Año 1 Número 3 Junio 2003
 
La comida en nuestro Caribe mexicano no sólo se limita a pescados y frutos del mar, la diversidad culinaria reina con supremacía en Cancún. Y en Palm Restaurant encontramos un menú que nos indica muy bien lo que nos reserva su cocina. Más que un restaurante es un verdadero ¡mangiatorium!..
¡Detente Pimienta!, mira, Palm Restaurant resultó ser una verdadera sorpresa. Sabemos de muy buena fuente que este ambiente gastronómico no ha tenido en nuestro Cancún el éxito que ha logrado en otras ciudades donde tiene presencia, y que lo ha convertido en lugar favorito de empresarios, artistas y personalidades del mundo de la política. Cuando eligieron Cancún nunca se imaginaron que les iba a resultar todo un reto su osadía al tratar de mantener e imponer sus estándares del concepto que caracteriza la personalidad de este restaurante: “lugar de comida para gente de negocios”.
Palm Restaurant se olvidó de considerar que las “reglas se hicieron para romperlas”, y que ¡cuando es absolutamente necesario, esta violación es válida!.. Mira, la gente que está o viene a Cancún para hacer negocios no busca un ambiente como el de una ciudad metropolitana. Aquí se habla y se hace negocio sin corbata, con pantalones cortos, el sombrero casi siempre es sustituido por una gorra deportiva, la gente se cita en algún club de golf y otras tantas se hacen a la mar para pescar, incluso, un buen arreglo empresarial. Además de que en una ciudad como la nuestra lo que se busca con frecuencia es ¡el exhibicionismo!, de ahí que cuando se elige un ambiente gastronómico normalmente la gente lo haga en donde pueda ser vista y apreciada por tal o cual personalidad. Y en Palm Restaurant lo menos que puedes esperar es ser visto casi por nadie.

Entonces, Sal, ¿cuál podría ser la estrategia de esta familia que conforma una de las cadenas de Steak House más populares a nivel internacional? ¿Qué es lo que deberían aplicar, cambiar o modificar para entrar en la preferencia de los cancunenses y sus visitantes? Hay muchas opciones, pero la decisión final la tendrá Palm Restaurant.
Pimienta, creo que el punto clave es recordar que esta vez han elegido ubicarse en uno de los polos turísticos más famosos del mundo y en pleno Caribe mexicano. ¡Claro!, por lo pronto ya se vieron en la necesidad de agregar a su concepto de estándares, música ambiental. Pero aún así el ambiente de este lugar sigue siendo frío.
Le falta ese ¡no sé qué! que ¡qué sé yo!, la sal y la pimienta que debe de tener todo ambiente gastronómico según su estilo.
Pero, Pimienta, hablando de exhibicionismo, en Palm Restaurant los que sí saben exhibirse muy bien y hasta con orgullo y profesionalismo es todo su equipo de gente. ¡Todos están súper calificados!, ellos te harán sentir como si te estuvieras colando en una fotografía de Ikea, donde inmaculados camareros deambulan con armonía vistiendo con gallardía sus uniformes.
De ahí que tanta madera, las paredes desnudas de personalidad (amén de tanta caricatura), los muebles sencillos y su fina mantelería, que dicho sea de paso hacía mucho que no apreciaba en un restaurante, proporcionen el escenario perfecto para platillos complacientes y con un servicio impecable.

Palm Restaurant constituye en cuestión de servicio y calidad de alimentos un bienvenido antídoto contra muchos de los pretenciosos y turísticos restaurantes de la zona. Los responsables de capacitar a todo el personal se han asegurado que

nada se tome a la ligera, han formado una gran familia extremadamente acogedora; todos, sin excepción, ¡son atentos y encantadores!, y esta actitud de servicio creo firmemente es lo que ha salvado que este ambiente gastronómico, a pesar de sus desaciertos en ambientación, siga con sus puertas abiertas.
Palm Restaurant tiene un menú que aun cuando está un poco elevado en precio ($500.00 por persona) resulta ideal para combinar a vegetarianos con carnívoros, ya que ofrece variedad de papas y vegetales ¡excelentes!; les recomiendo Los espárragos fritos, las Espinacas con crema y el Puré de papa (no es de cajita). Tienen platillos elaborados a base de pastas, aperitivos hechos con langosta y camarón y variedad de ensaladas. Claro está que la especialidad es la carne: filetes tiernos y deliciosos cocinados a la perfección y que sacan el máximo provecho al gusto, ¡solamente ponlo sobre tu lengua y sabrás de qué estoy hablando! También sirven platillos con pollo y ternera. Ahora si te ves con ánimos en tu bolsillo, puedes pedir una de las especialidades excéntricas que tiene Palm Restaurant: ¡la Jumbo Nova Scotia Lobster!; por lo pronto me quedé con ganas de degustarla, aunque no me arrepiento porque mi ¡Prime Aged Porterhouse Steak! simplemente estaba ¡delicioso!
Palm Restaurant cuenta con instalaciones y accesos especiales para gente minusválida. Ubicado en Blvd. Kukulcán Km 7.5, a un costado del hotel Presidente Intercontinental, está abierto todos los días del año, de 13:00 a 23:30 horas. Acepta pagos con Visa, MasterCard, Amex y efectivo.

Reservaciones al (998) 848-87-47

*Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo. Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico.

Jumbo Nova Scotia Lobster: $ 930.00
(3 libras)

2003 Latitud 21. Derechos Reservados.