Año 4 Número 40 Julio 2006
Prueba superada o, más bien, sueño cumplido. Galia Moss se convirtió el 3 de junio en la primera latinoamericana en cruzar en solitario el Atlántico. Galia y "El Más Mejor", su navío, a las 17:35 entraron a la bahía de Xcaret en medio de un multitudinario recibimiento.

"Salí con un corazón y llegué con millones; lo único que lamento es no poder dar tantas casas como las estrellas que iluminaron mi camino”…

Quién es Galia Moss
Las sorpresas con Galia van de una en una. Actualmente es maestra de gimnasia olímpica para niños, instructora de clases particulares de yoga, piloto comercial de un motor. Además tiene estudios de música con especialización en composición musical realizados en el New England Conservatorio de Boston. Fue en esta ciudad donde descubrió el mundo de los veleros a través de un curso de verano que marcó un nuevo rumbo en su vida y que hace siete años la llevó a concebir el sueño de cruzar el océano Atlántico.

Cruzar en solitario el océano Atlántico en 41 días puede parecer increíble, más lo resulta saber que sólo tres atletas lo han logrado, Galia Moss, esta singular velerista mexicana que partió el 25 de mayo del puerto de Vigo, España, con llegada a Cancún, Quintana Roo, México, el 3 de junio, emulando las travesías de las inglesas Helen McArthur y Eva Thompson. ¡Mujeres de hierro!
La figura deportiva de Galia Moss se agiganta, contrasta con sus 1.52 metros de altura y al mismo tiempo la hace ver madura a sus 31 años. Su misión así lo indica. Aunque antes, y como entrenamiento, realizó recorridos en el Mediterráneo de Francia a Túnez; en América ha cruzado de Boston a Nueva Escocia y se trasladó de Hawai a Oregon en un velero para cinco personas en un viaje de 27 días sin tocar tierra firme.
Tras abrazar a sus familiares y amigos, no pudo evitar llorar y reír, gritar y bailar y hasta volverse a arrojar al mar para nadar con los delfines del parque Xcaret. Plena de felicidad por la proeza conseguida, tras su primer baño en tierra y cobijada por su padre, la intrépida atleta narró parte de su aventura...

L21.- ¿Qué fue para ti esta travesía?
GM.- Un sueño por cumplir, un océano por recorrer, por cada milla un hogar que compartir, por cada milla más corazones por unir... 684 familias que obtuvieron un hogar a lo largo del recorrido de cinco mil 154 millas en 693 horas.

L21.- ¿Cómo fue tu experiencia y qué hubo detrás de ésta?
GM.- Fueron 41 días agotadores pero llenos de felicidad. No me la creo, estoy feliz y agradecida con todos los que me motivaron para hacer posible este sueño, cruzar en solitario el océano Atlántico y convertirme en la primera mexicana y latina en conseguirlo. La confianza que generé en grandes compañías patrocinadoras, como Fundación Televisa, Fundación Viva y Fundación Ara.
Pero mi preparación empezó hace siete años y no con el respaldo de mis padres. Cuando les comenté sobre mi meta me dijeron: ´es la primera vez que no te apoyamos en algo´. Creo que ellos pensaron que ese día lo iba a hacer, cuando apenas acababa de empezar, pero poco a poco también se dieron cuenta de todos los años que le había dedicado y que realmente estaba preparada.
Yo sin su confianza empecé a buscar otros apoyos, y cuando ya estaba muy adentro y llegó un momento en que tuve un problema me respaldaron y fue algo increíble, y definitivamente sin ese último jalón no hubiera logrado salir. Vieron todo lo que había logrado. Definitivamente agradezco mucho a las marcas, porque como mi mamá dice, ´sin esas marcas yo no le hubiera entrado, porque creyeron en ti, estuvieron ahí´, y entonces ellas dieron pauta para que mi familia me diera el último empujoncito. 

L21.- ¿Por qué escogiste Cancún?
GM.- Llegar a la Riviera Maya ni lo pensé. Fue como decir ´ahí voy a llegar´. Es un lugar que le da muchísimo a México, el turismo, sus bellezas naturales. Era un reto; porque llegar con una quilla de dos metros no era cualquier cosa, además que este lugar es hermoso. Se decidió por Xcaret porque llevaba ya 41 días conviviendo con la Naturaleza y entonces quisimos darle seguimiento, y ha sido increíble haber llegado acá.     

L21.- ¿Te imaginaste este recibimiento?
GM.- No, para nada. Me imaginé a mi mamá, a mi papá, a mi hermana y a mi hermano. Nunca me imaginé este recibimiento; me asombré, así como de la hospitalidad de Xcaret y sus propietarios, la gente, las autoridades, los medios de comunicación, y evidentemente mis patrocinadores… Adoro nuestro país, adoro haber hecho esto, adoro que haya tenido tanto seguimiento, nunca me lo esperé. Ha sido lo máximo llegar aquí; siempre soñé estar en este lugar tan maravilloso. Estoy feliz.

L21.- ¿Cuál fue el momento más difícil y el más reconfortante de todos?
GM.- Los últimos días fueron muy frustrantes, porque ya estaba cerca y sentía que no llegaba. Estaba a ocho millas y no había viento, fue muy difícil. Pensé: ‘no puede ser que esta sea mi llegada´. Pero me llegó lo positivo y todo salió bien. Fue algo que me enseñó este proyecto.
El día más largo de la travesía fue sin duda el último, veía la tierra y no la alcanzaba, fue desesperante, pero finalmente lo logré. El día que zarpé en Vigo lo que sentí fueron nervios, en ningún momento tuve miedo.

L21.- ¿Naciste para el agua? ¿“Ola de mar” tu nombre?
GM.- Ola de mar. Y ahí estaré siempre y haré todo lo posible por ayudar a la gente, por siempre unir los corazones, y espero que todos cumplan su sueño.

L21.- ¿Dónde nació este slogan de “Lucha por tu sueño”?
GM.- De mi corazón, y es para todo México.

L21.- ¿Qué cambió radicalmente en ti?
GM.- Antes confiaba en que podía lograr las cosas, pero ahora veo que es real. Un aprendizaje muy grande que tengo de esta travesía es el de que utilizar tu corazón es lo mejor que puedes hacer, te va a brindar siempre lo mejor. Fue difícil, pero aprendí a cambiar los pensamientos negativos en positivos, y aprendí que todo lo que uno se propone se puede lograr.
En 41 días gocé del océano como nunca pensé; ha sido una unión impresionante con él y un gran aprendizaje lo que viví en el Mar Caribe. Veo hacia atrás y pasaron muchas, muchas cosas. Qué maravilla haberlas vivido. Cada día de esta travesía vivirá en mis recuerdos, en mi vida, me dará fuerzas siempre y me recordará ser un ser humano con una nueva visión, con respeto a la Naturaleza, y sobre todo ayudar al prójimo en forma emprendedora y soñadora".

L21.- ¿Cuál es tu siguiente reto?
GM.- No acabo de vivir éste, pero tengo algunos proyectos, como acompañar a la nadadora Patricia Guerra en su travesía por el estrecho de Magallanes y el de Bering, en diciembre de este año y julio del siguiente, respectivamente. Antes de ello, en el mes de agosto buscaré cruzar el Canal de la Mancha con un relevo mexicano, aún por definir.
También tengo el proyecto de escribir un libro sobre lo vivido en esta travesía. Soy  una mujer diferente después de este encuentro con la inmensidad del océano, al haberme reencontrado conmigo misma. Me siento feliz, muy afortunada de lograr el sueño y satisfecha, porque creo que puse mi granito de arena para que aquellas familias que no cuentan con un hogar, ahora tengan un techo donde vivir, y me emociona ayudar, me llena el corazón de alegría, es algo que en los momentos difíciles me levanta.

L21.- ¿Cuánto te costó este sueño?
GM.- Salió caro, unos 200 y tantos mil dólares. El Más Mejor es un velero muy bueno, es un velero regatero que tiene muchísima tecnología, aparte se le metió mucha más; muchísima seguridad; toda mi preparación, la comida… es lo que conjunta. Sí salió caro. Pero lo bonito es que ahora ya está aquí. Con El Más Mejor haremos más proyectos. (Guillermo Arce).

 
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