A lo largo de las últimas décadas, los estudiosos de la actividad turística han registrado una tendencia que parece irreversible y que podría definirse en los siguientes términos: la atomización de la política turística. En efecto, en todo el mundo, el control del turismo está pasando de los gobiernos nacionales a los regionales, y desde ahí a los municipales. Y eso es válido para todas las ramas del sector: la planeación a largo plazo, la normatividad de los establecimientos turísticos, la promoción de los destinos, e incluso la imposición de gravámenes. Esa tendencia tiene que ver con la realidad: no es lo mismo planear en el tropical Cancún, que en la fronteriza Tijuana, que en la colonial Oaxaca, que en la industrializada Monterrey, y lo mismo vale para normar, para promover y para gravar. Qué mejor, en consecuencia, que sean las autoridades locales quienes se encarguen de esa tarea, ya que tienen a la mano todos los elementos de juicio. Pero si lo anterior es saludable para el turismo, a la vez es veneno puro para el organismo cúpula del sector a nivel internacional, la Organización Mundial de Turismo, que trata de establecer políticas de fomento a escala global pero que parece estarse quedando sin interlocutores. Con ese punto de partida, Latitud 21 sostuvo una charla con su dirigente, el diplomático francés Francesco Frangialli, en las oficinas de Madrid de la OMT. Extractos de la plática:
Latitud21: La OMT parece estar perdiendo su membresía. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Francesco Frangialli: El asunto no es tan dramático. A la fecha, la OMT cuenta con 143 países miembros. Esa es una gran fortaleza. De hecho, con algunas excepciones, todos los países que tienen una actividad turística seria están representados en la OMT. Además, tenemos más de 350 organismos afiliados, que pueden ser organismos regionales de turismo; pueden ser gobiernos provinciales, como los territorios de Madeira y Hong Kong; pueden ser asociaciones gremiales de hoteleros, de restaurantes, de agentes de viajes, o de empresarios, como el Consejo Nacional Empresarial Turístico de México, el CNET; pueden ser fundaciones e institutos de investigación, e incluso empresas del sector privado. Sin duda hay algunos problemas, pero la membresía actual de la OMT es muy sólida.
L21: Precisamente nos referíamos a los problemas. La salida de los Estados Unidos, por ejemplo.
FF: La retirada de los Estados Unidos de la OMT tuvo su origen en una decisión de política interna de ese país. En 1995, el Congreso decidió que la normatividad en materia turística correspondía a los estados de la Unión y, en congruencia con esa decisión, suprimió la Agencia Federal de Turismo, que en esos momentos era la oficina federal encargada del sector. Desde entonces, en Estados Unidos no hay, como en México, una Secretaría de Turismo, ni nadie se encarga del turismo a nivel federal. Y como la OMT sólo agrupa gobiernos nacionales, no hay nadie que pueda concurrir con la representación de los Estados Unidos.
L21: Al parecer no es el único caso.
FF: No, no es caso único. Lo mismo pasó en Bélgica, por ejemplo. Y en España, donde se encuentra la sede de la OMT, funcionó por muchos años un modelo centralizado de turismo, pero ahora la propia Constitución dice que el turismo es responsabilidad de las autonomías. Mas, volviendo al caso de Estados Unidos, tenemos muchos organismos regionales que participan como nuestros afiliados, y sin duda influyen en nuestra orientación y nuestras decisiones. La OMT, como cualquier organismo internacional, tiene que adaptarse a lo que está sucediendo, tiene que reflejar en su composición las tendencias particulares de sus afiliados. |
L21: ¿Qué opina de la propuesta de aceptar gobiernos no nacionales como miembros plenos de la OMT?
FF: Me parece interesante y digna de consideración, aunque de momento no sea posible. Al desplazarse el turismo del centro a la periferia, también se desplazan los intereses y los recursos. Como en cualquier organismo, los miembros de la OMT quieren que sus planteamientos sean escuchados y atendidos. ¿Qué sucede cuando las decisiones importantes del turismo se toman a nivel local? Sucede que sería deseable que esos actores turísticos tengan una representación real, acorde con la importancia de sus decisiones, en el organismo que coordina los esfuerzos a nivel global.
"Tenemos que aceptar que hay un fenómeno mundial de descentralización turística. Y vamos a tener que buscar un equilibrio en la representatividad. La OMT, como cualquier organismo internacional, tiene que adaptarse a lo que está sucediendo, tiene que reflejar en su composición las tendencias particulares de sus afiliados"
L21: Se dice que el país sede de la OMT, España, lo último que quiere ver es a los gobiernos de las autonomías, como Cataluña y el País Vasco, nombrando representantes directos ante los organismos internacionales, e ignorando al gobierno central en la materia, pues sería un paso más a la separación. Su propio país natal, Francia, tampoco está muy contento con los coqueteos independistas de Córcega.
FF: Nosotros somos muy respetuosos de la política interna de cada nación. Sabemos que los gobiernos centrales de varios países tienen relaciones muy complejas, e incluso muy difíciles, con sus gobiernos regionales. Ese es un escenario en donde nosotros no participamos, ni siquiera opinamos al respecto. Pero nuestra materia es el turismo y tenemos que aceptar que hay un fenómeno mundial de descentralización turística. Y vamos a tener que buscar un equilibrio en la representatividad de la OMT.
L21: ¿Prevé entonces, en un futuro no lejano, una reforma a la OMT?
FF: Esa decisión tenemos que tomarla por consenso entre todos los miembros de la organización. Por cierto, su pregunta me recuerda que los estatutos actuales de la OMT, aunque han sufrido algunas reformas, fueron aprobados en origen en México, en el año de 1970. Quiero aprovechar para decirle la gran estimación que tengo por su país. México es actualmente miembro del Consejo Directivo, y además preside el Comité de Mercado y Promoción, es decir, juega un papel relevante dentro de la organización. Nuestros contactos con México son intensos y fructíferos, y se dan a un excelente nivel, pues el subsecretario de Planeación de Sectur, Francisco Madrid, fue representante regional de las Américas en la OMT, al inicio de mi gestión. Por si todo eso fuera poco, mi predecesor al frente de la OMT fue un mexicano al que admiro y respeto, un hombre excepcional en conocimiento y experiencia turísticas, Antonio Enríquez Savignac. México, se lo puedo decir con toda franqueza, es y ha sido un miembro ejemplar de la OMT. |