
La sociedad mexicana ha sido insultada, sobajada, avergonzada con
la guerra sucia desatada entre los candidatos presidenciales, cuya
contienda mediática basada en el descrédito ha rebasado los límites
cívicos.
Y en el colmo de los colmos, somos los propios ciudadanos quienes hemos
financiado, con un cargo tributario de cinco mil millones de pesos, ese
soez golpeteo descargado en marranilla propagandística que no deja de atarantarnos
con spots televisivos, radiofónicos, prensa y publicidad exterior,
descarada y subliminalmente, en el ánimo ¿de la democracia? No. De hacer
jugosos negocios y de ponerle la alfombrilla roja al abstencionismo de cara
a las próximas elecciones del 2 de julio.