La testosterona (andrógeno) es la hormona sexual más importante del hombre, que además de mantener sus características físicas masculinas mantiene también su impulso sexual, la producción de células espermáticas, la masa ósea y masa muscular, entre otras.
El déficit de esta hormona en la persona adulta se conoce como andropausia y es consecuencia de una disminución endócrina a nivel testicular y suprarrenal, así como de la disminución de otras hormonas propias en el envejecimiento que también provocan una disminución de la testosterona.
Esta condición se presenta generalmente de los 45 años en adelante, pero en algunas ocasiones puede presentarse prematuramente, ocasionando en el joven una apariencia infantil, con caracteres sexuales pequeños, vello púbico escaso y voz aguda.
Algunas de las manifestaciones más notorias que se presentan durante este proceso son: sensación de fatiga, depresión, miedo, disminución de la masa muscular, debilidad física, pérdida del interés sexual acompañada de disminución de la potencia, envejecimiento prematuro, crecimiento prostático, osteoporosis.
Vale la pena aclarar que la andropausia y la disfunción eréctil no son lo mismo, que la segunda es una manifestación de la misma andropausia y que además puede ser causada por otras condiciones patológicas.
La disminución de esta hormona en el organismo no es propia sólo del envejecimiento sino que puede ser debido a otras causas, como la inflamación testicular por diferentes circunstancias, castración, radioterapia, Sida, y también por algunos padecimientos de origen genético.