su ginecólogo de confianza, quien de seguro le proporcionará el tratamiento adecuado a sus necesidades.

 
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