El nuevo año que ha transcurrido seguramente ha significado para todos un momento de reflexión profunda, de valoración, de análisis y cuestionamientos, de proyección y de más claros propósitos y metas para nuestro futuro.
La furia de la naturaleza no sólo encrespó las aguas y los vientos, sino que develó corazones, voluntades y conciencias, cimbró estructuras familiares, empresariales y sociales, magnificó nuestra fuerza ya creada y nuestro potencial, aunque también mostró algunas de nuestras carencias y debilidades.
Organización, eficiencia y productividad fue lo que demostraron nuestros gobernantes federales, estatales y municipales, nuestro Ejército, nuestras instituciones sociales y nuestro enorme voluntariado local y nacional, la Comisión Federal de Electricidad, las empresas de telecomunicaciones y gran parte de la industria hotelera, empresarial y comercial de nuestro estado.
México siempre ha sobresalido en el mundo por su enorme capacidad de respuesta ante la adversidad. Y Cancún, Quintana Roo entero, escribió en el 2005 otra página ejemplar de ese gran libro de oro de la historia de la grandeza de los mexicanos.
Estas acciones, esta actitud, esta solidez, calidad y capacidad humana de nuestro estado y nuestro pueblo, no sólo permitieron aliviar las ingentes necesidades humanas de nuestra sociedad después de la tragedia, sino que a todas luces la fortaleció ante los ojos del mundo y de los inversionistas y visitantes, que lejos de contraer su interés en nuestro destino lo han claramente aumentado. Quintana Roo no sólo tiene las bellezas naturales y la riqueza cultural para hacerlo un destino de clase mundial, sino que también tiene la capacidad humana y organizativa para lograrlo en muy corto tiempo.
Estos son elementos que nos han permitido reconstruir Cancún en tiempo récord, así como hemos logrado no sólo mantener sino mejorar nuestras tarifas hoteleras -contrario a lo que pasó tras Gilberto-; como hemos renovado, aumentado y embellecido nuestras estructuras e imagen urbana, nuestros atractivos y servicios, y sobre todo nuestras bellísimas playas, tras 20 años de espera, y lo hemos dado a conocer con un esfuerzo ejemplar de comunicación y difusión a través de la Secretaría de Turismo del Estado, la Asociación de Hoteles y los fideicomisos.
Cuando hay apoyo, compromiso, visión, liderazgo y una colaboración estrecha entre nuestros gobiernos y el empresariado, México, Quintana Roo, Cancún responden y con gran altura. Latitud 21 quiere por ello hacer un especial reconocimiento a nuestro gobernador Félix González, a nuestro presidente municipal, Francisco Alor, y a todos sus colaboradores.
Nuestra tierra es fértil y las condiciones de muchas economías mundiales son inmejorables; grandes inversionistas continúan viendo el potencial de nuestro estado: está en nuestras manos y es nuestra responsabilidad aprovechar estas sinergias fomentando el desarrollo, pero con orden, respeto y equilibrio.
Esta filosofía positiva, constructiva y unitaria de nuestra revista ha tenido en días pasados un reconocimiento importante al recibir del Presidente de la República el trofeo “La Pluma de Plata”. Obtenerlo a tan sólo tres años de nuestro nacimiento ha sido resultado de un gran esfuerzo por parte de nuestro equipo de trabajo dirigido por Fernando Martí y por Mariana Orea –nuestro director y nuestra editora-, con el apoyo de todo el empresariado, así como de nuestros anunciantes y fieles lectores. Y un grupo que destaca, pues es el motor y el alma de este proyecto desde su nacimiento, son nuestros consejeros, a quienes quiero mencionar:
Carlos Constandse, Armando Pezzotti, Luis Reynoso, Isaac Hamui, Guillermo Martínez, Cayetana de Regil, Octavio Lavalle, Andrés García, Román Rivera Torres, Armando Millet, Luis Cámara, Rafael Obregón, Carlos Moreno, Eduardo Albor, Gabriel Escalante y Luis Arce.
A todos ellos, a todos ustedes, y con el compromiso de seguir mejorando, les damos una vez más nuestro más sincero agradecimiento en este Tercer Aniversario.