Consolidar la oferta, dotar de infraestructura turística, gestionar fondos ante la Federación y garantizar la continuidad en proyectos de promoción son los asuntos obligados en la agenda de la Sedetur
L21: Al cambio de gobierno, ¿cuál es el panorama para el turismo en Quintana Roo?
GR: El Caribe mexicano está pasando por un momento extraordinario. Los promedios de ocupación hotelera, tanto en Cancún como en Riviera Maya, son los más altos en términos históricos. Hace 15 años nos asombraba que Cancún tuviera ocupaciones superiores al 80%, porque había 18 mil cuartos de hotel. Hoy seguimos hablando del 80%, pero el Caribe mexicano tiene 56 mil cuartos de hotel, más del triple. El aeropuerto de Cancún recibió siete millones de pasajeros en 2004, otro récord histórico. Cozumel se ha convertido en el principal destino de cruceros del mundo, con tres millones de arribos. Y el Sur del estado, por decisión de su gente y de sus autoridades, está dando pasos muy sólidos para beneficiarse de esta vocación turística. En resumen, creo que tenemos un panorama luminoso.
L21: ¿A qué atribuye tanto éxito?
GR: Desde luego hay factores externos, como la resistencia del turista estadounidense a efectuar viajes largos, el alto costo del euro y la tragedia del tsunami, que nos han beneficiado de rebote. Pero yo le daría un amplio crédito a la forma como nos hemos organizado en el estado. Tenemos muy buena conectividad aérea, con vuelos a un centenar de ciudades en el extranjero. Tenemos un sector hotelero muy atento a las tendencias del mercado, muy profesional y muy competitivo. Y tenemos una oferta de altísima categoría en alimentos, en entretenimiento, en servicios terrestres, en parques naturales. Además se ha hecho un formidable trabajo de promoción. El sector privado opina en los fideicomisos de promoción, y su opinión es decisiva, y las campañas del Caribe mexicano son notables por su eficacia para atraer visitantes. Sin duda, ha sido un trabajo de equipo.
L21: ¿Qué sigue? GR: Como primer paso, seguir consolidando la oferta. Hay una increíble demanda de lotes hoteleros en la Riviera Maya y de lotes inmobiliarios turísticos en Cancún. Sin afán de especular, creo que podemos mantener un elevado ritmo de construcción de unidades turísticas, quizás del orden de cinco mil llaves hoteleras por año, lo que nos llevaría a aumentar la oferta en un 50% durante la administración de Félix González. Otro sector que nos interesa, y que está mostrando un ritmo espectacular, son los campos de golf. Hoy día tenemos ocho en funcionamiento, dos en Cancún, cinco en la Riviera y uno en Cozumel, pero este mismo año abrirán otros tres, y hay otros ocho o diez proyectos sólidos, no propuestas sino proyectos con terreno y diseño, como Puerto Cancún, como Riviera Cancún, como Maya Cobá. En unos años podríamos llegar a 20 campos de golf, lo que nos convertiría en el primer destino de México en ese segmento. Y, desde luego, hay que apostar fuerte y dirigir inversiones a los nuevos destinos del Caribe mexicano, como Grand Costa Maya y la zona continental de Isla Mujeres, que tienen idénticas posibilidades de éxito.
L21: Parece un cuento de hadas, un mundo sin problemas.
GR: Tenemos problemas, pero son los problemas que derivan del auge. En mi opinión, el gobernador Félix González ha diagnosticado correctamente el problema: para crecer tanto, y tan rápido, hay que tener una base muy sólida, y esa base sólida se llama infraestructura. Hace 35 años, con la construcción de la infraestructura de Cancún, el Gobierno Federal hizo posible que llegaran las inversiones y se multiplicaran los negocios, creando el círculo virtuoso que se llama crecimiento. Hoy estamos cortos en infraestructura básica, como redes de agua potable y drenaje, o carreteras, pero también estamos cortos en infraestructura netamente turística, como muelles, como malecones, como marinas, como caminos de acceso, y existen recursos federales para financiar esas obras, pero no los estamos aprovechando. De ahí la propuesta del gobernador para crear un Consejo Estatal de Infraestructura Turística, que nos permita incorporar a las autoridades municipales y conocer las dimensiones del déficit. No se trata de invadir otras esferas, sino tan sólo de llamar la atención sobre estas carencias específicas y gestionar fondos para sufragarlas.
L21: Hay cierta inconformidad por la nueva estructura de la OVC. ¿Qué pasó ahí?
GR: Efectivamente la hay, pero creo que estamos en el camino correcto. En cada cambio de gobierno se palpa una inquietud en el sector productivo, que podría reducirse al temor de que se nombre a un 'político' en la OVC, y que eso afecte los planes de promoción, que son materia muy técnica. Eso lo entiendo, porque yo misma vengo del sector privado. Pero los fideicomisos se fondean con un impuesto y el gobernador tiene todo el derecho de nombrar a los titulares. La propuesta es separar ambas funciones: tener un director general que designe el gobernador y que se haga cargo de los aspectos políticos, pero tener también un director ejecutivo u operativo que no se mueva con los cambios de gobierno, y que garantice continuidad en el principal objetivo de los fideicomisos, que es la promoción. Esa propuesta atiende a las inquietudes de las dos partes y creo que debería adoptarse en todo el estado. |