Año 3 Número 28 Julio 2005


Un verdadero reto para el oftalmólogo es diagnosticar una de las patologías más frecuentes en la práctica de esta especialidad: el ojo seco, debido a las diferentes causas que lo provocan

¿Alguna vez ha sentido sensación de comezón, ardor o quemazón, molestias a la luz, sensación de cuerpo extraño, ojo rojo o infecciones oculares frecuentes? ¡Ojo! Es posible que esté pasando por una de las patologías más frecuentes en la práctica de la oftalmología: ojo seco.

Son muchos los factores que causan el ojo seco y por lo mismo es difícil sacar una definición. Dichos factores van desde una alteración de la película lagrimal debido a deficiencia de lágrima o a excesiva evaporación, lo que causa daño en la superficie ocular interpalpebral y está asociado con síntomas de malestar ocular. Otros factores son el desequilibrio relacionado en la producción y en la permanencia de la película lagrimal. Además factores agregados como las infecciones de los párpados son también importantes en la causa de este padecimiento.

Debido a los diferentes motivos, que van desde el envejecimiento, cambios endocrinos, exposiciones ambientales, dermatopatías por fármacos, carencias nutricionales, entre otros, el diagnóstico definitivo en muchas ocasiones suele ser un verdadero reto para el especialista.

Este padecimiento puede tener una serie de complicaciones, siendo las más frecuentes las infecciones crónicas o recurrentes, pero puede llegar a causar ulceras corneales y perforaciones oculares que pueden poner en riego la integridad del ojo.

Los principales medicamentos usados para el tratamiento de este trastorno son los llamados sustitutos de lágrima artificial o colirios y que varían notablemente según su composición, enfocados directamente al tipo de déficit de lágrima, ya sea en soluciones acuosas o en combinación con geles. Otros tratamientos, que van desde el quirúrgico o implantes de tapones de puntos lagrimales son utilizados en casos severos.

Actualmente se habla de medicamentos especiales que estimulan directamente la producción de lágrimas, y aunque han demostrado tener buenos resultados todavía se des- conocen los posibles efectos secundarios a largo plazo.

 
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