¿Siente malestar al caminar, después un alivio durante el descanso y más tarde la capacidad de experimentar nuevamente dolor al recorrer
la misma distancia? Seguramente sufre de claudicación intermitente

La claudicación intermitente es un padecimiento que se caracteriza por dolor, entumecimiento, fatiga o pesadez en el miembro afectado, que aparece al caminar y que desaparece después de algunos minutos de descanso, lo que generalmente obliga a los pacientes a detener su macha en varias ocasiones.
Cuando cesa el ejercicio el dolor suele disminuir en dos o cinco minutos, pero si el paciente vuelve a caminar la misma distancia recorrida el dolor se presentará de nueva cuenta, por lo tanto si usted tiene malestar inducido por el caminar, después un alivio del mismo durante el descanso y después la capacidad de experimentar nuevamente dolor al recorrer la misma distancia, seguramente sufre de Claudicación Intermitente.
Este padecimiento es una manifestación clínica que se asocia con arteriosclerosis de la arteria aorta abdominal y de las extremidades inferiores; es más frecuente en el sexo masculino, se incrementa con la edad y los diabéticos tienen de dos a cuatro veces más probabilidad de desarrollarla en relación con los que no lo son. Asimismo los fumadores, los hipertensos, los que sufren de colesterol y triglicéridos, los obesos y las personas sedentarias son candidatos a padecerla.
Al haber una disminución del calibre de las arterias femorales y popliteas (que son las afectadas en el 80 a 90% de los pacientes), el flujo de sangre disminuye durante la actividad, lo cual ocasiona reducción de la presión de perfusión durante el trabajo muscular y esto a su vez genera cambios metabólicos en los músculos, produciendo acumulación de ácido láctico y a su vez dolor, aunque la principal causa de éste es la falta de irrigación.
Si usted presenta alguna de las manifestaciones antes señaladas acuda a su médico pues las complicaciones cardiovasculares y las cerebro vasculares van de la mano de este padecimiento.
Muchos pacientes con manifestaciones clínicas de claudicación intermitente no acuden a consulta porque atribuyen sus manifestaciones al proceso normal de envejecimiento, privándose de los beneficios de los tratamientos que permitirán mejorar las limitaciones de sus actividades diarias, así como las complicaciones antes mencionadas.
Es importante considerar un cambio en el estilo de vida, como pueden ser en la dieta. En este sentido lo que resulta beneficioso es evitar la carne y los productos lácteos, incrementar la fibra y evitar alimentos que contengan ácidos grasos.
Otras importantes recomendaciones a considerar son el dejar de fumar, ya que este hábito está directamente relacionado con la claudicación intermitente.
Es oportuno realizar ejercicio moderado, pero aunque el ejercicio puede ayudar en su tratamiento, es importante que las personas con este problema consulten con un profesional de la salud antes de iniciar un programa de ejercicios.
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