Los efectos adversos de las radiaciones ultravioleta dependen claramente de la profundidad de su penetración en la piel. Los rayos que producen quemaduras son filtrados por cristales y en mayor medida por el humo y la niebla
Debido a la creciente difusión de los trastornos de la piel causados por radiaciones solares, es necesario actualmente conocer un poco al respecto.
La luz visible está compuesta por radiación con longitud de onda situada entre 190 y 400 nanómetros. Según sea la longitud de onda se distinguen tres tipos de rayos ultravioleta: UVA, entre los 320 a 400 nanómetros; UVB, entre los 280 y 320 nm, y UVC, entre los 10 a 280 nm. De los tres anteriores sólo los UVA y los UVB son los que llegan a la superficie de la tierra.
La cantidad y el tipo de rayos ultravioleta que llegan a la tierra varían de acuerdo con diferentes factores, como pueden ser la altitud, la hora del día y las cuestiones ambientales.
Los rayos UVB tienen diferentes niveles de penetración en la piel. El 70% de los rayos se absorben en el estrato corneo de la piel; el 20% llega a una zona un poco más profunda y sólo el 10% llega a la dermis que es todavía más profunda. Los efectos adversos de las radiaciones ultravioleta dependen claramente de la profundidad de su penetración.
Los rayos que producen quemaduras son filtrados por los cristales y en mayor medida por el humo y la niebla. El ozono de la estratosfera, responsable de filtrar las radiaciones UV de onda corta ha sido destruido por los clorofluorocarbonos producidos por el hombre en refrigerantes y aerosoles, con la consiguiente exposición inadvertida de los UVA y UVB.