Birlarle el IVA al fisco es un deporte nacional. En los changarros, en los talleres, en las tiendas, casi en cualquier sitio que uno pida comprobante fiscal la respuesta es automática: si es con factura, es más IVA. Pero esa conducta es más que una costumbre: es un delito, que puede pagarse hasta con cárcel. Según la ley, los contribuyentes están obligados a cobrar el impuesto: no es una opción que puedan ofrecerle al comprador, ni una ventaja competitiva que quepa en su publicidad. Cuestión que, por lo visto, tiene muy sin cuidado a la agrupación Conciencia Política, que en letras blancas, pero con velo negro, confiesa su pecado. Con esa evidencia, es inevitable sospechar que Conciencia tiene poca conciencia y evade todo lo que puede, pues si declarara sus ingresos tendría que pagar IVA (aunque no diera facturas). Pero no hay como andar por la vida sin complejos.
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