Previamente cotejan solicitudes de donaciones de alguna dependencia pública (las hay por montones). Marcan y piden llamar con el facultado en el tema de los centavos (en todos los casos el de mayor rango). En el acto se hacen pasar por el administrador general de Aduanas del Servicio de Administración Tributaria (SAT), y solicitan a manera de urgencia frioleras cantidades de dinero (que comparativamente hablando con respecto de las donaciones, parecen irrisorias) a depositar a una agencia aduanal por concepto de honorarios y traslado de la donación en cuestión (en todos los casos siempre es vehicular: ¡un coche!, ¡cuatro ambulancias!, ¡12 camionetas!). Y ¡puf!, desaparecen a la velocidad de un rayo con todo y centavos.
La última fechoría intentó ser cometida a la Secretaría de Turismo del estado por un monto de 100 mil 758 pesos por concepto de traslado desde Tijuana a Cancún de una donación consistente en 10 camionetas pick ups y dos ambulancias, el cual requería ser depositado antes de las 4:00 p.m. del mismo día de la supuesta notificación. Pero algo no cuadró y corroboraron ante la Administración General de Aduanas, donde les fue informado de los fraudes anteriormente cometidos con ese mismo modus operandis, de mucho ingenio, se debe reconocer, con el que han resbalado muchos funcionarios. Así es que si se trata de espléndidos regalos, aguas, no está por demás hacer una llamadita.