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1 Número 3 Junio 2003 |
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Tras
los escándalos por fraudes en grandes corporativos
estadounidenses,
ha llegado el momento de replantearse las características
de un verdadero líder.
Analiza su imagen como guía de tu empresa en este tiempo
de redefinición |
¿Qué tienen en común
George Washington, Winston Churchill y Jeffrey Skilling,
ex presidente ejecutivo de Enron, sí, la poderosa
firma comercializadora de energéticos que se vio
envuelta en el escándalo por fraudes contables durante
2002? Que han sido considerados como grandes líderes
en Estados Unidos y varios otros países. Claro, los
dos primeros aún se sostienen en esa categoría,
mientras que el tercero ha caído en la deshonra.
Tras la indignación de proveedores, inversionistas,
empleados y público en general por los escándalos
corporativos de Estados Unidos ocurridos el año pasado,
el tema ha trascendido la nota del fraude hacia aguas más
profundas: ¿cómo es entonces un verdadero
líder, cuando se ha visto que los seres carismáticos
que representaban esa definición ocuparon su poder
para enriquecerse ellos mismos?
Dicho de otra forma, ¿será que esta serie
de escándalos indican que en el ámbito corporativo,
tanto grandes como pequeñas empresas, se han olvidado
cómo definir y descubrir líderes sobresalientes?
De manera más amplia, ¿acaso hemos perdido
de vista todas las cualidades que hacen a los grandes líderes?
Algunos expertos en dirección de empresas consideran
que el escándalo y declive económico en Estados
Unidos ha brindado la rara oportunidad de redefinir la visión
sobre el liderazgo.
No
todo lo que
brilla es oro
El problema actual de los negocios puede
estar ligado a un error fatal: la idea de que los líderes
carismáticos son más hábiles para manejar
empresas, desde aquellas reconocidas en Fortune 500, hasta
tiendas de abarrotes.
Rakesh Khurana, catedrático en la Escuela de Negocios
de Harvard e investigador del liderazgo corporativo, sostiene
que el carisma es un componente vital de la personalidad
de algunos líderes, especialmente en la carrera política
donde hablar en público es importante.
Aunque el encanto personal puede ser importante, a través
de la década pasada demasiadas empresas han buscado
líderes ultra carismáticos estilo “superestrellas”,
como Lee Iacocca, nombre que surge cuando se menciona el
rescate corporativo de Chrysler, y han excluido otros tipos
de personalidad.
Desde
la década pasada demasiadas empresas han buscado
líderes con un estilo de superestrellas, aunque
varios expertos en liderazgo sostienen que éstos
frecuentemente ofrecen resultados débiles a
largo plazo
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Desde la década de los ochenta,
las compañías han estado a la caza de los
“creadores de milagros” que destacan en el mercado
laboral, hecho que impide que los emprendedores internos
puedan crecer en el negocio y afianzar sus valores ahí
mismo, comenta Khurana. Varios expertos en liderazgo sostienen
que estas supuestas superestrellas frecuentemente ofrecen
un liderazgo pobre y resultados débiles a largo plazo.
En un estudio sobre el desempeño de mil 435 empresas
por un periodo de cuatro décadas para el libro Good
to Great (editorial HarperBusiness), su autor Jim Collins
descubrió que ninguna de las empresas que lograron
ser grandiosas cambiaron frecuentemente su líderes
o se apoyaron en salvadores carismáticos.
Hay evidencia que apoya el señalamiento de Collins.
Por ejemplo, Michael Armstrong llegó a AT&T como
presidente ejecutivo en 1997 y rápidamente apareció
en la portada de varias revistas de negocios. Pero a pesar
de haber realizado varias adquisiciones de alto nivel, Armstrong
ha fallado en mejorar los resultados financieros de la empresa.
1a.
característica:
empatía
Este es el tiempo ideal para que los emprendedores
de todas las tallas revisen cómo están los
niveles y calidad de liderazgo en sus negocios, opina Subir
Chowdhury, autor de The Power of Six Sigma (editorial Dearborn
Trade), uno de los libros de liderazgo más vendidos
en esta época.
Debido a que la economía global va lenta, anota Chowdhury:
“las empresas pueden tomarse el tiempo en recapitular
cuáles aspectos del liderazgo son los más
importantes para ellas. Varias de las firmas más
emprendedoras, como Microsoft, fueron fundadas durante la
recesión: los líderes tuvieron tiempo para
identificar sus principios básicos sin que se les
entregaran toneladas de dinero, hecho que puede tentar a
cualquiera”.
Según
expertos en administración, los líderes
que puedan conectarse a un amplio grupo de gente serán
los más exitosos
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Expertos en administración examinan
las cualidades de liderazgo diferentes al carisma. “Es
tiempo de enfocarse más en lo que llama líderes
conectivos', líderes que no exigen a todos adherirse
a su visión, sino que pueden tolerar un diverso rango
de puntos de vista”, comenta Jean Lipman-Blumen, catedrático
de Administración Organizacional en la Escuela de
Administración Peter F. Drucker en Claremont, California.
“Cada vez más nos confrontan a un ambiente
globalizado en el que necesitamos trabajar con un amplio
rango de personas y opiniones”, indica Lipman-Blumen.
“Los líderes que pueden conectarse a un amplio
grupo de gente serán los más exitosos”.
De acuerdo con Collins, dichos líderes conectivos
son más dados a ser personas que pasan desapercibidas,
comprometidas con la empresa. Muchos han subido de nivel
paulatinamente, durante largos periodos, cultivándose
en la cultura corporativa y desarrollando relaciones a largo
plazo con los empleados. Sin que nos sorprenda, dice Kay
Koplovitz, fundador de USA Networks, una pequeña
empresa que floreció en una gran empresa de televisión
por cable: "Si pudiera ver a través de las más
grandes empresas y a través de las pequeñas
empresas más rentables, seguramente observará
que la mayoría desarrolla su liderazgo al interior
del negocio”.
2a.
característica:
tímido pero
determinado
Aunque los jefes que pasan desapercibidos
puedan no buscar ser el centro de atención, tampoco
son tímidos. Collins argumenta que la mayoría
de estos líderes conectivos poseen grandes reservas
de determinación y tienen capacidad de decisión.
Observa varios ejemplos de esta dualidad
callado-determinante, incluyendo a Abraham Lincoln, un hombre
tímido pero no débil, que envió al
ejército de la Unión para mantener al país
unido. Collins también cita a Darwin E. Smith, ex-presidente
ejecutivo de la empresa de productos de papel Kimberly-Clark.
Aunque reservado, Smith tomó una decisión
crucial, al elegir cerrar las fábricas de papel que
aún eran redituables y a enfocarse más en
el mercado de consumo. Aunque su decisión no fue
popular al principio, su elección redituó,
ya que mientras las fábricas de papel fueron menos
redituables, Kimberly-Clark creció para dominar el
sector consumo.
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Frecuentemente estos líderes
forjan sus agallas y capacidad de toma de decisión
durante lo que el gurú de la administración
Warren Bennis llama "experiencias cruciales",
eventos pivote que cristalizan el pensamiento del líder
y desenvuelven sus habilidades, haciéndolos conscientes
de que pueden mover masas detrás de ellos.
“Cada uno tiene experiencias cruciales alguna vez
en su vida, pero sólo los grandes líderes
aprenden de ellas, en vez de sólo tener la experiencia
y seguir adelante”, dice Chowdhury.
Frecuentemente, estas experiencias cruciales involucran
pérdida o sufrimiento, el tipo de evento que ayuda
a los líderes a relacionarse con los empleados.
3a.
característica:
tolerancia al fracaso
Estos líderes conectivos y callados
también pueden ser más tolerantes al fracaso,
otro factor crucial para un liderazgo exitoso, pero una
cualidad apenas hasta ahora en discusión.
“Un gran líder motiva a sus empleados a innovar
y a fallar repetidamente, para que al final descubran grandes
cosas”, dice James Belasco, director ejecutivo de
Diálogo del Conocimiento del Financial Times, panel
internacional de expertos en liderazgo. “Es de líder
admitir rápidamente sus propias fallas y habla de
ellas abiertamente”.
Lipman-Blumen está de acuerdo: “Un líder
exitoso habla de su falla y permite a cada uno ver que han
cometido un error y a aprender de él”.
Un
líder admite rápidamente sus propias
fallas y habla de ellas abiertamente, y
permite a cada uno ver que han cometido un
error y aprender de él
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Algunos de los ejecutivos más exitosos
han seguido el consejo de L.D. DeSimone, ex-presidente ejecutivo
de 3M, quien frecuentemente dice a sus empleados que al
principio había vetado el desarrollo de Thinsulate,
que resultó ser uno de los productos de mayor venta
para 3M, una aseveración que logró que su
personal deseara intentar y fallar.
Hacia
lo correcto
Después de hablar con Salomon Brothers
en los inicios de los 90, un periodo donde las firmas financieras
estaban consumidas por el escándalo, el inversionista
experimentado Warren Buffett juntó a los empleados
de Salomon. Anunció que se autonombraba jefe de la
Comisión de Normatividad, les dio a todos los empleados
el número telefónico de su casa y les dijo
que lo llamaran si veían ejemplos de mala conducta
en el trabajo. Buffet no esperaba cientos de llamadas, pero
ese argumento significó que él daba su palabra
y que la ética sería más que un lema
corporativo.
Crear una cultura corporativa ética bien definida
permite que los líderes atraigan al tipo de empleado
que van a perpetuar altos estándares éticos.
“Cada individuo es cínico ahora sobre lo que
dicen los líderes corporativos”, dice Chowdhury.
“Por lo tanto, si puede hacer sentir a los empleados
que tienen un destino en común con la compañía,
puede tener a la mejor persona, aquella que se integra porque
comparte la visión de la empresa, que compartirá
sus innovaciones”.
De hecho, una investigación conducida por la firma
de investigación Robert Starch reveló que
más encuestados tomarían un empleo de menor
sueldo en Ben & Jerry's, una empresa con una imagen
que permite a los empleados compartir con ella su destino,
sobre un empleo mejor remunerado en Procter & Gamble.
Se
abre el horizonte
Aunque algunos ejecutivos y expertos en
administración de empresas piensan que la era actual
ofrece una oportunidad para reconocer el liderazgo, muchos
opinan que los viejos y sucios atributos permanecerán.
“Cuando asesoro ejecutivos, varios me dicen que ellos
manejarán el problema ético cuando aparece,
en lugar de implantar sistemas de control previos”,
anota Chowdhury.
Otros expertos argumentan que el mito del líder carismático
continúa infestando al ámbito corporativo
y al país en general.
El
mito del líder carismático continúa
infestando al ámbito corporativo; la ola de
escándalos ha hecho a los trabajadores tan
cínicos que ejecutivos prometedores no reciben
el apoyo que necesitan para
florecer como líderes grandiosos
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“Los negocios son cíclicos
y una vez que la economía se voltee de nuevo, probablemente
veremos una celebración de líderes demasiados
agresivos”, comenta Lipman-Blumen.
Otros opinan que, a pesar del declive de la economía,
varios líderes de grandes y pequeñas empresas
no toleran el fracaso y buscan mentores que puedan ayudarlos
a lidiar con ello. "Tener a un mentor es absolutamente
crítico, porque necesitas a alguien fuera de la estructura
de tu empresa, que escuche tus problemas y brinde consejos
objetivo”, dice Koplovitz.
Pero tal vez el mayor problema es que la ola de escándalos
ha hecho a los trabajadores tan cínicos que ejecutivos
prometedores no reciben el apoyo que necesitan para florecer
como líderes grandiosos.
“Ahora somos más objetivos acerca de lo que
un líder puede hacer. Eso es bueno. Pero si pierdes
la fe en el liderazgo, entonces nunca tendrás el
apoyo popular al que los grandes líderes deben recurrir”,
concluye Cowdhury.
Los
mejores líderes
De acuerdo con Khurana, cuando se trata
de buscar nuevos líderes, varias empresas utilizan
estrategias pobremente concebidas y contraproducentes. Para
hacerlo bien, deberás concentrarte en estos temas:
1. Define a través de la introspección. Antes
de buscar y seleccionar a los líderes, la cabeza
actual de la grande o pequeña empresa deberá
definir los aspectos centrales de su cultura corporativa
y sobre el puesto. De esta manera, las cabezas actuales
podrán comprender si un jefe potencial puede acomodarse
dentro de la firma, una vez que se defina la cultura y puesto
deberá iniciar la búsqueda de jefe.
2. Muévete lentamente. En uno de los estudios, Khurana
encontró que las empresas que se analizan a ellas
mismas lenta y sistemáticamente para luego buscar
un líder, fueron las más aptas para elegir
un jefe que pudiera guiar exitosamente a la empresa.
3. Utiliza empresas de reclutamiento con moderación.
Khurana opina que la mayoría de las empresas consultoras
“no son tan capaces de evaluar el talento de un presidente
ejecutivo” como lo son los miembros de la propia empresa.
Pequeñas y grandes empresas deben usar a las firmas
de reclutamiento sólo para tareas limitadas, no para
la evaluación final.
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Una ola de escándalos corporativos
en el último año ha provocado indignación
sobre las compensaciones de los altos ejecutivos, pero los
directivos siguen amasando millones aun cuando las empresas
que manejan se van a pique.
El año pasado, el conglomerado Tyco International
fue acusado de manipular sus cuentas para inflar sus resultados,
y sus acciones se desplomaron en un 70 por ciento. Pero
Dennis Kozlowski, entonces presidente del grupo, se llevó
a casa un paquete de 82 millones de dólares, que
lo convirtió en el segundo ejecutivo mejor pagado
entre las grandes corporaciones de Estados Unidos según
los datos disponibles hasta abril).
Kozlowski terminó por renunciar cuando al escándalo
contable se sumó un juicio iniciado por las autoridades
reguladoras, que lo acusan de defraudar a la compañía.
Y para arreglar el desastre, Tyco contrató a Edward
Breen, con una remuneración de 62 millones de dólares.
Un salario moderado, si pensamos que Mark Swartz, el director
financiero de Kozlowski, se había llevado el doble
el año pasado: 136 millones de dólares.
El caso de Tyco es sin duda, excepcional. Que una empresa
acusada de fraude y manipulación contable tenga a
tres de los seis ejecutivos mejor pagados del mundo corporativo
es algo que no se ve todos los días. Pero la tendencia
de salarios millonarios con resultados decepcionantes parece
ser la regla.
Un
sueldo “promedio”
Un estudio encargado por la revista Fortune
muestra que en promedio, la remuneración para el
presidente ejecutivo (CEO) de una empresa grande aumentó
el 14 por ciento, hasta 13,2 millones de dólares
(la medición es la llamada “mediana”,
es decir que la mitad ganó más, y la mitad
ganó menos).
La
idea de que la compensación de los ejecutivos
está vinculada a su desempeño es sin
duda una de las grandes mentiras que circulan por
el mundo. La tendencia de salarios millonarios con
resultados decepcionantes parecer ser la regla
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Esta cifra no sólo
contrasta con un aumento en el desempleo entre los trabajadores,
sino también con una caída del 22 por ciento
en el valor de las compañías que manejan estos
ejecutivos en la Bolsa de Valores. Y
el dinero es sólo una parte. General Electric tiene
cuatro departamentos en Nueva York para su presidente Jeffrey
Immelt, incluyendo uno valuado en más de 10 millones
de dólares. Robert Annunziata, ex presidente de Global
Crossing, recibió un Mercedes Benz SL500, un avión
particular para usar hasta que se mudara más cerca
de la oficina, y pasajes en primera clase para que él
y toda su familia, incluida su madre, pudieran reunirse
una vez por semana. Con estos gastos, no extraña
que Global Crossing haya terminado en bancarrota.
Y no extraña tampoco que las voces de protesta suenen
cada vez con más fuerza entre los accionistas, la
prensa y el público en general. La misma Fortune,
que hace unos años pintaba a los ejecutivos como
héroes, ahora publica una lista de “los cerdos
más grandes” y se pregunta en una nota de tapa:
“¿No tienen vergüenza?”.
Cerdos,
mentiras y
secretos
El semanario The Economist, que no es precisamente
un baluarte del socialismo, denuncia que “el mercado
para los CEOs es deplorablemente imperfecto. No hay una
tarifa para el cargo, las contrataciones se negocian en
secreto en lugar de anunciarse abiertamente, y los encargados
rara vez se preguntan si podrían conseguir a alguien
igualmente bueno por menos dinero”.
Y el New York Times asegura que “entre las grandes
mentiras que circulan por el mundo, la idea de que la compensación
de los ejecutivos está vinculada a su desempeño
sin duda se lleva las palmas”.
Sin embargo, pasar de las palabras a los hechos no es fácil.
Algunos grupos de accionistas han presentado iniciativas
para limitar el pago a los altos ejecutivos, pedir más
transparencia, o rechazar algún acuerdo ya negociado.
Pero por ahora, las juntas directivas no están obligadas
a adoptar estas mociones, incluso si son aprobadas en una
votación general.
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Hace casi 200 años, un líder
latinoamericano imaginó un continente como una sola
entidad y no como la simple suma de muchos países.
En la actualidad otros gobernantes comparten los mismos
sueños, pero principalmente en términos de
una unificación económica. No es para menos,
si tomamos en cuenta sus 800 millones de habitantes y su
producto interno bruto de más de US$ 11 mil millones,
el continente americano tiene el potencial de convertirse
en la zona de libre comercio más grande del mundo.
Los
mexicanos temen a la siguiente
crisis económica o devaluación;
sin embargo, los economistas del mundo tienen gran
fe en México
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El establecimiento del Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA) promete ser el primer
paso para la apertura económica del continente en
su totalidad. Sin embargo, debido al estancamiento económico
en algunos mercados latinoamericanos y a la inestabilidad
política en otros, la conocida expresión “del
dicho al hecho hay mucho trecho” es más relevante
que nunca.
A pesar de tales adversidades, tres mercados han emergido
en la región como posibles modelos de apertura: Brasil,
Chile y México. Esas naciones han demostrado tener
la motivación y los recursos que se necesitan para
triunfar en un mercado mundial en pleno crecimiento, y son
conscientes de lo importante que es forjar vínculos
fuertes con la economía más poderosa del mundo.
Brasil, por ejemplo, comerció unos US$ 20 mil millones
con los EU en el 2002.
Como una de las economías latinoamericanas más
prometedoras, Brasil ha mostrado en años recientes
moderadas rachas de alzas de su economía y, a pesar
de su desafiante postura inicial hacia el ALCA, Brasil cree
que una zona de libre comercio es conveniente por muchas
razones, como, por ejemplo, la ventaja de ser exonerados
de los aranceles de exportación hacia los EU. La
producción total brasileña está creciendo
en ciertos sectores de exportación y los productos
brasileños en general siguen siendo comercializados
a pesar del estancamiento de la economía nacional,
en parte impulsados por la depreciación del Real.
Existen también grandes expectativas en torno al
progreso del gobierno en términos del estímulo
a la producción industrial, que se prevé se
recuperará de una baja del 10,6% en el 2002.
La economía mexicana, por su parte, ha mostrado indicios
claros de prosperidad continua, con el 47,5% del total de
las exportaciones latinoamericanas, una inflación
inferior al 5%, y, probablemente, la moneda más fuerte
de la región. Si bien la población mexicana
teme a la siguiente crisis económica o a la siguiente
devaluación, los economistas del mundo tienen gran
fe en México. Sin embargo, la inquietud del país
con respecto al
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ALCA radica en que tendría que renunciar
a su estado de nación privilegiada como el único
aliado latinoamericano de los EU a través del TLCAN.
Sin embargo, este carácter privilegiado de México
es una ventaja pasajera; en un mundo donde la globalización
económica es cada vez una realidad más concreta,
la competencia es inevitable y sólo los países
preparados para competir en igualdad de condiciones triunfarán
en el plano económico.
Un
acuerdo de libre comercio beneficiaría a la
mayoría de las industrias
prolíferas de AL y, por consiguiente,
permitiría el movimiento libre de
bienes y servicios entre países
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Chile, por su parte (el primer país
latinoamericano en derribar sus muros arancelarios a fines
de los años 70) está ansioso por participar
en relaciones comerciales abiertas con el resto del continente.
Chile ha sufrido internamente debido al aumento de las importaciones,
pero ha logrado mantener la tasa de crecimiento económica
más elevada de toda América Latina. Su desempeño
positivo durante los últimos 30 años ha sido
tal que, en el 2002, el Foro Económico Mundial clasificó
a Chile como la número 20 entre las economías
más competitivas del mundo, superando a todos los
países tercermundistas e incluso a Francia, Japón
e Italia.
Uno de los motores principales de tal crecimiento constante
es ProChile, la galardonada entidad encargada de la promoción
de exportaciones del país que apoya a las industrias
competitivas, proporcionándoles fondos para misiones
exportadoras que operan bajo iniciativas propias y que puede
proporcionar la mitad de la inversión. Esa iniciativa
semi privada ha logrado fomentar el comercio en Chile y
ha sido reconocida como un modelo para otros países
que intentan sacar provecho del libre comercio.
Un acuerdo de libre comercio beneficiaría a la mayoría
de las industrias prolíferas de América Latina
y, por consiguiente, permitiría el movimiento libre
de bienes y servicios entre países, lo que impulsaría
una necesidad creciente de servicios de transporte eficaces.
Alrededor del 10% del PIB latinoamericano se invierte en
transporte y logística, y las empresas de transporte
exprés que ofrecen a los negocios en América
Latina las opciones de embarque más innovadoras y
diversas conservarán una clara ventaja sobre sus
competidores en la búsqueda de facilitar el crecimiento
del comercio internacional para dichos mercados.
*Roby Brown es vicepresidente
de México, Centroamérica y la Región
Andina para FedEx Express, División de Latinoamérica
y el Caribe
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